Duelos de Personajes Icónicos



Aliens VS Terminators (Arnold Schwarzenegger, Robert Patrick, Kristanna Loken)





Los Aliens y los Terminators son, como personajes, dos de las joyas de la corona, por así decirlo, dentro de la filmografía de James Cameron, en su época de mayor creatividad y libertad cinematográfica fuera de los dictados de los convencionalismos y la comercialidad estricta. El Terminator es creación suya, en el sentido de que él dirigió su primera y segunda aparición. Los Aliens, en cambio, no los creó, aunque posiblemente dirigió la mejor película de la saga, y en todo caso, es seguro y más allá de toda duda que dirigió la mejor secuela. En ambos casos, hubo entregas en la saga con desigual fortuna, cuando James Cameron abandonó las franquicias.

Para enfrentarlos, habría que pensar un escenario en el que tres Terminators (T-101, T-1000 y T-X) aparecieran en una colonia humana en un planetoide infestado y arrasado por Xenomorfos, como la de la segunda película, la dirigida por Cameron. El motivo importa poco (¿fallo de la máquina del tiempo?, ¿resultado del desgaste del continuo espacio tiempo por los repetidos viajes en el tiempo y las paradojas que pueden generar?). Quién sabe lo que estaría tramando Skynet o lo que buscase obtener en esta realidad alternativa. Pongamos que quiere capturar una Reina Alien, u obtener huevos del nido de los Aliens, como arma biológica para usar en su guerra, en su tiempo.

Serían decenas de Aliens, o seguramente centenares, los que tendrían que batir, incluyendo una Reina Alien. Y ello es difícil, considerando la legendaria agilidad y ferocidad de estas criaturas, así como el hecho de que sangren un ácido muy corrosivo.

Los Terminators, organismos cibernéticos de infiltración con apariencia humana, son muy resistentes al daño, pero viajan en el tiempo sin ropa ni equipo (con la salvedad que luego veremos). Conviene explicar muy bien sus funcionalidades, porque se van a enfrentar a un castigo extremo en su misión.

El T-101 (Schwarzenegger) posiblemente tiene el armazón mecánico de mayor aguante de los tres modelos, y es el más equilibrado, aunque tecnológicamente se considere obsoleto en cierto momento de la Era de Skynet. Carece de la polialeación mimética de los otros dos, pero puede derrotarlos en combate sin ser tecnológicamente tan sofisticado. Todos los modelos “con la cara de Schwarzenegger” son T-101, aunque hay diferentes modelos. Lo frecuente es un T-800, aunque el T-850 de “Terminator 3” es un tanto más avanzado, y sin embargo considerado obsoleto al igual que el T-800. Pero, sus baterías explosivas son algo bastante aleatorio a implementar (o arrasarían a su propio equipo si sufriera un mal impacto, o le permitiría vaciar fácilmente una habitación con una decena de Aliens), con lo que mejor utilizar un T-800.

El T-1000 (Robert Patrick) es mucho más poderoso, y quizá el más peligroso frente a humanos normales, pero también tiene gran cantidad de debilidades específicas: es vulnerable a las altas temperaturas (la segunda película de la saga), el frío extremo (ídem, segunda película), y al ácido (la quinta película), con lo que un enemigo estratégico y con muchos recursos como el Dr. Doom, Iron Man o Batman podría aniquilar a un ejército de T-1000s antes de desayunar, explotando estos hechos. Los Aliens, afortunadamente para los Terminators, no entienden “tanto” de ciencia, aunque ya veremos que le harían pasar un mal rato a un T-1000.

El diseño del T-1000 le permite convertir partes de su cuerpo en armas blancas como grandes cuchillas, aunque no generar armas complejas como mecanismos. Su cuerpo es completamente maleable, y puede cambiar su aspecto. A veces parece el Terminator más resistente, porque puede aguantar cantidades masivas de daños, y pese a todo, volver a reformarse, manteniendo su integridad. Sin embargo, ser destrozado en pedazos y recompuesto puede hacer que disminuya su capacidad de infiltración (aquí casi daría igual, como veremos), o que incluso camine con un poco de dificultad. En cambio, si un T-101 o una T-X son congelados y rotos… se quedan rotos.

La T-X (Kristanna Loken) es un híbrido entre ambos modelos. Un armazón sólido recubierto de polialeación mimética. No es tan móvil y flexible como el T-1000, aunque supera en agilidad y movilidad a un T-101, e incluso en fuerza (puede zarandear a un T-101 como si estuviera relleno de algodón, y atravesar paredes con él), pero no en aguante y resistencia. Su principal ventaja, la que la hace sacrificar maleabilidad, es que lleva consigo armamento futurista instalado en su endoesqueleto, incluyendo un lanzallamas (el arma que más Aliens mata a lo largo de la saga), diversos lanzarrayos, sierras mecánicas o dispositivos que le permiten controlar maquinaria, sin que ello la impida moverse normalmente o la distraiga. Aunque este personaje no aparece en una de las dos películas dirigidas por Cameron, dada que la enemiga por antonomasia de los Xenomorfos es una mujer (Ellen Ripley, es decir, Sigourney Weaver), he considerado lógico incluirla. Además de que es de lo mejor de la tercera entrega, tiene unas habilidades mucho más definidas que el absurdo Terminator de corazón humano de la cuarta, o el aleatorio híbrido de máquina y humano cuyos poderes parece que el guionista se inventa sobre la marcha en la quinta entrega. Considerando que de cara a la crítica, la tercera entrega fue la última buena de la saga, aunque no al nivel de las dos anteriores, también en base a ese criterio conviene poner ahí la nota de corte. Aunque no tomaré personajes de la 4 y la 5, sí tomaré conceptos de ellas, si no son incoherentes con hechos previos. Al fin y al cabo, “existen”.

Así, la T-X es como un cañón de cristal, capaz de hacer mucho daño, pero también frágil, con mecanismos accesorios que se pueden deteriorar, con mil funcionalidades, pero que pueden estropearse con relativa facilidad, si recibe un impacto suficientemente poderoso, sin que por ello quede destruida, pudiendo cargar otras armas. No obstante, en los comics, en un crossover entre Superman y Terminator, una T-X le plantó cara a Superman de una forma muy eficiente, aguantando cantidades masivas de daño, aunque estaba apoyada por Hank Henshaw (una especie de Reed Richards malvado que hay en DC, cuya primera aparición satirizaba el origen de los 4 fantásticos). El mismo Superman, que podría derretir T-1000s con su visión calorífica como si fueran helados fuera de la nevera en agosto.

Se supone que está programada para ser más lista que otros Terminators (lo dice el T-101 cuando está describiéndola), pero también puede ser muy “cazurra”, llegando a arrancarse sus propias piernas cuando está atrapada bajo un peso y eso le impide avanzar para cumplir su misión.

Los tres Terminators son vulnerables al magnetismo, aunque ése no está entre los recursos de los Aliens. Lo que sí pueden hacer los Xenomorfos es organizarse de forma inteligente, como un ejército, y ser maestros en el sigilo y el ataque por sorpresa. Además de ser plenamente leales a su Reina. También tendrían a su favor el factor de la información. Los Aliens más de una vez han luchado con androides, sin tener problemas por ello, y saben reconocer la letalidad de las armas de fuego, y replegarse a posiciones seguras. No hay que subestimar su intelecto, son muy adaptables. Pero los Terminators, aunque tengan amplios conocimientos de anatomía humana (para ser asesinos más letales), no saben nada de los Aliens, o no deberían saberlo. La T-X podría conectarse a la red de la colonia y obtener los datos de algún informe médico, pero sería conocimiento limitado e inconexo. Detalles sobre su resistencia y su sangre ácida, pero nada sobre su ciclo reproductivo. Así que descartemos a los robots infiltradores haciéndose pasar por meros humanos para que los depositen en el nido Alien, al alcance de los huevos, y aprovechando esa oportunidad para arrasar a la Reina. No deberían saber lo suficiente como para desarrollar esa clase de estrategia sofisticada, ni se corresponde plenamente con el estilo de un Terminator. Su estilo de infiltración es de otra clase.

Una vez llegados al planeta, los Terminators buscarían armas. Si quedara algún colono vivo, ayudaría a estas unidades de infiltración, pues parecen humanos o en el peor de los casos, sintéticos de la Weylan-Yutani, nada le haría recelar. Pero, salvo que hubiesen pasado por allí los marines coloniales ya, el equipo que podrían obtener los Terminators sería limitado. Quizá algunas armas de fuego de los guardias de las instalaciones. Recogiendo equipo y juntando arsenal, el T-101 parece el más eficiente, considerando las dos primeras películas.

Está claro que tendrían vehículos que utilizar, y T-X podría controlar a varios de estos vehículos, los que los otros organismos cibernéticos no utilizasen, para hacer una pequeña flota que desplegar para combatir en terreno abierto o utilizar de ariete.

Es obvio que cualquiera de los tres Terminators puede matar a un par de Aliens sin esfuerzo. También es plausible que podrían hacerlo a distancia con relativa facilidad. El problema es que son muchos enemigos a abatir, y peor aún, la cuestión del ácido.

El sigilo de los Aliens haría que más de uno de ellos llegase a alcanzarlos directamente. Las garras de un Alien pueden desgarrar la carne de un Terminator, pero posiblemente no el metal de abajo, que es lo importante. Sin embargo, si ese Terminator le disparase a bocajarro, la sangre ácida le salpicaría y podría causarle graves daños.

En la quinta película de Terminator y en los comics vemos que el T-1000 es vulnerable al ácido, y el T-101 especialmente resistente a él. Por ejemplo, en los comics vemos que la T-X, que es una “Terminator anti Terminators” puede utilizar armas que disparen ácido, de entre la galería de armas que incorpora su armazón, para vaporizar a un T-1000 en apenas una viñeta. En “Terminator: Génesis”, el T-101 sujeta bajo el ácido a un T-1000 y lo derrite, sin que se afecte su propio endoesqueleto, sólo su cubierta de carne.

Aunque no eran ácidos tan corrosivos como los de los Aliens, capaces de atravesar varios pisos de cubierta metálica de una nave. Y a la postre, los Aliens son despiadados en su estrategia. En su cuarta película, “Alien Resurrección”, vemos cómo matan a uno de los suyos únicamente para que sus entrañas ácidas les permitan escapar de una trampa al resto. Es obvio, pues, que explotarían la ventaja que les confiere el ácido.

Con una provisión limitada de munición, todo el armamento incorporado de serie en la T-X sería clave para el avance. Y dado que sus armas son relativamente frágiles y fáciles de dañar (bueno, con impactos de bazooka, suponemos que el ácido también surtiría efecto), casi la estrategia de las máquinas, cuando escaseasen las balas, debería ser protegerla (para esto sería muy bueno el T-101, absorbiendo el daño entrante), cubriéndola y dejándola abrirles paso a tiros con sus armas avanzadas, además de controlando la tecnología que encontrasen y utilizándola como arma o cobertura.

Desde luego, el T-1000 duraría poco en solitario en combate cuerpo a cuerpo. Podría perder un brazo solo con hundirlo en un Xenomorfo, convertido en cuchilla. Tendría que usar otra estrategia. Pese a esta debilidad, el T-1000 sería el único modelo con capacidad real de infiltración, pues puede transformarse en suelos o paredes, en objetos de forma no humana, lo cual podría ser útil. Tanto el T-101 como la T-X serían blancos fáciles, pues a los Aliens les da igual atacar a humanos, sintéticos, animales o cualquier otra criatura que no sea de su especie, y pueda ser una amenaza o un buen receptáculo.

Una buena emboscada daría al traste con el equipo entero en segundos, pero la CPU de las tres máquinas está programada para analizar el entorno en busca de amenazas y oportunidades. Los Aliens, eso sí, cabe recordar que construyen las paredes de manera que su cuerpo se pueda camuflar en ellas, para facilitar las emboscadas. Aunque los Terminators no tienen muchos remilgos en reventarlo todo a su paso, lo cual complicaría el ser emboscados o dejar enemigos a su espalda. Y un T-1000 que comprendiese la cuestión del ácido, lo tendría fácil para esquivar los enemigos o incluso explorar el terreno de forma discreta, informando a su equipo.

Nada impide pensar que los Terminators cooperarían, aunque tiendan a ser solitarios. En su futuro funcionan como ejércitos organizados, y desde luego son máquinas que se deben a su programación, no va a haber conflicto de egos entre ellos. Los T-101 se fabrican en serie, mientras que los otros dos modelos son más escasos, de élite, pero también siguen las directivas de Skynet, y pueden alterar su comportamiento o su misión previa en función de las circunstancias (véase cuando en “Terminator 3” la T-X detecta la presencia de John Connor). Obviamente, ver a los tres Terminators, con sus diferentes habilidades, cooperando, sería espectacular y muy interesante, casi algo de videojuego clásico a lo “Lost Vikings” de Blizzard.

Solo si los tres Terminators llegasen hasta la Reina Alien, tendrían posibilidad de destruirla o capturarla, porque es un monstruo muy ágil para su tamaño, y podría disponer de un Terminator muy rápido, y además, estaría rodeada de sus criaturas. Un T-101, con su fuerza bruta y su resistencia, estaría en condiciones de luchar contra esta descomunal mole. Ripley la venció usando un robot-grúa, que no parece más débil que los despliegues de fuerza de los Terminators. Y si hubieran varios de ésos en la base, la T-X podría controlarlos a la vez, y facilitar las cosas. Desde luego, la cola de la Reina Alien podría partirla por la mitad a ella o al T-101, aunque haría poco daño en el casi líquido T-1000. Y si éste llegase entero hasta ahí, no le importaría demasiado perder un brazo con tal de atravesarle con él el cerebro a la Reina. O, si con suerte la T-X hubiese llegado intacta hasta ahí, un simple cañonazo de plasma, de los que pueden hacer agujeros en las fachadas de los edificios, destrozaría a la Reina.

Lo que está claro es que un Estrujacaras que saliese de un huevo Alien y se abalanzase sobre un Terminator, se llevaría una muy desagradable sorpresa en su corta vida….

Conclusión

Con mucho trabajo en equipo y suerte, los tres Terminators podrían triunfar, pero sus posibilidades se esfumarían en cuanto tuvieran una sola baja, porque son sus habilidades combinadas las que les dan las llaves de la victoria.

Y, desde luego, si consiguieran huevos Alien como arma biológica, borrarían toda posibilidad de la resistencia de John Connor de salvar a la humanidad.


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