Bela Lugosi: Triunfo y Tragedia de un Mito


Bela Lugosi es con toda seguridad una de las figuras más trágicas e icónicas de la historia del cine, entendido éste tanto en su totalidad como en su vertiente del género de terror. Lugosi se haya, sin dudas, entre las grandes figuras del género, codeándose con genios de la talla de Lon Chaney, Boris Karloff, Vincent Price, Peter Cushing y Christopher Lee. Pero tiene algo de lo que todos ellos carecen. La figura de Lugosi siempre ha estado envuelta en un halo de misterio y drama, gloria y decadencia, que lo configuran como una estrella única dentro del celuloide.

Lugosi fue un gran hombre, de inmenso talento, cuya vida estuvo plagada de desgracia, sinsabores, frustración y humillación. Saboreó las mieles del éxito, tocó el cielo con su genial e insuperable interpretación del vampiro más famoso, el Conde Drácula, pero todo fue efímero. Consiguió hacer sus sueños realidad, pero despertó de ellos demasiado pronto y la gloria se le escapó de entre los dedos. Como Ícaro, voló demasiado alto, y el sol derritió sus alas. La caída fue muy dura. Pero ahí es donde reside su mayor logro, ahí está lo que hace que además de un gran actor, fuera una gran persona: demostró una inigualable tenacidad para enfrentarse a la adversidad de su destino, nunca flaqueó, y siempre mantuvo sus esperanzas. Su fe en su trabajo nunca se debilitó, y ahora su legado está más vivo que nunca, pues Lugosi nos dejó un buen número de clásicos imprescindibles para todo cinéfilo que se precie, y entre ellos, su Drácula, con el que nos mostró al que muy posiblemente es el villano más carismático y elegante que haya alumbrado Hollywood jamás.

Ahora, repasaremos la vida y la obra de este genio.





Bela Lugosi (1882 - 1956) nació el 20 de octubre de 1882 en Lugos, por aquel entonces, parte del Imperio Austro-Húngaro, y ahora conocido como Lugoj, en el Estado de Rumanía. De nombre real Béla Ferenc Dezso Blaskó, hijo de Paula de Vojnich y de István Blasko, católicos y familia numerosa (Bela tenía tres hermanos, de nombres Vilma, Laszlo y Lajos), la cual gozaba de buena posición social y económica (el padre era banquero). Pronto, el joven Lugosi empezó a demostrar afición por la interpretación.

Sin embargo, esta situación idílica acabó pronto, y Bela sufrió el primer golpe duro de la vida cuando su padre falleció teniendo él solo 12 años, y la economía familiar se desestabilizó tan rápidamente que el pequeño Lugosi tuvo incluso que trabajar como minero, en la mina de Resicabanya (hoy Resita) en muy duras condiciones. Pasar del cielo al infierno en tan poco tiempo parecía, irónicamente, una premonición de lo que luego sufriría en Hollywood. Cabe decir, en todo caso, que tal vez la vida de Bela antes de este hecho no fuera, en todo caso, tan idílica, pues en diversas entrevistas comentó sutilmente el haber recibido maltratos psicológicos por parte de su padre, persona dominante y absorbente.

Además de minero, Bela también desempeñó las profesiones de ferroviario, y de peón, levantando puentes, además de probablemente otras semejantes.
Tiempo después de la muerte de su padre, cuando la situación familiar se estabilizó, Bela comenzó a estudiar interpretación en la Academia de música y artes de Budapest. Había cursado sus estudios previos en el llamado Gymnasium estatal superior de Lugos, con buenas calificaciones.

Pronto comenzó su carrera teatral, con tal fuerza que a los 19 años ya era una estrella en su país. Por aquel entonces usaba el nombre artístico de Arisztid Olt (no imaginaba el peso que tendría el nombre “Bela Lugosi” en el futuro). En el teatro, encarnó toda clase de personajes, muchos de ellos provinentes de obras de Shakespeare, pero también indagó en géneros que luego Hollywood le vetaría, como la comedia. En cierta ocasión, llegó incluso a interpretar a Jesucristo. Fue Romeo, Hamlet y Macbeth, así como el conde Weonsky de “Ana Karenina”, por citar roles de protagonista. Con frecuencia interpretaba papeles de galán. En esta época, ya tenía fama de mujeriego, y tuvo múltiples conquistas. “Ligón” crónico, en todos sus posteriores matrimonios demostraría ser infiel por naturaleza. Sin embargo, y pese a ello, Bela era una persona muy seria y dedicada a su trabajo. Actuó en los mejores escenarios de su país, como el teatro de Szeged, el Magyar Szinh de Budapest y el Teatro Nacional Húngaro de Budapest, con una profesionalidad intachable.

Pese a su condición de estrella naciente, participó en la 1ª Guerra Mundial, como teniente del 43 regimiento de infantería en el ejército del Imperio Austrohúngaro (que fue el bando derrotado), distinguiéndose en un par de acciones, y recibiendo incluso una herida en la pierna que nunca llegó a sanar. Tras el derrumbamiento del Imperio, Bela siguió participando en política, e incluso fundó un sindicato de actores.

En 1917 se casó con Ilona Szmik, de quién se divorciaría en 1920 (por motivos ya indicados). Sería el primero de sus 5 matrimonios. Su vida sentimental fue tan turbulenta como la profesional. Pero entonces, 1917 le resultó un año dulce. En dicho año, protagonizó su primera película: “Az ezredes” (“El coronel”). Entre 1917 y 1918, protagonizó otras veinte más, como “Droschke 99”, “Az Élet királya” (el retrato de Dorian Gray, en versión de 1918), "Nagymama naplójából” / “Lili”, “Álarcosbál”, “Lulu”, “Tavaszi vihar”, “Casanova” “Küzdelem a létért”, “A Régiséggyüjtö”, “Leoni Leo” y “Nászdal”, entre otras, y aunque la mayor parte de las cuales están perdidas, otras se conservan como tesoros en la filmoteca de su país.
Pero, nuevamente, su tranquilidad fue efímera: las crisis políticas de su país le obligaron a emigrar, primero a Alemania y luego a los Estados Unidos.
En Alemania interpretó diversos títulos comerciales y de calidad, principalmente adaptaciones de novelas de Karl May, como “Auf den Trümmern des Paradieses” y “Die Todeskarawane”, siendo su pareja habitual la actriz judía Dora Gerson. Alcanzó prestigio crítico y social, y tuvo la ocasión de trabajar con grandes directores como Michael Curtiz (futuro director de “Casablanca”, y por aquel entonces acreditado como Kertesz) y Murnau (irónicamente, realizador de “Nosferatu”) que le brindó la ocasión de aparecer en su primera gran película de terror, “Des Januskopft”, de 1920, adaptación / plagio de la clásica historia de Jekyll y Hyde (como “Nosferatu” con Drácula), siendo aquí conocido el personaje como Dr. Warren (el título alude a Jano, el dios romano de las dos caras). Bela encarnó en la cinta al mayordomo de Jekyll, y su personaje, al igual que en la mejor versión del relato, la protagonizada por el oscarizado Fredric March en 1931, “El hombre y el monstruo”, tiene un papel importante pero no crucial en el relato. Por lo demás, también co-protagonizó una de las primeras versiones de “El último mohicano”, en esta etapa de su carrera.

La situación en la Alemania de los albores del nazismo no era agradable, lo que motivó su partida casi furtiva a los EEUU en octubre de 1920, pese a no desenvolverse con soltura en el inglés. Otros, como Fritz Lang o los citados Curtiz y Murnau, acabarían siguiendo sus pasos.

Con sus recursos muy limitados, pero ya en América, Bela no pudo legalizar su entrada en el país hasta marzo de 1921. Según los registros, medía 1.85 m y pesaba 82 kilos.

Ese mismo año conoció a Ilona Von Montag, pero también se divorciaría de ella al poco tiempo, en 1924. Los motivos, los habituales….

Fue en esta etapa de emigrante cuando empezó a utilizar de forma definitiva el nombre de Bela Lugosi (que vendría a significar “Bela de Lugos”), que utilizó ocasionalmente en Europa (como en la película “99”; de 1918).

Bela, empobrecido, se encontró con que su estatus de estrella en Hungría y Alemania no le servía de nada en América, lastrado por su marcado acento húngaro (un problema que Peter Lorre, compatriota suyo, no tenía), del que no se desprendería nunca. Pero, orgulloso, pretendió obtener en América aquello que ya consiguió en su tierra: el estrellato.

Tras deambular por el país en representaciones ocasionales, y desempeñando diversos oficios no teatrales, participó en una obra de teatro en 1922 (“The red poppy”) y consiguió debutar en Hollywood con la película "The silent comand", con un brevísimo papel. Apareció en diversas producciones mudas de la época, destacando entre todas ellas con luz propia “He who gets slapped” en la cual compartía cartel con el genial Lon Chaney (“El fantasma de la ópera”, “El jorobado de Notredame”), la gran leyenda del cine de terror mudo. El papel de Lugosi era en ésta, como en todas las otras, muy pequeño. Hoy en día resulta casi imposible encontrarle en dicha película si no se sabe previamente quien es, pues no llega a tener ni siquiera diálogo. Otra película destacable sería “Black camel”, casi contemporánea de Drácula, donde interpretaba el papel de jeque.