Sitges 2018: cómo comerte el festival en 5 menús de degustación


La cita anual del fantástico está a la vuelta de la esquina. El Festival de Sitges alcanza su edición 51 y a todos, veteranos y novatos, les ataca la misma pregunta: ¿pero qué narices voy a ver?

Ante todo, tranquilidad: aquí tienes 5 menús degustación que, como en ese restaurante de carta inabarcable, te ayudarán a guiarte por la absolutamente inalcanzable selección habitual.

PARA LOS ADICTOS A LAS TENDENCIAS

Eres de los que antes de elegir dónde cenar ordenas listas por máxima puntuación, te guías por los youtubers de moda y compruebas tu álbum de Instagram con las mejores fotos de platos en la ciudad.

En otras palabras, no quieres perderte aquello de lo que todo el mundo habla o hablará. Sin problemas, nuestro primer menú está diseñado y ejecutado para opiniones como la tuya.

SUSPIRIA (Luca Guadagnino, 2018)




‘Suspiria’ recoge el concepto de la obra maestra de Dario Argento y lo coloca bajo un foco radicalmente opuesto: alejarse de los colores primarios y del cuento infantil para adentrarse en lo que parece un laberinto onírico y poético. Dicen de ella que es toda una experiencia, liderada hacia el éxito por un Luca Guadagnino que sabe cuándo no debe repetir jugada.


HALLOWEEN (David Gordon Green, 2018)



No se puede decir absolutamente nada nuevo de la secuela más esperada del año. Jason Blum (produciendo), David Gordon Green (dirigendo) y Danny McBride (coescribiendo) viajan a Haddonfield para ignorar cualquier línea temporal jamás existente y hacer una segunda parte postiza, directamente ligada con la original. Vuelve Jamie Lee Curtis y vuelve el terror puro, sin concesiones. Las críticas en Toronto la califican de la mejor de la saga después de la original. Perdérsela es prácticamente un crimen.


MANDY (Panos Cosmatos, 2018)



Sierras mecánicas, sectas diabólicas y NICOLAS FUCKING CAGE. La película de acción de la que todo el mundo habla mezcla al meme andante que es Cage con un verdadero auteur (el inclasificable Panos Cosmato) en un cóctel del que tus palmas, tememos, no podrán descansar entre tanto aplauso. Que no te la cuenten y, sobretodo, no pierdas oportunidad de verla con la mayor cantidad de compañía posible. Puro metal.


UPGRADE (Leigh Whannell, 2018)



Los platos de hostias salen baratos en Sitges: ‘Upgrade’ es la nueva película de Leigh Whannell (guionista de las primeras partes de ‘Saw’, director de ‘Insidous: Capítulo 3’), que recoge el espíritu de ‘La mujer biónica’ para mezclarlo con el ‘Robocop’ más salvaje. Ciencia-ficción y tollinas en un cóctel que ha enamorado a crítica y público allá por dónde pasa. Protagonizada por un Logan Marshall-Green armado con un cuerpo ‘actualizado’ para satisfacer todas tus necesidades (necesidades = ver cabezas volar).

APOSTLE (Gareth Evans, 2018)



Gareth Evans es británico, pero, por algún desvío del destino, acabó dirigiendo: a) dos de las mejores películas de artes marciales y b) las dos en Indonesia. ‘The Raid’ y ‘The Raid 2’ deberían ser garantía para acudir en manda a este cuento de terror con cultos Lovecraftianos y aires de American Gothic. Por si fuera poco, Dan Stevens (‘Legion’, ‘The Guest’) aporta su habitual dosis de carisma a la experiencia. Es una exclusiva de Netflix, si queréis verla alguna vez en pantalla de cine ya sabéis lo que toca hacer.


OVERLORD (Julius Avery, 2018)



Quizás los Zombies Nazis ya no sean novedad, pero a nadie le amarga un dulce. La nueva producción de Bad Robot (de la que se rumoreó en su momento formar parte del universo ‘Cloverfield’) trae al frente de la II Guerra Mundial un buen puñado de experimentos alemanes, gore del (in)sano y paracaidistas luchando contra ¿infectados? ¿retornados? en pleno campo de concentración. Nadie la ha visto todavía y Sitges es el lugar perfecto en el que despertar el hype.


DRAGGED ACROSS CONCRETE (S. Craig Zahler)



S. Craig Zahler irrumpió en nuestra vida sin aviso y ahora somos incapaces de dejarle marchar. El director y guionista de ‘Bone Tomahawk’ y ‘Brawl in Cell Block 99’ vuelve a las andadas con un policíaco en el que Vince Vaughn y Mel Gibson reparten sus dosis de justicia fachilla en los bajos fondos de América. Todos coinciden en que el esquema de Zahler se repite: fuego lento, estructura novelesca y final de infarto.