CRÍTICA DE PULSE

Por David Sierra
 
A vueltas con los refritos. Me niego a volver a contar la cantinela de los remakes que siempre he mencionado cuando comento una película basada en otra. Estoy de acuerdo con ellos, si bien sólo es imprescindible si aporta algo a una historia de sobra conocida (que hubiera sido de la magnifica "El cabo del miedo" de Scorsese sin su original, con Robert Mitchum de malo protagonista), es cierto que sin novedad o una justificación de la misma, la revisión es del todo incomprensible. ¿A quién le interesa reversionar películas que han sido estrenadas escasamente hace menos de cinco años? Si estaban bien como estaban, para que tocarlas. Remakes buenos los ha habido a puñados, como por ejemplo, la magistral "Amanecer de los muertos" o la reciente "The Ring". Respecto a esta última, fue el desencadenante de una moda que no cesa: remakeo de cine asiático. La que nos ocupa, "Pulse", es un ejemplo de cómo NO HACER un remake. Si bien es cierto que "Pulse" potencia al máximo (gracias a la mayor inversión, por otra parte) la magnifica ambientación de "Kairo", desde luego los resultados distan de ser los esperados.

Los que hayan visto la original, sabrán que uno de sus aciertos es precisamente la falta de efectos especiales, fantasmas recién salidos de la peluquería o una música estridente. El relajado pulso con el que Kiyoshi Kurosawa dirige su obra maestra no existe en "Pulse". Atrás quedaron las sombras que esconden fantasmas que no puedes ver. El miedo a cruzarla oscuridad sabiendo que detrás de la sombra una voz te llama... no. Aquí todo son fuegos de artificio, efectos especiales que no deberían estar allí, fantasmas sobre revolucionados... por no hablar de sus interpretes. Aunque la jovencita Kristen Bell se esfuerza lo suyo, la empatía con su personaje es nula. Y así con cualquiera de ellos, todos muy jóvenes y guapos y dispuestos a comerse el mundo, pero cuyos intereses aportan poco o nada a la trama.

Pero por suerte, y a diferencia de otros remakes como "La niebla", "Pulse" si tiene sus aciertos, que aunque no la hacen superior a la original, ni siquiera acercarse, pueden hacernos pasar un mal rato. Si obviamos los fantasmas (que es difícil, ya que su presencia es hasta cansina), descubriremos una atmósfera que recrea lo que pretendía la original al milímetro. La sensación de aislamiento y soledad, con esos tonos azules, fríos, esta muy conseguida, así como algunos puntos de efecto, como los planos finales o las escenas que transcurren en el interior del, digamos, ciberespacio. Y ese toque tecnológico típicamente japonés es lo que la hace especial: los fantasmas no se limitan al teléfono o a un viejo video, cualquier aparato eléctrico les vale, si es el ordenador mejor. Se acerca mucho para que nos entendamos con lo que consiguió Gore Verbinski con "The Ring".

Quienes hayan visto la original se sentirán traicionados por la transformación de una historia hasta cierto punto metafísica en una atracción de feria. Los que no la hayan visto, tendrán motivos para poder descubrir porque, una vez más, como en el arte de la pintura, el original supera la copia.

En definitiva, una película irregular y artrítica, pero que con la sequía de terror verdadero que tenemos últimamente seguramente será un éxito.

Lo mejor: La ambientación, es bastante angustiosa, y algunos planos muy acertados.
Lo peor: la sensación de deja vu constante en los remakes americanos.
 
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