La Familia Addams: Retrospectiva



La familia Addams (1991) de Barry Sonnenfeld

Esta película cuenta la historia de la familia Addams, reintroduciendo elementos de las viñetas originales de Charles Addams, e inyectando grandes dosis de inteligente y cruel humor negro. Supone un retorno a la gloria, tras las diversas adaptaciones fallidas que hubieron entre 1965 y su estreno. Aunque la película parte de cero, resulta respetuosa con la serie de los 60 en muchos aspectos (escenas como la de la subasta, por ejemplo), teniendo constantes homenajes a ésta, y comportándose con gratitud y respeto frente a su predecesora.

La cinta muestra a unos Addams más siniestros y terroríficos que en la pequeña pantalla, no obstante, pero igualmente divertidos y carismáticos, como resultado de un guion de los autores de “Eduardo Manostijeras” y “Bitelchus”.

Esta película incorpora un tono muy semejante a las viñetas originales, al incluir muchos gags independientes a lo largo del relato, de tono siniestro y de humor negro, frecuentemente sacados de las viñetas, como la primera escena, calcada del comic, en la que unas personas están cantando villancicos frente a la casa de los Addams, cuando la cámara se mueve hacia el tejado de dicha mansión, donde vemos a la familia encaramada con un caldero de aceite hirviendo, que arrojan sobre sus cantarines visitantes. La escena inmediatamente fija con precisión el tono de la película. Estos pequeños gags van intercalados conforme avanza la historia fluyendo, y nos van introduciendo también en los personajes y sus características, ya sea la Abuela cocinando (con dos libros, uno de cocina y otro de anatomía humana), o bien Miércoles jugando a Guillermo Tell con su ballesta disparándole a una manzana que tiene Pugsley en la boca, mientras éste está atado. Así se puede ver qué elementos siguen como siempre y qué otros han vuelto a como siempre debieron ser.





El núcleo familiar es el mismo, con Morticia acreditada la primera del reparto (al igual que Carolyn Jones en la serie de los 60), viviendo con su marido Gómez, sus dos hijos Miércoles y Pugsley, la Abuela, Cosa y el mayordomo Lurch, a falta de que sea introducido Fétido.

La historia parte de la premisa de que el hermano de Gómez (Raúl Juliá), Fétido, desapareció hace 25 años algo que apesadumbra a Gómez, que se culpa cada vez más de lo sucedido, y ni Morticia puede consolarlo. Entonces llegaTully Alford (Dan Hedaya), el codicioso abogado de la familia, que siempre está intentando estafar a Gómez, y al que considera un auténtico imbécil (se equivoca, aunque como siempre, es cierto que los Addams no es que tengan precisamente demasiado los pies en el suelo). Tras ser levemente atacado por diversos objetos vivientes de la casa (la piel de oso como alfombra, la puerta), Tully en vano intenta convencer a Gómez para sacarle un millón de dólares con la excusa de una fundación. Está implícito que Tully Alford le tiene envidia al matrimonio de Gómez, en tanto en cuanto el suyo propio es un auténtico desastre, y no para de pelear con su mujer.

Al ser acechado por unos acreedores furiosos, los Craven (¿guiño a Wes Craven?), Tully descubre que Gordon (Christopher Lloyd), el hijo de su acreedora Abigail Craven, es totalmente idéntico al retrato de Fétido, y se ponen de acuerdo para organizar una farsa y hacen creer que éste es en realidad el hermano retornado de Gómez, en un intento de apoderarse de la fortuna familiar. Miércoles (Christina Ricci) sospecha inmediatamente, y desde el principio la historia no le encaja, mientras que cuantas más evidencias se acumulan, más empiezan a sospechar también Gómez y Morticia. Gordon Craven, el “impostor”, va de susto en susto dentro de la familia, hasta que consigue integrarse tan completa y absolutamente que este hecho inquieta a su posesiva madre, Abigail, que de vez en cuando visita a la familia, disfrazada de psiquiatra, para ayudar en el engaño. De hecho, el Fétido impostor se siente extrañamente cómodo y alegre jugando con sus “sobrinos” a sus juegos violentos, o bien participando en los bailes familiares Addams.
Al descubrir que toda la fortuna está a nombre de Fétido, Abigail y Tully lo obligan a expulsar a los Addams de casa, con la ayuda de un juez vecino, que literalmente odia a Gómez por bombardear su casa con pelotas de golf. Irónicamente, la franquicia siempre ha hecho gags sobre lo mal abogado que es Gómez, porque hasta el más deficiente de los abogados habría recusado al juez a los dos segundos de verlo en sala, por enemistad manifiesta, pero en fin….

Los Addams se mudan a un cuchitril en la ciudad, donde Gómez se hunde completamente, y Morticia carga con el peso de toda la familia. Todos intentan ayudar a la economía familiar, empezando por los niños, que se dedican a vender limonada venenosa.

Tras una serie de vicisitudes, Morticia vuelve a la mansión para intentar convencer a Fétido. Allí se encuentra con que Fétido se siente totalmente desequilibrado, pues ha llegado a considerar a los Addams su verdadera familia, y que los estafadores han fracasado una y otra vez en su intento de atravesar los pasadizos secretos para localizar la fortuna familiar y robarla. Tully y Abigail capturan a Morticia y amenazan con torturarla. Cosa lo presencia e informa a Gómez de lo sucedido, lo cual supone el acicate para que Gómez se lance al rescate, derrote a los villanos (con la ayuda del Fétido impostor), salve a Morticia y haga un inesperado descubrimiento: el impostor es en realidad el auténtico Fétido (un “falso ficticio Fétido”, explica Miércoles), que había sufrido amnesia por su accidente en el triángulo de las Bermudas.

Este giro argumental no estaba en el guion original, pero se les ocurrió a los actores, incómodos con el final inicialmente previsto (el impostor sufre daños cerebrales durante la última pelea, se cree Fétido y se queda en la casa como Fétido, sin importar que seguramente el auténtico tío Fétido estará en algún lugar perdido, sin que su familia lo busque, porque se han conformado con el sustituto). Se reunieron los actores y le pidieron a la pequeña Christina Ricci que le dijese al director que sería mejor que Fétido fuese el auténtico de algún modo. A Barry Sonnenfeld le pareció bien. Lo irónico es que a quien realmente le daba igual una cosa u otra era al propio Christopher Lloyd, el tío Fétido, pese a ser lector de los comics originales, puesto que bastante tenía con su temor (infundado) de no dar la talla con el personaje.

Con respecto al destino de los villanos, tras ser vencidos, Tully Alford y Abigail Craven caen desde la ventana de la mansión a unas tumbas abiertas, y Miércoles se propone enterrarlos. Pugsley le pregunta si están muertos (lo más probable, en puridad, es que no lo estén, aunque sí tengan graves lesiones internas que les den una muerte lenta), y la respuesta de Miércoles, como siempre, es clara y tajante: “¿Acaso importa?”…. Así que reciben su justo castigo y quedan seguramente enterrados vivos. Como humillación final, la viuda de Tully, Margaret Alford, se enamora y se casa con el primo Eso, convirtiéndose también en una Addams.

El final de la película nos muestra que Gómez y Morticia van a tener otro hijo, lo que enlazará con la película siguiente.

Sobre la película en formato doméstico, irónicamente, diversos problemas legales retrasaron el lanzamiento de la película en DVD y Blu-Ray, y de hecho algunos territorios no lo han conocido hasta hace apenas un par de años. La edición Europea de la película en Blu-Ray (Reino Unido, Italia) tiene audio castellano, con el doblaje original visto en cines, que es, junto con el de la siguiente película, el mejor trabajo de doblaje que han conocido en España las adaptaciones de la familia Addams. La edición estadounidense en Blu-Ray corrió a cargo de Warner, y exhibe mayor calidad de imagen, pero carece de doblaje castellano.

Gómez y Morticia: Raúl Juliá y Anjelica Huston.

Raúl Juliá, posiblemente el mejor actor de la historia de Puerto Rico, ofreció un Gómez totalmente memorable, lleno de energía, muy divertido, carismático y fiel al texto y dibujos de Charles Addams, incluyendo los periodos de melancolía que a veces atravesaba el personaje en las viñetas. También sacó a relucir la faceta más siniestra de Gómez. Tal vez él también jugase a estrellar maquetas de trenes como John Astin, pero las de Raúl Juliá estaban llenas de auténticas personas pequeñitas (las casas de muñecas de Miércoles en el comic también, un concepto que nunca ha sido explorado), incluyendo al director, en un cameo.

El simpático y siniestro canalla interpretado por Raúl Juliá, que considera lo más normal del mundo desafiar a duelos a muerte a los invitados a su casa es uno de los elementos más claros para el éxito de la película. Raúl Juliá definía a Gómez como un personaje “muy loco pero muy romántico, y muy enamorado a capa y espada de Morticia. Cuando Gómez se enfada, es como un volcán. Tiene el espíritu de un niño, que nunca ha perdido. Puede ser muy inocente, pero de algún modo las cosas siempre le salen bien”.
No menos carismática resulta Anjelica Huston, como Morticia. La hija del mítico director John Huston y pareja durante 17 años del no menos mítico Jack Nicholson (todo un ensayo para luego hacer de esposa de Gómez Addams), se mostró muy cómoda y segura en el papel de Morticia y lo bordó, consiguiendo incluso una nominación a los Globos de Oro. Lleva un vestido semejante al de Carolyn Jones, aunque el suyo le permite algo más de movilidad en las piernas, con lo que estéticamente pierde un poco. La cámara rara vez la enfoca de cintura para abajo, para disimular este hecho, y en las fotos promocionales de cuerpo entero aparece con las piernas flexionadas para dar un efecto visual semejante al traje de Carolyn Jones.

La relación entre la pareja Morticia-Gómez es bien explicada en varias frases como cuando Gómez dice “Moriría por ella, mataría por ella. En ambos casos, ¡qué placer!”. Siguen siendo el mismo matrimonio enamoradísimo de siempre, aunque dándole unas cuantas vueltas de tuerca al elemento tortuoso y demencial de su amor. La película también introduce referencias al sadomasoquismo del matrimonio Addams en diversos momentos (“Gómez, no te tortures, ése es mi trabajo”, por ejemplo), referencias muy claras y directas, no sólo simbólicas, lo cual permite escenas de humor muy negro, como aquella al final en la que se parodia muy bien la típica escena de “damisela en apuros” dándole completamente la vuelta, cuando Tully captura a Morticia y amenaza con torturarla, dado que Morticia no sólo no teme lo que le vayan a hacer, sino que además lo disfruta. Hasta le llega a decir a Tully cuando le está dando vueltas al potro de tortura: “lo haces muy bien, se nota que tienes experiencia”. Cuando Gómez llega al rescate, el diálogo da a entender que una vez se hayan librado de los villanos, esa noche seguirán con el potro.

Por supuesto, se mantienen elementos clásicos como la inmediata reacción de Gómez cuando Morticia le habla en francés.





También se mantiene la típica locura de los Addams, recalcando el carácter hereditario de ésta, pues se cuentan anécdotas sobre los padres de Gómez, que llamaban “diablo inhumano” a Fétido de pequeño (sea en la versión que sea, los padres de Fétido siempre son nefastos, tanto los adoptivos como los biológicos), y de hecho, fueron despedazados por una multitud furiosa. Y se reciclan viñetas de los niños Addams (la de cuando se disfrazan de tiburones para asustar a los bañistas, por ejemplo) para contar anécdotas de la infancia de Gómez y Fétido.

En esta versión la historia sobre cómo se conocieron Gómez y Morticia diferirá, pues aquí lo hicieron en un funeral de un pariente, en el que Gómez aún era sospechoso del crimen… Esto borraría posiblemente referencias al pasado como hipocondriaco de Gómez según la versión de los 60 (que de hecho no encaja nada con la energía que demuestra Juliá), aunque la serie de 1998 se las apañó para conciliar ambas versiones en cierto modo, con la boda forzosa y el funeral, cuando ve por primera vez a Morticia con el vestido negro (nada impediría que la multitud furiosa hubiera despedazado a los padres de Gómez y Fétido en algún momento después de concertar la boda, para que todo encajara).

Raúl Juliá y Anjelica Huston se conocían de antes de empezar el rodaje, y eran buenos amigos, lo cual les ayudó mucho a desarrollar la química entre sus personajes.

Miércoles y Pugsley: Christina Ricci y Jimmy Workman. Sobre ellos, cabe decir que mientras que el salto de los Gómez y Morticia de la televisión a los de la película es bastante cómodo y sencillo, al estar muy bien perfilados originalmente, en cambio, la mejora en términos de fidelidad y calidad con Miércoles y Pugsley, su personalidad y sus dinámicas, es tremenda, sobre todo en el caso de Miércoles. Aquí, los niños Addams han pasado de ser las inofensivas criaturitas de los 60 que eran parte del mobiliario de la mansión Addams (la parte aburrida), a convertirse como originalmente fueron diseñados, en siniestros monstruitos, bastante terroríficos, que constantemente juegan a intentar matarse, y que también son un gran peligro para los demás (vemos a Pugsley robar señales de tráfico como en el comic, y causar estrepitosos accidentes y a Miércoles enterrar vivas a dos personas).

Miércoles es mostrada como una psicópata inteligente para su corta edad, muy fría y sádica, un papel que la jovencísima Christina Ricci (de 10 años de edad al final del rodaje), bordó con asombrosa madurez y maestría, y consiguió múltiples nominaciones y premios del ámbito del cine de terror, por ello, y el elogio tanto de la crítica generalista como de la especializada (incluyendo a la revista americana Fangoria). Su personaje siempre tiene réplicas ingeniosas y mordaces, que la jovencísima actriz lanza con maestría y que le dan mucho carisma. También está siempre un paso por delante de los adultos, al ser la primera en sospechar y descubrir el fraude que se comete contra su familia. Lo hace tan bien siendo mala que destaca sorprendentemente el contraste de sus escenas de niñas psicópata con las otras propias de una niña frágil y corriente, como cuando se queda dormida en el mausoleo, o cuando le pide al tío Fétido que le dé un beso de buenas noches a su muñeca decapitada.

Christina Ricci introduce elementos como la mirada fija siniestra de su personaje (algo que ni Lisa Loring ni Ken Weatherwax lograban), y un total y absoluto distanciamiento emocional y gelidez en su voz (que no le impiden conseguir el favor del público), aunque no resulta inexpresiva, sino que todo lo contrario, en todo momento Ricci sabe transmitir las emociones y los pensamientos de su personaje, pese a que el rictus de éste sea casi el de una máscara mortuoria. La niña hace un papel impresionante en escenas como cuando recibe a Tully y Margaret Alford en la mansión y solo con su mirada consigue meterles miedo e incomodar a los visitantes, el gag que la escena busca. Parece que en vez de ser su segunda película fuese la número 30 de su filmografía, por la naturalidad y soltura que muestra.

Jimmy Workman también resulta un estupendo Pugsley, aunque Miércoles lo eclipse, una senda que seguiría el personaje en muchas adaptaciones posteriores. Tampoco es un problema, ya que de hecho la propia Christina Ricci tampoco tiene dificultad para eclipsar a los adultos, llegado el momento….

En una memorable escena, Miércoles y Pugsley representan una función escolar, y en ella, conforme se van cortando el uno al otro extremidades (protésicas, de pega, se supone), van regando de sangre las primeras filas, hasta dejarlas totalmente rojas. Todos quedan impactados y estupefactos al acabar la obra, salvo Gómez y Morticia, que aplauden a rabiar. Extrañamente, la escena casi se cae del montaje final por ser “demasiado fuerte”.

El tío Fétido: Christopher Lloyd, el entrañable Doc Brown de “Regreso al futuro”. Pese a ser reconvertido en el hermano de Gómez, el personaje es básicamente el mismo, aunque a nivel de adaptación tiene el hándicap de la amnesia, con lo que el trabajo de Christopher Lloyd es diferente entre esta película y en la secuela. Si allí ya es Fétido al 100 % (hasta caer en las garras de Debbie), aquí lo vemos debatirse entre su personalidad falsa fruto de la amnesia, y su verdadera naturaleza, que de vez en cuando aflora. Un trabajo excelente por parte de Lloyd.

El resto de la familia: La Abuela (Judith Malina) y Lurch (Carel Struycken) tienen poco papel, aunque no desentonan en su parte. Lurch es físicamente exacto a cómo debería ser, pero el actor no posee la simpatía ni la expresividad de Ted Cassidy. El holandés Carel Struycken explica sobre su Lurch una curiosa teoría: según él, “hace mucho, cuando los Addams necesitaban un sirviente, excavaron y compilaron en Lurch partes de diversos parientes fallecidos, con lo que él es realmente parte de la familia”. Es buen concepto, y aunque la película no dice nada al respecto, en la tercera película sí se explicó el origen de Lurch en esta dirección.

A su vez, Cosa (Christopher Hart) queda muy beneficiado por el salto generacional, al permitirle los efectos especiales escapar de la caja en la que estaban confinadas sus apariciones, y acometer múltiples proezas. El primo Eso (John Franklin) también tiene su cameo.

Lo mejor: Christina Ricci, capaz de robarles la película, a sus 10 años, a todos sus muy veteranos y consagrados compañeros de reparto, siempre que ella está en pantalla. También destaca Raúl Juliá.

Lo peor: La canción rap de los créditos del final, que hace sangrar los oídos. El tema de Vic Mizzy y algo de música orquestal habrían sido una mejor opción.

Los videojuegos: Inspiró múltiples videojuegos (e incluso una muy famosa máquina de pinball, que ha sido recientemente reeditada). Los mejores son las conversiones a Super Nintendo y Mega Drive, que permiten a Gómez recorrer la mansión en un mapeado completamente abierto. Estos juegos de Ocean rompían el típico tópico de que las adaptaciones de cine a videojuego son siempre malas, dado que poseían una gran calidad. Al final del juego luchabas con el juez, y de hecho llegabas a hacerlo literalmente explotar, lo cual podría sugerir alguna escena eliminada de la película en la que Gómez ajustase cuentas con el corrupto juez.

Pero llama la atención la versión para la semidesconocida consola TurboGrafx-CD, la primera consola de 16 bits, antes de la Mega Drive y la Super Nintendo, no por su calidad como juego (era flojito), sino por su concepto: allí el jugador llevaba como personaje a Tully Alford (Dan Hedaya), que sin esperar a Abigail Craven ni al juez, intentaba robar la mansión por sí mismo, y tenía que recorrerla habitación a habitación, peleando y venciendo a todos los Addams, así como enfrentándose con innumerables objetos animados. Tully es un perdedor (en la película, aunque hubiera conseguido el dinero, Abigail lo habría traicionado y acusado del crimen, como planeaba), y el juego lo satiriza muy bien: si pierdes, acabas enterrado vivo, como en el final canónico. Pero, aunque ganes, la cosa no va muy bien. El final, que se puede encontrar en Youtube, muestra cómo Tully coge tanto oro como puede de la mansión y se lo lleva a un paraíso tropical. Mientras Tully está tostándose al sol en la playa, los Addams (muy difíciles de matar, como siempre), recuperan la consciencia, y piensan que todo el ataque ha sido una ocurrente broma de Tully, con lo que deciden “devolvérsela”. Vemos cómo lo encuentran, y cuando Tully se despierta en su tumbona de la playa, se encuentra rodeado por toda la familia Addams. Un grito de Tully y fundido a negro…. El juego acaba.
Legado: La película consolidó definitivamente la estrella de la familia Addams en la cultura popular. Fue el espaldarazo comercial definitivo para Raúl Juliá en EEUU, tras haber protagonizado previamente diversas películas de magníficas críticas, y galardonadas, pero sin las cifras de recaudación de esta joya macabra. También ayudó mucho a las carreras de Anjelica Huston, Christopher Lloyd y el director, que aún tendría que filmar la muy taquillera “Men in Black”, la magnífica “Cómo conquistar Hollywood” y luego descalabrarse con “Wild Wild West” para resurgir ocasionalmente, como en el piloto de la gloriosa serie “Criando malvas (Pushing daisies)”.

Pero también puso en el mapa de Hollywood a la antes desconocida Christina Ricci y la convirtió en una estrella infantil. Y una muy sensata, cabe destacar, porque consiguió evitar convertirse en un juguete roto, a diferencia de otros como Macaulay Culkin y Haley Joel Osment, y mantener su estrellato siendo adulta. Aunque Christina se enfrentó a los mismos problemas que los otros niños prodigio de Hollywood, e incluso tuvo que lidiar con el divorcio de sus padres (no ha visto a su padre desde 1993, cuando rodaba la segunda parte de la familia Addams), lo que la abocó a una depresión y demás problemas de salud entre 1993 y 1997, pero los superó todos y consiguió una carrera estable apareciendo en películas prestigiosas y oscarizadas como “Monster”, trabajando con muchos de los grandes de la industria de Hollywood, alternando el cine comercial con el independiente, así como apareciendo en múltiples películas de terror, incluyendo su papel de psicópata (que bebe mucho de su experiencia como Miércoles) en la reciente película para televisión “Lizzie Borden took an ax”, cuyo éxito engendró una secuela en forma de serie de televisión, “The Lizzie Borden Chronicles”, también producida por Christina Ricci.


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