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CRÍTICA DE CANCIÓN DE CUNA PARA UN CADÁVER

Por Ramón Ruestes
 
Después del sonado éxito de "What ever happened to Baby Jane" (¿Qué fue de Baby Jane?) vuelve Bette Davis con otra historia de terror psicológico, de la mano también de Robert Aldrich y basada en otro relato de Henry Farell. Esta vez con Olivia de Havilland compartiendo los papeles principales junto a Bette Davis, y es que parece que el odio que se tenían Bette Davis y Joan Crawford era protagonizado dentro y fuera de la pantalla.

A pesar de que como toda continuación evidente a cualquier éxito que se precie, es inevitable las comparaciones, estas desaparecen de la mente del espectador en cuanto asistimos al estupendo planteamiento en modo de flashback de este thriller: donde somos testigos del brutal asesinato, seguido por una secuencia de enfermiza belleza donde una joven Charlotte irrumpe en una fiesta con el blanco vestido manchado de sangre, y los posteriores títulos de crédito acompasados con una asfixiante canción infantil "Hush hush... sweet Charlotte" y a un lado de estos, la ya adulta y desequilibrada protagonista. El resto del film es otro acertado thriller de ritmo estupendo con efectivos golpes bien equilibrados en la trama sin asfixiar en ningún momento.

La película esta fotografiada con un estupendo blanco y negro, y con unos juegos de luces muy bien contrastados entre las soleadas y pacíficas escenas exteriores, y los enfermizos interiores del caserón sureño, sin duda a resaltar.

La película acabaría nominada a siete Oscars, entre ellos a mejor actriz secundaria, mejor dirección artística y mejor fotografía.

Si hay que destacar alguna escena, seria sin duda la que protagonizan las dos Stars en el coche en la parte final, con una soberbia Davis desequilibrada totalmente y Olivia de havilland descargando su ira contra ella, consiguiendo hacer llegar al espectador toda esa insana maldad que impera toda la historia.
 
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