La Familia Addams: Retrospectiva



I.IV: La familia Addams y la familia Monster

Se trata de dos series que desde el primer momento compartían una temática común y que protagonizaron uno de los primeros “duelos de franquicias” conocidos, antes de la rivalidad entre “Star Wars” y “Star Trek” o la de Marvel y DC. La rivalidad entre las dos series de familias góticas fue tan notable que está documentado el cómo se perjudicaron mutuamente a nivel de audiencias, dado que los espectadores de una rechazaban ver la otra, y viceversa. Los Monster tenían algo más de audiencia, mientras que los Addams gozaron de mucho mejores críticas.

La diferencia de estilos entre las dos sagas es notable. Los Monster toman a los monstruos clásicos de la Universal (Drácula, Frankenstein, el hombre lobo, etc…) y los cuelan por el filtro de la familia nuclear americana de los años 50 y 60, haciendo que se comporten, pese a su aspecto monstruoso, como personas corrientes de la época. En cambio, los Addams, como hemos visto, y desarrollaremos al hablar de la serie de los 60, toman otra vía, al mostrar unos personajes más siniestros (humanos, pese a tener ciertos poderes, en vez de monstruos), dementes, y que se mueven en los límites de lo que se podía mostrar en la televisión de su época, con un humor más atrevido y provocador, y que va más allá de los convencionalismos sociales de su momento. En la serie de los Monster, el único elemento de humor negro era el Abuelo (Drácula), siendo el resto humor blanco, mientras que en la franquicia Addams la estrella ha sido el humor negro, que con el tiempo se ha ido haciendo cada vez más y más cruel y agudo, un humor totalmente inteligente, y nada pedante. Estilísticamente, de hecho una saga es una parodia, mientras que la otra es una adaptación de la obra de Charles Addams, con lo cual son conceptos diferentes.





Cabe reseñar que en cierto modo, “El jovencito Frankenstein” de Mel Brooks, es también una parodia de los monstruos de la Universal (Frankenstein), pero exhibe un humor negro más propio de los Addams que de los Monster.

Con los Monster, lo que hacía que funcionara la serie era el buen hacer de los actores: Fred Gwynne como Herman, Al Lewis como el Abuelo e Yvonne De Carlo como Lily, mientras que los guiones tendieron a flojear una vez llegada la segunda temporada, haciéndose repetitivos, reciclando una y otra vez gags como Herman desmayándose y haciendo retumbar la casa, o Herman riendo y dando saltos, haciendo retumbar la casa también. De los mejores momentos de la serie eran los que implicaban el tándem Herman-Abuelo, preparándose con algún objetivo o misión en mente. En cambio, con los Addams, el carisma de los actores iba de la mano con la agudeza de los guiones.

Visto con perspectiva, la rivalidad entre las dos franquicias es un tanto absurda: había espacio en la parrilla televisiva para ambas, y dado el tipo de humor tan diferenciado de una y otra, no eran competencia real, sino complementarias, dos caras de la misma moneda.

Las dos series acabaron casi al mismo tiempo, pero un destino diferente aguardaba a sus protagonistas. Por desgracia, el encasillamiento alcanzó a los excelentes Fred Gwynne y Al Lewis, que lo tuvieron difícil para obtener nuevos papeles (hasta se lamentan de ello en los extras de los DVDs de la serie, que también hacen algún comentario sobre la disminución de calidad de los guiones). Al menos, Gwynne consiguió el papel de gangster en “Cotton Club”, junto a Bob Hoskins, que le permitió recordar al mundo lo buen actor que era. Por su parte, la franquicia Addams dio más suerte a sus estrellas. Carolyn Jones saltó al mercado de los superhéroes en televisión (madre de Wonder Woman, villana de Batman), y encabezó series de diversa temática, además de volver a protagonizar películas en el cine, del mismo modo que décadas después la franquicia Addams convertiría en estrellas a Christina Ricci y Raúl Juliá, y reforzó el estrellato de Anjelica Huston.

Del mismo modo, el futuro de las sagas fue diferente. Los Monster quedaron anclados en los 60, su periodo de máximo éxito. El reparto original hizo dos películas, en momentos diferentes, “Munsters go home” y “Munsters´ revenge” que económica y críticamente no funcionaron demasiado bien, y que comentaremos en su momento, junto con los estrenos Addams de su época. Luego, vino una película con otros actores, protagonizado por Edward Hermann, que acabó directa a vídeo en España y tampoco logró demasiada popularidad, y finalmente una nueva serie, “Munsters today”, que fue un absoluto batacazo, y goza de mala fama incluso dentro de los más acérrimos seguidores de la familia Monster.

“Munsters today”, sin embargo, era consciente de lo anclados que estaban en los 60 los Monster, y lo ilustraba con su premisa (los Monster habían quedado en animación suspendida en los 60 por culpa de un experimento del Abuelo, y aparecían en el presente de los 90). Después, “Mockingbird Lane”, pese a tener un buen nivel, fracasó en su empeño de saltar de piloto a serie.

Los Addams supieron adaptarse mejor a los nuevos tiempos, quizá porque su humor era más moderno y atrevido, o porque tenían más mala leche. Es decir, muchas de las grandes series humorísticas de la televisión de las décadas recientes (“Los Simpson”, “Frasier”, “Futurama”, “The Big Bang Theory”, etc…) rebosan de humor negro y mala leche, ingredientes Addamsianos.

Las dos películas Addams dirigidas por Barry Sonnenfeld estrenadas en los 90 gozaron de gran popularidad, y como mínimo la segunda, de prestigio crítico, y revigorizaron muchísimo la franquicia, que ya no tenía solo su núcleo en los 60. Vinieron varias series que fueron éxitos de audiencia, y moderados éxitos de crítica, e incluso hubo un fenómeno de Internet como “Adult Wednesday Addams”, aclamado críticamente. Y mientras, los Monster seguían teniendo los 60 como su era dorada. Frente al multiverso de adaptaciones Addams individualmente interesantes, solo una rama de los Monster es capaz de aguantar el paso del tiempo.





Así, los Addams demostraron una salud a nivel de franquicia propia de otras como la de Drácula, que si en los años 30 contaba con la excelencia de Bela Lugosi, en décadas posteriores gozó de las incorporaciones de Christopher Lee, Frank Langella, Gary Oldman y otros, que lograron ser válidos relevos generacionales y mantuvieron encendida la llama de la franquicia, al margen de que el título fundacional ya fuese de por sí una obra maestra eterna. También podría establecerse la comparación a nivel de franquicias, universo y multiverso con James Bond o Sherlock Holmes.

Visto en perspectiva, los Addams ganaron la batalla a lo largo del tiempo (si es que realmente había una guerra abierta), lo que no impide que se pueda disfrutar de los Monster en su primera temporada, que reúne todos los aciertos de la serie.

Y, recalco, siempre he considerado la rivalidad entre las franquicias Addams y Monster, como algo absurdo, aunque tristemente se puedan localizar incluso a día de hoy focos de dicha rivalidad. Una lástima. Afortunado el espectador que se deje de infantiles rivalidades y sepa disfrutar de ambas franquicias, en la medida de lo que valen.


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