CRÍTICA DE JÓVENES OCULTOS 2: VAMPIROS DEL SURF

Por Emilio Martínez
 
Pese a que el regreso de 'Los Hombres G' ya era un síntoma inequívoco de nuestra regresión a los años 80, las producciones de 'El Equipo A', 'El Coche Fantástico', 'He-Man y los Masters del Universo' que están en marcha en pleno Siglo XXI sólo han servido para confirmarlo. La nostalgia con que se mira aquellos tiempos y en especial a películas como 'El Secreto de la Piramide', 'Los Goonies' o 'Jóvenes Ocultos' ha hecho que los productores pongan la mira en ellas para realizar secuelas económicas destinadas al DVD ('Los Goonies 2' será la próxima).

Allá por 1987 Joel Schumacher puso de moda a los vampiros con un título en el que la laca, mechas, caspa y horterismo aderezado con unos litros de sangre estaban a la orden del día. La historia era sencilla: dos hermanos llegan a un pequeño pueblo costero en el que un grupo de vampiros-modernillos muerden a todo el que pillan. Una de sus víctiamas es Michael Emerson (Jason Patrick) que encoñado por una chica se pasará al 'lado oscuro' y los únicos que pueden ayudarle serán su hermano pequeño Sam (Corey Haim) y un par de aspirantes a cazavampiros (Corey Feldman y Jamison Newlander).

Pese al sencillo planteamiento de la película, Schumacher manejó muy bien sus cartas dotando a la película de un ritmo narrativo muy ágil (algo poco común en los títulos vampíricos) y el uso de actores consagrados (Edward Herrmann o una Dianne Wiest con un Óscar recién ganado por 'Hannan y sus Hermanas') junto a promesas como Jason Patric, los dos Coreys (Haim y Feldman) así como Kiefer Sutherland. Como resultado, 'Jóvenes Ocultos' se convirtió en el título vampírico más importante de los 80.

Ahora, más de 20 años después, P.J. Pesce se ha atrevido a rodar una secuela con todos los cuchillos apuntando hacia él de antemano. Sin embargo, su mayor virtud ha sido convertir 'Jóvenes Ocultos 2' en una secuela digna (que ya es mucho decir) que servirá de perfecto entretenimiento para un día lluvioso.

Desde el primer momento Pesce se toma 'Jóvenes Ocultos 2' como un homenaje a quienes disfrutamos con la primera entrega. Para ello cuenta con Tom Savini para introducirnos en materia con un brutal prólogo; Angus Sutherland (hermanastro de Kiefer) convertido en el villano de turno; y Corey Feldman retomando el papel (un pelín forzado) de Edgar Frog, el cazavampiros autodidacta gracias a los comics y ahora, recién ordenado sacerdote gracias a Internet.

'Jóvenes Ocultos 2', al igual que en su día lo fueron 'House' o 'Noche de Miedo', es carne de videoclub. Una película hecha para aquellos que disfrutabamos de la compañía de los amigos armados de 'palomitas' un sábado por la tarde. Esta nueva entrega tiene sangre, tiene chicas guapas, tiene escenas de relleno en forma de persecuciones de motos, tiene caspa, tiene golpes de humor (ese guiño a 'Los Goonies' o ese friki apunto de ser violado/mordido por la tía buena de turno)... En definitiva, tiene todo lo que gustaba (y lo que no) a toda una generación.

En definitiva, aunque 'Jóvenes Ocultos 2' aparezca directamente en DVD y se olvide tan rápido como se ve, supera en calidad a muchos de los títulos de terror que llegan a nuestras salas.


Lo Mejor: El epílogo de Frog enfrentándose a sus 'miedos' (y abriendo la puerta para la tercera entrega).

Lo Peor: Que tengas prejuicios contra ella por el hecho de ser una secuela.
 
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