CRÍTICA DE ALIEN

Por Dario García-Verdugo Vargas
 
"Alien, el octavo pasajero" es una de las grandes joyas, tanto del cine de terror como del género de ciencia-ficción, hoy en día imitada hasta la saciedad. Este clásico, que fue la segunda película de Ridley Scott como director, recaudó 100 millones de dólares y dio lugar a una franquicia cinematográfica compuesta por: "Aliens" (1986) de James Cameron, "Alien 3" (1992), de David Fincher, y "Alien Resurrección" (1997), de Jean - Pierre Jeunet.

Secuencias como en la que el alien, todavía en tamaño miniatura salta del pecho del personaje interpretado por John Hurt o el impresionante enfrentamiento final entre Ripley y el alien escondido en su nave, forman parte ya de la historia del cine.

Que gran acierto fue la frase promocional de esta película: "En el espacio nadie puede oír tus gritos". Se nos presenta el terror en un lugar desconocido, en el propio espacio, donde los personajes se sienten vulnerables lejos de su amada Tierra. El grupo completo de tripulantes de la nave Nostromo está indefenso, no pueden recurrir a nadie que les ayude porque....allí no hay nadie más.

Además de la interpretación de Sigourney Weaver, quien se convirtió en la primera heroína de acción del cine moderno, la dirección de Ridley Scott, el diseño que H.R Giger realizó de la criatura y la inquietante atmósfera de toda la película, una de las cosas que convirtió la película en un clásico fue su banda sonora amenazante y evocadora compuesta por Jerry Goldsmith.
 
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