CRÍTICA DE EL SEXTO SENTIDO

Por Adrián Álvarez
 
Hubo varias películas que contribuyeron al resurgimiento del terror más allá del cine slasher adolescente, y El Sexto Sentido fue una de ellas. De hecho, a partir de esta obra magna de Shyamalan, muchos directores trataron de copiar, en ocasiones sin éxito, el planteamiento y los sustos de ésta.

Sin embargo el toque Shyamalan es único, dotando a cada una de sus películas de una atmósfera única, por varios motivos. Lo primero es su dirección de actores, exprimiendo al máximo los intérpretes a su servicio; pongo como ejemplo a Bruce Willis, que tras colaborar en dos ocasiones con él, ha contenido su forma de actuar. Aunque claro, esto es debido a que sus historias no usan el terror sólo como atmósfera, sino también como trasfondo: todas sus películas son dramas en los que un personaje se supera, alcanzando la verdad tras ciertos avatares. Y por supuesto, trajo la moda de los finales sorpresa, que gusta y repele por igual, pero que es indudable que en sus manos se transforma en una epifanía para el espectador, pues la visión de la trama, generada durante casi toda la película, se revela bajo una nueva luz; la sensación resultante es muy satisfactoria.

La historia es la siguiente: Bruce Willis interpreta a un psiquiatra infantil, quien intenta ayudar a un crío (Haley Joel Osment, futura promesa abortada) que ve muertos mientras supera el trauma de fallar a su último paciente y una dolorosa separación de su mujer que es más de lo que parece. A lo largo del filme se les conoce y se les acaba cogiendo cariño, hasta un impactante desenlace con un epílogo que pone los pelos de punta.

Todo un éxito de crítica y público, esta pequeña joya ayudó a cimentar la carrera de quien es uno de los mejores directores que tiene el género del terror y la fantasía hoy; resucitó, otra vez, a un Bruce Willis incapaz de quitarse el sambenito de McClane y los aires de chulo; y en general, volvió a demostrar que en la taquilla un guión inteligente vale tanto, e incluso más, que una descerebrada película de terror adolescente.

Lo mejor: Interpretaciones, el milimétrico guión, la dirección... casi todo destaca en esta película.

Lo peor: Alguna escena no encaja con el final. Y otro punto negativo, éste por razones extrafílmicas: puso de moda el final sorpresa, no del todo bien digerido por algunos de sus compañeros.
 
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