CRÍTICA DE LUNA MALDITA

Por Dario García-Verdugo Vargas
 
La licantropía nunca ha gozado de tan buena salud como el slasher, el rey de la taquilla en cuanto a terror, pero sin pausa siempre han ido apareciendo, esporádicamente cada pocos años, pequeños títulos como Luna Maldita (Bad Moon). Aunque en los noventa ninguno llegara a despuntar.
Concretamente este largometraje nació en 1996, basándose en la novela de Wayne Smith con titulo "Thor", de un guión escrito y trasladado a la pantalla por Eric Red (guionista de Carretera al Infierno y Acero Azul). Tal fue su repercusión, que en nuestro país no llegó a estrenarse en las salas, solo en video en formato fullscreen, lo que le confiere aún más aspecto de telefilm.

Que Luna Maldita pretende dar un giro al mito del hombre lobo tradicional es bastante explicito, pero que lo consiga ya es algo totalmente distinto. Como base o fundamento utiliza Werewolf of London (1935), de la que se puede ver un fragmento en un televisor, para mofarse de las transformaciones tópicas bajo la luz de la luna y acto seguido romper esquemas. Según Ted, uno de los personajes, que observa la película con su sobrino: el licántropo despierta todas las noches, no solo con la luna. Una tremenda contrariedad valorando el titulo y la multitud de planos de la luna insertados (exclusivamente de luna llena).

Llama la atención el realismo del hombre lobo en una película de serie B tan descarada como esta, pues en ese apartado merece una buena nota. Pero no se puede decir lo mismo de las transformaciones, que alcanzan su clímax con unos planos previos dominados por una masa borrosa creada por ordenador, aunque sorprendentemente culminan dando forma a un excelente lobo muy superior a las creaciones para producciones mas recientes.

El inicio sería de lo más común, aunque más propio de un slasher adolescente, si no fuera porque tiene como escenario Nepal: pareja en pleno encuentro sexual es atacada. Su pieza musical, igual que la del enfrentamiento "farsante" - lobo, puede resultar muy familiar, pues ha acompañado diversos trailers de otras películas de terror más famosas.

El guión no da más de sí, y es algo que no puede ocultarse. El film no alcanza ni siquiera los ochenta minutos. De modo que la prometedora historia finaliza de forma insatisfactoria convertida en un simplona y trágica visita familiar, en la que el perro, Thor, acapara el protagonismo.

Y es que el hombre lobo puede estar más cerca de lo que crees. Incluso en tu familia.
 
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