CRÍTICA DE TÚ ERES EL SIGUIENTE

Por Carlos Marín
 
Hermanos, hermanas, "Tú eres el siguiente" es la película que llevamos años esperando. La gestación de dos talentos, el de Adam Wingard y su inseparable Simon Barret, que a base de insistir en darle vueltas a los géneros y en experimentar en segmentos y segmentos de películas corales han acabado encontrando un punto intermedio, perfecto, ideal, entre el slasher y el survival. Es fresca, es divertida, es cafre, tiene adrenalina, tensión y gore; plato perfecto para festivales, ensalada adecuadísima para las multisalas. El que busque miedo, encontrará miedo, el que busque cachondeo, encontrará más.

Y fíjate que Wingard parecía remar en dirección totalmente opuesta, y sólo hace falta remitirse hacia "A horrible way to die" para ello. En esta ocasión se queda a gusto con la dirección planificada, la casquería y la mala, realmente mala leche de su puesta en escena. Domina esa cámara lenta que aparece de vez en cuando para nivelar la tensión, y la retuerce para que funcione como anticipación a un chiste malvado. Tiene carisma tras la cámara, control del espacio y mucha auto-conciencia del icono de sus psychos. Ay, sus psychos.

Máscara blanca de animal, armas blancas y a tirar. Pero qué máscaras, qué muertes, qué todo. La película SABE que está generando imágenes para el recuerdo, y que lo que se nos va a quedar grabado en el cerebro son a estos Strangers irrumpiendo de vez en cuando en escena, arrancarnos aplausos y esperara al siguiente golpe. Va a más, todo el rato, sin freno. ¿Cuánto cuesta? 15-20 minutos, incluida una escena inicial de lo más funcional. Pero cuando silba la primera flecha, ay nenes, el tren de la bruja no se frena por nada del mundo.

Dentro de su sub-sub-sub-subgénero (¿home invasion?) no es una más, se retuerce, pelea y lucha por no serlo. A ratos es slasher post-moderno, a ratos survival, a ratos humor negro, a ratos horror. Lo importante es que es un niño inquieto, no para, se divierte y por ende nos divierte a nosotros. La suma de sus partes es donde radica su originalidad y repito otra vez, su iconografía es la punta que la levanta como firme candidata a cinta de terror del verano.

Esta new generation del terror tiene que explotar al comercial y a la tendencia a seguir, por algún lado. Ya sea Ti West (increíble cameo) , Jason Eisener o el mismo Adam Wingard con su Tu eres el siguiente. Las formas, el contenido, las referencias y el camino están aquí, dejemos de buscarlas. Solo hace falta que el público responda, uno lleno de hambre de sangre, humor, terror, contemparoneo y post-moderno pero sin perderse en la superficie. Un público que tras un hachazo en la cabeza a cámara lenta proclame con voz alta: “Que venga el siguiente”.

Lo mejor: La mezcla de tonos, la dirección de Wingard y el ritmo frenético.

Lo peor: Su variedad referencial (lo quiera o no), le puede quitar un valor que SÍ tiene.
 
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