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FANTASMAS (PHANTOMS), de Dean Koontz

Por Narachamus


(Lovecraft + IT + Silent Hill + perros)

Koontz exprime el Infierno para hacer un batido de pesadilla, cuyos ingredientes (juntos o por separado) soy consciente de que os interesan a muchos de vosotros.

Quisiera ya mismo empezar a divagar teorías y observaciones, pero no vamos a ser maleducados, primero las presentaciones.

ARGUMENTO:

Jenny (una médico) lleva a su pequeña hermana Lisa al pacífico pueblo de Snowfield, para pasar unos días lejos del estrés de Los Ángeles.

Nada más llegar a casa encuentran la primera víctima de lo que más tardé descubrirán que ha sido la aniquilación completa de un pueblo.

La víctima presenta un aspecto hinchado y completamente amoratado, sin sangre, sin rasguños, una muerte limpia, pero con una expresión desencajada en el rostro que dice más lo contrario.

Jenny descarta cualquier tipo de enfermedad conocida, sobretodo cuando otras víctimas aparecen teatralmente descuartizadas (manos cortadas de cuajo empuñando un amasador, cabezas en el horno...). Las luces del pueblo se apagan a la vez, las sirenas rugen junto a las campanas y las alarmas de los coches.
¿Enfermedad? ¿Un loco? ¿Un grupo de Asesinos? ¿Animales? Ni todo ello junto podría hacer tal cosa.

A las dos hermanas se unirá un grupo de policías supervivientes, y más tarde el ejército entero, y un peculiar escritor/arqueólogo cuyo nombre aparecía escrito en un críptico mensaje en el empejo de un baño atrancado, donde supuestamente nadie podía haberlo escrito: "Timothy Flyte - El Antiguo Enemigo".

Timothy Flyte sería escogido por la Criatura para que fuese su Mateo, Lucas y Juan (en palabras del propio ente), y profetizase su Palabra por el mundo, aunque más tarde resultara ser su Judas.

Esa es la criatura que asola Snowfield, el Antiguo Enemigo. Una criatura preternatural, superviviente y devastadora, ameboide y fuliginosa, con la capacidad de asimilar los organismos que devora, tanto física como mentalmente, es decir, toma forma tanto de sus cuerpos como de sus ideas, siendo prácticamente infinita.

La historia nos cuenta la guerra por la supervivencia, entre el hombre y el monstruo, representado en miles de formas pesadillescas y en sus más profundos temores personales.


FANTASMAS y Lovecraft

Que Dean Koontz es un fan de Lovecraft no es un secreto, el autor menciona a Lovecraft directa o indirectamente en muchas de sus novelas.

Aquí el parecido es "horroroso". No sólo porque haya un inspector llamado "Arkham", ni porque cite textualmente: "la criatura era digna de una pesadilla de Lovecraft".

La descripción del Antiguo Enemigo encaja a la perfección con los dioses del panteón lovecraftiano.

Valga la contradicción, es fácilmente describible como "indescriptible" o "innombrable". Un ser que pisaba la Tierra cuando ésta aún era joven, y el hombre una idea prematura de la Naturaleza. Arquetipo inmortal y superviviente del paso del tiempo, destructivo, caótico, imparable. Una masa informe y multiforme, de amenazantes tentáculos oleaginosos burbujeando por doquier y sin descanso.

Un DIOS, orgánico y natural.

La descripción de una entidad lovecraftiana, como pueden ser Azathoth, Yog-Sothoth o Shubb Niggurath, pero esta vez, y a diferencia de Lovecraft, no sólo mencionada en el fondo de la historia, sino en primera línea de guerra, en Acción.

Fantasmas es un gran relato para que el lector deje de soñar con lo que "podría haber sido", y empiece a disfrutar -sufrir- de "lo que es" un Dios Cthulhiano en la vida real, sin ser el garabato de leyendas, profecías, letanías o amenazas escritas antediluvianas sobre el fin del mundo.

Koontz ha tenido el valor de hacerlo, y gracias a su talento, ha conseguido que el miedo paranoico y supersticioso tome forma y credibilidad, sin perder un ápice de e

 

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