La Familia Addams: Retrospectiva



PARTE I: INTRODUCCIÓN

I.I: El comic original

La familia Addams, la gran obra del dibujante Charles Addams, es un icono del humor negro y reúne a algunos de los personajes de ficción más carismáticos del siglo XX.
El mítico Boris Karloff dijo en 1942 sobre Charles Addams, creador de la familia Addams, que Charles Addams “tiene la extraordinaria facultad de hacer que lo normal parezca idiota al verse confrontado con lo anormal”. Difícilmente una frase podría haber definido mejor la sátira social y el humor negro que irradian las historias de los Addams, en un mundo en el que lo macabro y lo absurdo conviven en perfecta armonía.

Cuando en 1938 Charles Addams creó a la familia Addams para “The New Yorker”, seguramente no podría imaginar el éxito atemporal que sus personajes conseguirían. El dibujante los introdujo en sus tiras de prensa, en gags de una sola viñeta, algunos sin diálogo, puramente visuales (muchos otros con una única línea de texto, un one-liner), en los que daba rienda suelta a su gusto por el humor negro más siniestro y delirante. La obra de Charles Addams fuera de la familia ya exhibe dicho humor negro con tendencia a una sutil (o no tan sutil) maldad, como por ejemplo, una viñeta sobre un faquir ahorcándose con su cuerda mágica, otra sobre unos cantores de villancicos cantando delante de una casa en la que el punto de vista del lector nos muestra que dentro de dicha casa están todos atados y amordazados (porque han entrado previamente a robar), cosa que los cantores desconocen, otra viñeta sobre un hombre a punto de asesinar a su esposa de un hachazo por la espalda (el humor viene de la frase que ella dice sin saber lo que va a ocurrir), o bien otra sobre una persona asesinada por sus propios soldaditos de plomo (de un cañonazo) a lo “Dolls” de Stuart Gordon. Incluso una sobre un hombre ahorcado, pero que no se ha muerto. Entonces, su esposa asoma por la puerta y le dice: “ni siquiera eso sabes hacer bien”. Situaciones en las que la línea divisoria entre el horror y el humor es muy fina, con un humor muy cáustico y a veces cruel.





Charles Addams también tiene viñetas más ligeras, como una que muestra el proceso creativo de Poe, pensando a qué animal le asignará la frase “Nunca Más” en lo que luego será “El cuervo”, y probando diversas posibilidades con extraños resultados.

Pero es con la familia Addams cuando Charles Addams alcanza su cumbre creativa, aunque apenas cubran una pequeña parte de su amplísima producción (ni siquiera un 10 % de sus más de mil viñetas).

De por sí, ya llama la atención que pese a la naturaleza macabra de los personajes, Addams les diera su propio apellido. Toda una tarjeta de presentación por parte del autor y su sentido del humor peculiar, que incluso llegó a decir que Morticia se inspira en su primera esposa. Tal era la divertida excentricidad y el ingenio para el humor negro de Charles Addams, que el mismísimo Hitchcock, tras leer su trabajo, lo visitó, para saludarlo y conocerlo personalmente. No es casualidad que el caserón victoriano de “Psicosis” tenga reminiscencias visuales de la mansión Addams: el propio Hitchcock se hizo amigo de Charles Addams y hasta compró dos originales suyos para decorar su casa. Y no es para menos: la crítica de su época elogió fuertemente el ingenio de Charles Addams (que firmaba Chas Addams), y le dio apelativos como el Van Gogh de los ghouls, o el Bela Lugosi de los dibujantes, tildándolo como uno de los mayores valedores del American Gothic.

En las viñetas de Charles Addams ya aparecen los personajes que tan universales se volverían: el loco matrimonio de Morticia y Gómez, sus no menos dementes hijos Miércoles (Wednesday) y Pugsley, el tío Fétido (Fester), el mayordomo Lurch, Cosa (Thing), etc…, aunque sorprendentemente no tienen nombre designado (algo de lo que se encargaría la serie de televisión, de la mano del propio Addams, como veremos), y el tío Fétido no interactúa por lo general con el resto de la familia. Todas las viñetas ilustran situaciones de la vida cotidiana, gags individuales y sin continuidad sólida entre ellos, que ilustran lo excéntricos y macabros que son, y su contraste con el mundo “normal”. La primera viñeta de la familia muestra a un vendedor de aspiradoras a domicilio ofreciéndole una a Morticia y Lurch.

La personalidad de los Addams ha sido muy desarrollada en las adaptaciones, considerando lo fragmentario del material original, viñetas sueltas de prensa (no al estilo de los comics mensuales de 24 páginas de Stan Lee, que cuentan una historia larga, por ejemplo). Para la serie de televisión de los 60 se hizo mucho trabajo de elaboración de la mano del propio Charles Addams, incluyendo el darles nombre a los personajes, y de hecho, las características de muchos de los personajes de la familia, en especial Morticia y Gómez, prácticamente quedaron grabadas en piedra para futuras adaptaciones, por la excelente adaptación y el sobresaliente trabajo interpretativo de Carolyn Jones y John Astin, como el siniestro, excéntrico y enamoradísimo matrimonio Addams.

En los 90, los personajes acabaron de cuajar, con las películas, al recuperar y asumir elementos del comic original hasta ahora no incluidos o alterados, como la psicopatía de los niños Addams, Miércoles y Pugsley, cuya omisión en la genial serie de 1964 constituía el único punto débil de la misma, así como un mayor nivel de violencia y el poner el énfasis en determinados elementos macabros que no podían entrar en la televisión de los 60.

En todo caso, hay un par de sorpresas al abordar las viñetas de Charles Addams, como que Cosa es un poco diferente (no es una mano sin cuerpo, sino una criatura acechante escondida en las sombras, que a veces parece tener dos brazos y cara), o que Lurch es tuerto (algo que casi nunca se ve adaptado, salvo a ratos en la primera serie animada de Hanna-Barbera, donde igual era que no era) y al principio tenía barba. También sorprende, viendo lo adaptado, que con el tiempo Miércoles, una vez empezaron a adaptarla correctamente en 1991, no sólo asumió todos sus rasgos positivos originales como personaje, sino que también acabó fagocitando todas las características interesantes que tenía Pugsley en el comic, acabando convirtiéndose Miércoles en un personaje muy sólido (vinculado para siempre a Christina Ricci), y nunca llegando a consolidarse Pugsley del todo.

Los actores han ayudado a perfilar y popularizar estos rasgos (no sólo Christina Ricci, sino también Carolyn Jones, Anjelica Huston, John Astin, Raúl Juliá, Christopher Lloyd, Jackie Coogan y demás), ya que muchas versiones han tenido repartos muy talentosos, que se han esforzado por lograr el mejor resultado posible, pero los rasgos que todos los personajes exhiben ya estaban en el comic, como el carisma y la serenidad de Morticia, la personalidad juguetona y extrovertida (y algo inmadura) de Gómez, la presencia siniestra de Miércoles y Pugsley, la excentricidad del tío Fétido, y demás. Si a esto le añadimos el carisma de verdaderas estrellas muy bien elegidas (no de estrellitas hollywoodienses de usar y tirar), podemos decir que es una saga muy afortunada a nivel de interpretaciones y de carisma de sus personajes, y que ha dejado su huella. Y es que, por ejemplo, tras 20 años desde la última película, Internet sigue inundado de memes con las frases de la carismática Miércoles Addams de Christina Ricci, y los personajes de la familia, así como la música de Vic Mizzy son reconocibles hasta para quien no haya visto ninguna versión.

El legado de la franquicia incluye tributos y homenajes como la deliciosa serie web “Adult Wednesday Addams”, de Melissa Hunter, una joya ingeniosa del humor negro que abordaremos hacia el final.

Y el valor humorístico y satírico de la extraña y demente familia Addams está más vivo que nunca. No solo su humor negro y terrorífico funciona muy bien por sí mismo, más allá de cualquier época, sea en comic, series o películas, por su ingenio, sino que Charles Addams, con las extrañas y poco convencionales acciones que atribuye a sus personajes, los utiliza para establecer con su excentricidad contraste con los WASP (blanco, rico, americano, protestante), grupo social económicamente imperante en EEUU, al cual satiriza reflejándolos en el espejo distorsionado de la demente y siniestra familia Addams, ilustrando lo absurdo de ciertos convencionalismos sociales, y la hipocresía inherente de otros de ellos. Los Addams, a veces, por muy monstruos o psicópatas que puedan ser, están en condiciones de dar lecciones de tolerancia y humanidad (sin que ni siquiera sea realmente ésta la intención de los propios personajes), lo cual es tan sorprendente como gratificante.

Es, en fin, un humor que no solo resulta ingenioso y provocativo, así como potencialmente muy atractivo para cualquier aficionado al terror que se precie de serlo, sino que además encierra un fondo muy interesante y reflexivo, sin descuidar en ningún momento su capacidad para el entretenimiento más directo.






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