La Familia Addams: Retrospectiva



La familia Addams (serie de Hanna-Barbera) 1973

Tras el éxito de la anterior incursión animada, se probó con una serie propia para los Addams, aunque la premisa no puede estar más equivocada. La serie trata sobre la familia viajando por el país, visitando monumentos nacionales, y enseñando geografía e historia al público como se de una sucursal de “Barrio Sésamo” se tratase. Duró muy pocos episodios, y es una rareza de su tiempo, aunque le serviría a Hanna-Barbera como ensayo para luego, 20 años después, ofrecer otra serie animada infinitamente mejor.

El humor de ésta, en cambio, es extremadamente infantil, pero carece del encanto del mediometraje anterior con Scooby-Doo. Bebe demasiado de “Los autos locos”, sin alcanzar ni por asomo la magnificencia de esta serie.





La animación es bastante deficiente, por debajo de lo habitual en Hanna-Barbera, aunque no la realizó esta empresa directamente, sino que contrató a otra externa para realizarla, lo cual explica los saltos y enganchones que dan las figuras en algunos movimientos (la principal perjudicada suele ser Morticia, en parte, por lo complicado que es animarla andando por las características de su ropa), o el hecho de que literalmente aparezcan y desaparezcan bigotes en las caras de personajes, de escena a escena.

No obstante, hay que reconocerle que los créditos iniciales están más trabajados y son divertidos, y que a veces, algunos momentos sí encajaban con el estilo Addams, como un episodio en el que visitan Death Valley, y unos bandidos que se han apoderado de una mina de oro intentan ahuyentar a los Addams, disfrazándose los delincuentes de monstruos. Grave error, porque Gómez, Fétido y las mascotas Addams como el pulpo de la familia serán los que los aterroricen a ellos y los hagan huir del valle.

Ocasionalmente, hay débiles acometidas de humor negro bastante curiosas, como la frescura con la que Gómez se dedica a sobornar a todo el mundo que encuentra para conseguir sus fines, y lo rápido que todos acceden.

En otro episodio vemos incluso que la serie logra, aunque de forma suavizada, canalizar la sátira social propia de la familia Addams. En él, van a participar en una carrera y conocen a un conde, famoso por ganar siempre dicha carrera, y que resulta ser bastante presuntuoso y despectivo, que no deja de despreciarlos, por su condición de monstruos y rarezas. Pero el episodio lo que demuestra es que el propio conde, por muy de alta cuna que sea, es un impresentable de mucho cuidado, lleno de prejuicios y bastante peor que nuestros monstruosos Addams, y que de hecho las pasará canutas en su encuentro con la familia. Cuando descubre que Fétido ha inventado un producto, la festerina, tres veces más potente para un motor que la gasolina normal, “olvida” su desprecio e hipócritamente se aproxima a ellos para robarles la fórmula. Encuentra a los niños Addams en el coche y cree embaucarlos ofreciéndoles un autógrafo suyo a cambio de que le expliquen el secreto. Dos segundos después, mientras espera confiadamente su respuesta, el coche entra a toda velocidad con Pugsley y Miércoles al volante, y lo atropella estrepitosamente, lo cual arranca una sonora carcajada hasta al espectador más desencantado con la serie. Si los niños lo hubieran hecho a propósito en vez de por accidente, bien podría haber sido una escena de las películas de los 90 dirigidas por Barry Sonnenfeld. Esta clase de villano sería del mismo estilo que el Norman Normayer de la serie animada de los 90, o en cierto modo, el Gary Granger (Peter MacNicol), director del Campamento Chippewa de “La familia Addams: la tradición continúa”, que más que una persona era un saco de prejuicios con patas.

Por último, cabe decir que estéticamente la serie es bastante desastrosa. El traje de Gomez carece de sus típicas rayas verticales, para así animarlo con más facilidad. Lo mismo pasa con la camiseta de Pugsley. Además, la paleta de colores usada demuestra escaso conocimiento del material original, con una abundancia de colores chillones (Pugsley viste de un verde brillante), incluyendo de nuevo el rosa del vestido de Miércoles. Hasta hay un capítulo en el que Lurch viste de rosa, el que se recupera su faceta de cantante.

Gómez y Morticia: John Astin no vuelve en esta ocasión, y es reemplazado por Lennie Weinribm que ofrece una voz demasiado aguda y afónica para el personaje, y ni encaja con el entusiasmo que muestra el dibujo. Por su parte, Janet Waldo (la abuela en el crossover con Scooby-Doo) ocupa el papel de Carolyn Jones, y realiza un mejor trabajo que Weinribm, consiguiendo tomar puntos en común con Jones.

Miércoles y Pugsley: Jodie Foster da voz a Pugsley, aunque a veces Ken Weatherwax recupera el papel. Los créditos finales no identifican a una u otro, y hay que fijarse bien para diferenciar. Pese a ser de pocos episodios, la serie se emitió a lo largo de dos años, con ciertos parones, lo cual explicaría este extraño cambio.

Cindy Henderson es Miércoles de nuevo, también. Los personajes siguen el mismo perfil bajo que en el crossover con Scooby-Doo, aunque son algo más extremos que en la serie de los 60 (poco). Por ejemplo, Miércoles llega a cabalgar un cocodrilo. Hay un episodio relacionado con la mascota pulpo de Miércoles, que es lo mejor que hizo la serie en relación a los niños.





El tío Fétido: Jackie Coogan, aunque la serie le da poco nuevo o bueno que hacer. Se enfatiza en su faceta de científico loco, pero se suprime cualquier referencia a su masoquismo compulsivo.

El resto de la familia: Ted Cassidy es Lurch nuevamente, aunque su personaje sufre de lo mismo que el Fétido de Jackie Coogan, pero en menor medida, ya que conscientes de la presencia de Cassidy como miembro de la serie original, los productores hicieron que los primeros episodios girasen en torno a Lurch. Aparece Cosa, un ser peludo con aspecto grisáceo, casi como una mano de simio, en esta ocasión.

Lo mejor: Que tuvieran la cortesía de elegir a los Addams como protagonistas.
Lo peor: El material no tiene nada que ver con el espíritu macabro de la familia Addams.

Legado: Es más “la serie en la que Jodie Foster hizo de Pugsley”, como anécdota, que una opción a considerar al abordar la amplia trayectoria de la familia Addams. Solo apta para muy completistas. Aún así, la serie animada inspiró una breve colección de comics, que no tenían nada que ver con el trabajo de Charles Addams. Compite con el musical de Broadway y con la película directa a vídeo de 1998 “La reunión de la familia Addams” como la peor adaptación.


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