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Entrevista a Daniel Monzón


Con motivo del estreno de Celda 211 os mostramos la entrevista exclusiva que realizamos a su director, Daniel Monzón.

¿Cómo has vivido la reacción tan positiva de la película en festivales como Venecia, Toronto y Sitges?

Ha sido algo alucínate. Es la reacción que un director siempre querría encontrarse pero que sabe que es muy difícil. Es muy bonito ver como una película puede conmover o tocar de esa manera. En Venecia durante todos los créditos la gente aplaudía e incluso luego por la calle se te acercaban y decían (con acento italiano) "Bellisimo film, intenso, intenso".

En Toronto fue lo mismo con el público, además había interés por hacer un remake, la gente entusiasmada. Así que pensaba "ya verás, ahora vamos a ir a Sitges y aquí no va a gustar" (risas).

Si te soy sincero entré en el pase de prensa de Sitges unos minutos para ver si estaba bien la luz, el sonido y demás, y me he quedado impresionado de ver la sala casi llena en un pase a las 8:30 de la mañana. Y además notabas un silencio, un "algo" que te indica que los espectadores están metidos en la película.

No sabes bien el motivo porque algunas películas "abrazan" más que otras cuando en todas ellas pones el mismo cariño, mimo...





Pero hay que tener cojones para hacer una película como esta...

(Risas) Cuando yo tenía el guión escrito con Jorge (Guerricaechevarría) y nos reunimos con los productores, nosotros defendíamos a ultranza esta película en todo su concepto. Nosotros les decíamos "si vais a producir una película como esta hay que ir hasta el final". Nosotros pensábamos que si teníamos una historia de estas características luego no podíamos traicionarla.

Yo nunca pensaba si el espectador iba a acompañar o no a Celda 211. Yo lo que sentía es que si yo fuese el espectador sí acompañaría a esta película hasta sus últimas consecuencias.

Es una historia negra, es una historia turbia, donde las cuestiones socio-políticas son bastante cínicas pero era lo que había que hacer. Ya que lo planteas hay que hacerlo con arresto.

¿Hasta qué punto ha sido complejo adaptar la novela de Francisco Pérez Gandul?

La novela que es fantástica está narrada usando un recurso muy literario. Está contada a través de tres monólogos interiores de tres personajes de la historia. De este modo puedes hacer todo lo que te salga de las narices, justificar todos tus sentimientos pero claro, eso no vale para el cine. No puedes recurrir a tres voces en off que van contando la historia.

Había una escaleta de los acontecimientos que ocurren en la prisión y nos dábamos cuenta de lo hábilmente que estaba escrita. Y claro con la imagen no puedes mentir igual que haces con el lenguaje literario así que era difícil adaptarlo.

Lo primero fue hacer la película lineal, aunque haya algún pequeño salto de tiempo, dialogarla por completo y el final difiere con lo que propone Francisco en su novela. Pero la verdad es que él está encantado con la película y yo con él, porque es un tío con una generosidad impresionante... Es un placer encontrarse con un escritor que entiende que una novela y una película son lenguajes distintos.

Al ser una película ambientada en una cárcel éramos conscientes de que teníamos que hacer un trabajo de investigación y documentación. Tenía que moverme en un terreno firme para hacer la película. Así que visitamos varias prisiones, hablamos con presos, con funcionarios, leímos diarios de presos y nos embebimos de toda la realidad posible para dar ese toque de veracidad que necesitaba esta historia.

Así que la forma que pensamos que podría gustar al espectador es que éste se sintiera en medio del motín junto a Juan. Que sienta el mismo desasosiego, la misma presión, el mismo miedo, el estar allí...





Pero el espectador no sólo se identifica con Juan. También lo hace con Mala Madre y el resto de presos... ¿Esto era lo más complejo?

Sin duda. En Mala Madre tenía que haber una evolución inversa a la de Juan. La relación entre él y Juan es un poco como el Quijote-Sancho y Sancho-Quijote, donde el Quijote se contamina un poco del prosaísmo de Sancho y éste se contamina un poco de la locura de Quijote.

Mala Madre aparece al espectador como un tipo que da miedo, violento... pero poco a poco descubrimos que en él hay una humanidad insospechada y que demuestra que no es de una sola pieza.

Esta es una película donde incluso los personajes que más te desagradan tienen una razón para hacer lo que hacen. Tú puedes juzgar moralmente si te gusta lo que hacen o no, pero ellos tienen razones para hacerlas. Queríamos que todos y cada una de los que estuviesen allí te los creyeses como seres humanos y no como piezas de un mecanismo para contar un mensaje.

Podríamos decir que Mala Madre es como Long John Silver en la Isla del Tesoro. Es el malo pero del que al final te enamoras. Vas descubriendo que tiene un código de honor y una nobleza mucho mayor que la de los vigilantes del orden.





¿Qué sentisteis cuando visteis por primera vez a Luis Tosar metido en la piel de Mala Madre?

Me sentí un privilegiado por tener a semejante actor en la película y por tenerle tan inspirado. Luis es como el Robert de Niro aquel que veíamos en Taxi Driver, Toro Salvaje donde cada vez era alguien diferente, que se transformaba, incluso físicamente. No hay maquillaje en esta película, el que ves en la pantalla es él. Es su forma de actuar.

Así que me sentía como el primer espectador privilegiado de un trabajo excepcional. Cuando Jorge y yo escribíamos el guión, tuvimos que pensar que Luis lo iba a protagonizar. Y esto nos daba alas, podíamos pulir aristas... El problema era que Luis no sabía de nuestras intenciones. Menos mal que cuando leyó el guión lo acepto porque si no, no sé qué habríamos hecho (risas).

¿Cómo te has tomado que la Academia de Cine Español ni siquiera preseleccionara tu película para competir en los Oscar? ¿No te perdonan tu pasado de crítico?

(Risas) Por desgracia creo que esta película no se mostró a los académicos con suficiente tiempo ya que creo que Celda 211 tenía posibilidades de, al menos, estar entre las tres películas preseleccionadas. Ya me pilló en Toronto lo de las votaciones y como estábamos con festivales no nos dimos cuenta que la Academia no había visto la película.

Cuando me enteré que no estaba entre las seleccionadas me dio un poco de pena, pero luego me animé ya que gente como Fernando Trueba o Alex de la Iglesia me decían que era una pena ya que debía estar. Con lo que me consuela pensar que no es que no gustase, sino que la gente no la vio a tiempo.





¿Y ahora qué...?

Pues Jorge y yo tenemos una idea que nos gusta mucho. Es una comedia negra, muy frenética... Es una posibilidad bastante probable. Pero bueno, de momento hasta que no me relaje...

... y encuentres sitio para los Goya

(Risas) Lo cierto es que me encantaría que alguna de las personas que están en la película se llevasen algún premio porque se lo merecen.
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