Duelos de Personajes Icónicos



INTRODUCCIÓN Y CRITERIOS APLICADOS EN LOS ENFRENTAMIENTOS

Enfrentar a personajes de ficción célebres siempre ha sido una idea que ha llamado la atención y ha despertado curiosidad. De hecho, el poder jugar a las mezclas es una de las fuerzas que impulsaron a la creación de universos compartidos en la ficción, ya sea el Universo Marvel de Stan Lee (y sus deliciosas películas, como “Los Vengadores”) o el universo de los Monstruos de la Universal, siendo la película “Frankenstein conoce al Hombre Lobo” una pionera en este concepto.

Fuera de los universos compartidos, todo depende de que los derechos de ciertos personajes caigan en las mismas manos en el momento adecuado, o de que se llegue a acuerdos puntuales. Tenemos comics y videojuegos como los de “Alien contra Depredador” o “Robocop contra Terminator”, o también los enfrentamientos del Juez Dredd o Superman con Alien o Depredador. Películas como la sesentera “King Kong contra Godzilla” o “Freddy contra Jason”. Hay hasta una serie animada de Scooby Doo donde cada episodio es un crossover (hasta con Laurel y Hardy). O el comic en el que el Joker encuentra y se pone la máscara de la película de Jim Carrey. O un encuentro de Thor y Conan, e incluso otro de Superman y He-Man.

Obviamente, hay crossovers entre Marvel y DC, siendo el primero bastante llamativo. De los siguientes destacan el segundo, “Superman y Spiderman” (en el que junto a Wonder Woman, se enfrentan al Dr. Doom, Hulk controlado por Doom y el Parásito, con Doom eclipsando a todos en carisma y con sus diálogos e incluso escapándose al final en las narices del mismísimo Superman); El tercero, “Batman contra Hulk” (con el Joker también eclipsando, y anticipándose a la saga “Emperador Joker”, haciendo algo semejante casi un par de décadas antes, y consiguiendo el poder de alterar la realidad a voluntad aunque en este caso con la ayuda del Conformador de Mundos, en vez de Mr. Mxyzptlk); Y por último, el decimoquinto, “Batman y Spiderman” (contra el Joker y Matanza), que tiene algunas de las frases más divertidas del comic de los años 90, como cuando el Joker afirma que Matanza carece de elegancia y es grotesco, y sin estilo, y lo compara con David Hasselhoff, o cuando Spiderman intenta presumir delante de Batman, y éste detiene el Batmóvil para que se baje, y seguir solo.

El problema de mucho de los choques de personajes de diferentes universos es que acaban resultando historias muy irregulares, puesto que hay intereses en juego para que los personajes luzcan por igual, y no perjudicar franquicias con ello, lo cual atenúa bastante el efecto de un concepto tan poderoso e intrigante. O eso, o ser salomónico como en “King Kong contra Godzilla” y hacer dos finales, según el mercado objetivo: para los occidentales, uno con King Kong ganando, y para los japoneses, el “campeón local” Godzilla triunfando. Aunque también hay que señalar algunos de los crossovers sí son notables por su calidad.

No es cuestión tampoco el hacer como el creador de Arsenio Lupín, que escribió la novela “Arsenio Lupín contra Herlock Sholmes” (el parecido “casual” con Sherlock Holmes es evidente), respondiendo al problema de quién ganaría si se encontrasen Lupín y Holmes, aunque barriendo hacia casa. Es decir, “Herlock” aparece como demasiado pomposo y fatuo, no dentro de personaje. En cierto modo descuidado en su lógica, no como el Sherlock canónico.

Pero no todo acaba ahí, y sigue existiendo la curiosidad, más considerando que hay algunos (muchos) encuentros que serían imposibles, considerando esta limitación. Por ejemplo, hay temas de discusión clásicos, como Godzilla contra Gamera en Japón.

Las páginas siguientes contienen una serie de combates imaginados y analizados, entre personajes icónicos de distintas películas o sagas, algunos de series de televisión, no de cualquier género, sino del terror y conexos con el mismo. La idea ha sido escoger a personajes compatibles, a nivel de género y subgénero, para que los encuentros sean justos, equilibrados e interesantes, personajes a los que sería destacable y disfrutable ver encontrarse a nivel de trasfondo argumental, ver su interacción. Personajes, o bien muy semejantes en características, personalidad y estilo, hasta el punto algunos de ser casi equivalentes, o bien contrapuestos en algún sentido destacable.

En todo caso, cada texto incluye el punto de conexión utilizado, ya sea poder sobrenatural sobre los sueños, un sentido psicopático de la justicia, ser los mayores exponentes de cierta clase de monstruo, compartir modus operandi o tendencia por ciertos delitos, o incluso estar vinculados por el mismo autor. También hay un cierto énfasis en comparar las semejanzas y diferencias de ambos.

Se trata de un enfrentamiento, puro y simple, entre ambos personajes para determinar qué ocurriría y quién vencería si se encontrasen, aunque va más allá de meterlos en un ring de boxeo. No es tampoco un concurso de popularidad, sino una valoración comparada de las habilidades de ambos, de sus recursos disponibles y de su astucia y técnicas. No consiste en determinar qué personaje es mejor o qué película es mejor, sino quien podría alzarse victorioso tras una lucha entre pares, aplicando todos sus recursos, poderes, técnicas y destrezas, no solo la fuerza física. Es por ello que el grueso del razonamiento está dirigido a analizar sus capacidades, sus fortalezas y sus debilidades. El objetivo no es sentar cátedra, sino realizar un análisis estructurado y ameno.

Así, la finalidad del artículo ha sido hacer un ejercicio intelectual (por ejemplo, en la línea de lo hecho en “El guerrero más letal”), indagando en estas comparaciones, jugando a las mezclas. La intención no es glorificar a ciertos personajes o denigrar a otros. Todos los personajes utilizados son muy célebres, o cuanto menos, de culto. Y en general, todos son fruto de grandes interpretaciones (o de buenas historias y efectos especiales, los que son animatronics, y demás trucajes). Podríamos exceptuar al Diabolik de John Philip Law (meramente correcto), o a los Templarios sin ojos (icónicos, pero sin grandes alardes interpretativos), y a los Critters (cuyas películas son divertidos “guilty pleasures”), pero eso no impedirá ganar a alguno de ellos.





También hay que considerar que los buenos no van a ganar “solo por ser buenos”, ni los monstruos menos malvados vencen a los más malvados automáticamente, o viceversa, algo que “casualmente” sí ocurriría en una película. No obstante, los personajes se comportan “dentro de personaje”, con su estilo y personalidad habituales, con su métodos frecuentes, aunque ello implique darles cierta vulnerabilidad, o que no utilicen eficientemente habilidades que de hecho realmente no saben aprovechar, reflejando errores que de hecho cometen, y debilidades que obviamente poseen, si ése es el caso.

La personalidad de los sujetos escogidos también influye en los resultados. Por poner un ejemplo del cine de acción, para ilustrar el razonamiento utilizado, tomemos “El furor del dragón”, donde luchan Bruce Lee y Chuck Norris. Colt (Chuck Norris) derriba varias veces a Lee (Bruce Lee), en la primera mitad de su pelea, y muestra clara ventaja en esa parte. Si hubiera querido, podría haberlo matado, golpeándolo repetidamente mientras seguía en el suelo aturdido, pero en vez de eso, Colt permite a Lee levantarse e incluso le da la oportunidad de recuperarse, aunque sea un error estratégico, porque es un villano honorable, y comportarse de otra manera estaría fuera de personaje. Entonces es cuando Lee cambia su estilo a otro más flexible y vence. Siguiendo esta lógica, en personajes con modus operandi e idiosincrasia clara, se han considerado estos rasgos de comportamiento uniformes, para determinar el resultado (por ejemplo, Dexter actúa de una manera determinada y no de otra, siguiendo siempre ciertos pasos y pautas).

Volviendo al terror, el encontrar emparejamientos adecuados ha sido importante, pues hay personajes como el Hombre Alto (Angus Scrimm en la saga “Phantasma”), que podrían haber aparecido, de no ser por el hecho de que son virtualmente imparables para cualquier otro personaje del género. Es decir, el Hombre Alto es casi invulnerable, puede proyectar ilusiones en las mentes de sus enemigos, tiene varios ejércitos a su disposición (criaturas enanas reanimadas, esferas voladoras con cuchillas que puede manifestar a cientos, servidores humanos) y todos los recursos de una dimensión paralela que le vienen de portales. Y encima, si es destruido, lo único que ocurre es que entra por el portal otro Hombre Alto. Y otro. Y otro. Y otro…. Ni pesos pesados, en términos de poder, como el Creeper o Pennywise le durarían mucho. Es casi un villano para equipos de superhéroes como los Vengadores.

Del mismo modo, sería fácil (y erróneo) hacer encuentros desequilibrados poniendo a Azazel de “Fallen” contra personajes especializados y que vienen de universos con reglas y estilos argumentales diferentes (como enfocarse más en la acción que en el suspense). Azazel es un demonio que tiene el poder de cambiar de cuerpo y milenios de experiencia, el cual en su universo narrativo es invencible, pero que contra alguien como los hermanos Winchester de “Sobrenatural” (con sus sellos para atrapar demonios, sus marcas para impedir ser poseídos y sus armas mágicas que destruyen fácilmente demonios), duraría muy poco, y no sería interesante. Una muesca más para los Winchester, y un desperdicio de un villano con carisma enviándolo al matadero. Sería como lanzar al Conde Orlok contra Blade.

Otros enfrentamientos serían apetecibles conceptualmente, como la Cosa de John Carpenter contra la Masa devoradora de “The Blob” y “El terror no tiene forma”, pero su exposición sería tediosa y árida, pues todo giraría en torno a si la Cosa es vulnerable al fuego, ver si los efectos químicos de una quemadura por ácido (ácidos gástricos digestivos) serían análogos, y comprobar quién hace surtir efecto su poder antes. Demasiado técnico. O “La Cosa” contra los extraterrestres de “La invasión de los ultracuerpos” (se supone que ganaría la Cosa, haciendo lo mismo, lo hace más rápido).

Hay algunos personajes como Sherlock Holmes (Rathbone, Cushing, Brett, etc…) o Mulder y Scully (David Duchovny y Gillian Anderson), que podrían enfrentarse con muchos otros diferentes de diversos universos, de forma natural, pero que más allá de sus némesis “naturales” (el Profesor Moriarty o El Fumador), no se podría localizar otro duelo a ese nivel, fuera de su franquicia, así que desgraciadamente no se han podido utilizar.

Otros duelos se han quedado en el tintero, como el del australiano Mick Taylor (John Jarratt en “Wolf Creek 2”) con algún personaje del “American Gothic”, como Leatherface o los caníbales de “Las colinas tienen ojos” de Wes Craven, que habrían sido interesantes por el uso inteligente que hizo “Wolf Creek 2” de los elementos del “American Gothic”, exportándolos a Australia, pero el hecho de que Mick Taylor tiene algunos rasgos propios de personaje de cine de acción desequilibrarían mucho en su favor el crossover. O, enfrentar a Miércoles Addams con Mandy (Grey DeLisle) de “Las macabras aventuras de Billy y Mandy”, también habría funcionado bien, pues son dos niñas con una personalidad psicopática y siniestra muy semejante, que habitan en mundos macabros y de humor negro, cambiando solo el aspecto de Mandy, pero el problema es que Mandy solo existe como dibujo animado, mientras que aunque hay una Miércoles animada (y en la serie de animación de los 90 es buen personaje), en realidad la mejor versión de Miércoles Addams es de imagen real y no animada (obviamente Christina Ricci, y por extensión, Melissa Hunter y Nicole Fugère en series), lo que complicaría el manejar los conceptos.

Se tienen en cuenta las películas donde aparecen los personajes elegidos, y en diversos casos, apariciones literarias o televisivas, si está justificado de forma lógica y son coherentes. Normalmente, la exposición se ciñe a una versión concreta de los personajes, o varias si son muy semejantes. Hay también un par de personajes que de hecho provienen de la televisión.

El catálogo de personajes elegidos es muy amplio. Hay psicópatas y monstruos del terror, el fantástico, el psicothriller e incluso la ciencia ficción, en su vertiente más terrorífica. Muchos son villanos, pero también hay héroes en la mezcla. Y el último enfrentamiento es entre dos personajes de videojuego clásico (aventuras gráficas), vinculados a la temática vudú, cuyos juegos son básicamente películas interactivas.


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