CRÍTICA DE CARRIE

Por Dario García-Verdugo Vargas
 
¿A qué le tenemos miedo cuando somos adolescentes?

A la oscuridad, a las pesadillas, a quedarnos solos en casa...pero sobre todo a que los demás se burlen de nosotros.

Sin duda alguna, una de las mejores adaptaciones cinematográficas de las novelas de Stephen King que declaró haberse basado en un hecho real como punto de partida para escribir su historia.

Dirigida por Brian de Palma en 1976, "Carrie" ya es todo un clásico de terror de obligado visionado para cualquier fanático del genero.

Piper Laurie borda su papel como la obsesiva fanática religiosa madre de Carrie, no obstante, obtuvo una nominación al Oscar en 1977 por su interpretación. Tampoco podemos olvidarnos de una jovencísima Sissy Spacek en la piel de la incomprendida y tímida Carrie White, objeto de burlas y bromas macabras.

"Carrie" es una película de terror muy distinta a todas sus contemporáneas. Uno no tiene la sensación de estar viendo un film de terror, sino un drama, hasta llegar a la secuencia del baile de graduación. Pero en ese momento se desata un espectáculo estremecedor que continuará con la escena posterior hasta llegar a los créditos.

La secuencia en el baile de graduación mencionada antes, no solo forma parte del cine de genero sino de la historia del cine y posee unos acertados y terroríficos primeros planos acompañados de una escalofriante banda sonora que se quedan grabados en la retina del espectador.

Esta inigualable película conoció una secuela de inferior calidad bajo el titulo "La Ira: Carrie 2" durante el boom del terror adolescente en la década de los noventa, que poco tenía que ver con la historia original.
 
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