CRÍTICA DE UN HOMBRE LOBO AMERICANO EN LONDRES

Por Dario García-Verdugo Vargas
 
"Es un pentágono. Una estrella de cinco puntas. Se utiliza en brujería. Lon Chaney hijo y los estudios de la Universal aseguran que es la marca del hombre lobo".- Jack (Griffin Dunne).

Rodada en la localidad londinense de Gales y en los estudios Twickenham, "Un Hombre Lobo Americano en Londres" fue la impulsora del regreso, con mas fuerza que nunca, de la licantropía a las pantallas en los inicios de la década de los ochenta.

Tras varios retrasos, este proyecto obtuvo por fin luz verde para realizarse. John Landis, fue el elegido (más tarde sería el realizador del videoclip "Thriller" de Michael Jackson) para dirigir a David Naughton y a Griffin Dunne en esta historia de hombres lobo con toques de comedia negra.

Al contrario que en otros títulos, la plata, todo un clásico en este subgénero no cobra ninguna importancia en el film de Landis, sin embargo la marca de la bestia, la luna llena, la atracción sexual...siguen presentes.

Los efectos especiales fueron los protagonistas de esta película, ofreciéndonos una transformación sorprendentemente novedosa que en nada se parecía a lo visto hasta ese momento. David convirtiéndose en hombre lobo a plena luz, en el salón, bajo la mirada del mismísimo Mickey Mouse y con el tema musical Blue Moon. Motivo por el cual Rick Baker, responsable del maquillaje, recibió un Oscar por su trabajo.

El inicio y el impresionante desenlace en pleno Londres, no tiene tampoco desperdicio, pero el otro gran acierto de esta película es su peculiar sentido del humor, algo patente en las continuas apariciones de Jack a su amigo David y en la elección de algunos de los escenarios donde se desarrolla, como la sala X y el zoológico, que hacen que Un Hombre Lobo Americano en Londres posea un sutil punto cómico del que carecían otras películas estrenadas hasta la fecha.

Un clásico de la licantropía.
 
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