CRÍTICA DE PUSH

Por Miguel Martín
 
Querer hacer una película de ciencia ficción medianamente original con hombres normales de asombrosos poderes como personajes protagonistas, no deja de resultar una pretensión loable. Loable pero fallida. Porque claro, ahí está la saga de los “X-Men” y la serie televisiva “Héroes” para que cualquier atisbo de personalidad se diluya. Y eso que el guionista lo intenta, planteando organizaciones secretas y agrupaciones según poderes de rimbombantes nombres (quinéticos, sónicos, mentalistas…). Lástima que todo lo hayamos visto antes, o al menos intuido, en muchas otras películas. Pero al menos, eso hay que reconocérselo al guionista, lo ha intentado. La única verdadera novedad (es un decir) es que todo es más brillante (neón por doquier), frenético (montaje aturullado) y videoclipero de lo habitual.

A falta de una historia novedosa, el director Paul McGuigan (el mismo que dirigió la estimable “El caso Slevin”) intenta distraer al respetable con fuego de artificio. Efectos especiales resultones (aunque tremendamente repetitivos), una cámara casi siempre histérica y la localización de la cinta en las calles de Hong Kong (mucha gente, mucha luz artificial, mucho misticismo oriental), parecen recalcar el espíritu cyberpunk que pretende imprimir McGuigan a su film. Por supuesto todo se queda en pretensión, llegando solo a sorprender a ratos y resultando cansina hacia la mitad de la película.

Aunque “Push” entretiene durante casi todo el metraje (en cambio otras veces causa un tremendo sopor), una trama evidentemente sencilla se complica innecesariamente con giros imposibles y subtramas que quieren sorprender a toda costa alcanzando por momentos cotas de absurdez supina (especialmente hacia el final de la cinta). Y eso que el tema de la suplantación de recuerdos podía haber dado bastante juego. Lo peor de todo es que guionista y director parecen querer darle al asunto una trascendencia imposible, así como un halo de forzada modernidad. Solo un par de escenas merecen ser recordadas de “Push”: la paliza contra los sónicos en el mercado, y la escena de pistolas voladoras en el restaurante (uno no sabe si echarse a reír a carcajadas o aplaudir por la valentía de tan surrealista apuesta).

En el apartado interpretativo Chris Evans da el pego como torpe héroe de acción, Dakota Fanning queda simpática como improbable compañera del protagonista, Djimon Hounsou se dedica a poner cara de malo todo el rato y a Camilla Belle parece que le han estallado un globo en la cara.
En resumidas cuentas, “Push” no deja de ser una película entretenidilla y olvidable, vacía de contenido pero con una envoltura moderadamente llamativa. Lo peor de todo es que con tan limitado currículum el final parezca amenazar con una segunda parte.

 
CRÍTICAS RECIENTES