Duelos de Personajes Icónicos



Catherine Tramell (Sharon Stone) VS Lizzie Borden (Christina Ricci)





Catherine procede de “Instinto Básico” (1992) y su secuela (también hay una novelización sobre ella), mientras que esta versión concreta de Lizzie proviene del telefilm “Lizzie Borden took an ax” (2014) y la miniserie “The Lizzie Borden Chronicles” (2015).

Cabe decir nos referimos a una Lizzie Borden muy concreta, y que no estamos hablando de la Lizzie que ha aparecido como fantasma en películas de serie Z (como “Lizzie Borden´s revenge”), ni de la Lizzie Borden de Marvel, reconvertida en demonio tras su fallecimiento, que se enfrentó a los Vengadores en los comics, ni de la soporífera Lizzie Borden de Elizabeth Montgomery (su versión es históricamente veraz, pero tiene el nivel de “emoción” de un libro de texto amarillento), o de la Lizzie de la serie “Alfred Hitchcock presenta”, en un episodio ni dirigido ni escrito por Hitchcock (en el que cambiaban los hechos para que la asesina fuese Emma Borden y no Lizzie), sino de la Lizzie Borden de Christina Ricci, la versión más psicopática y manipuladora.

Ambas, Catherine y Lizzie, son dos carismáticas e inteligentes psicópatas asesinas en serie y parricidas (Catherine también matricida, aunque Lizzie mató a su madrastra), que además tienen un componente sexy en sus caracterizaciones (irónicamente, ambas tienen una cierta tendencia a matar a la gente estando desnudas), y una diabólica simpatía pese a la atrocidad de sus actos.

Catherine Tramell mató a sus padres, heredando una inmensa fortuna, y a continuación se dedicó a cometer multitud de asesinatos, con frecuencia eliminando a sus parejas, cuando se aburría, o a las personas que se acercaban demasiado a descubrir sus crímenes, utilizándolo siempre como material para las novelas de asesinatos de escribe, plasmando sus propios crímenes. La Lizzie Borden de Christina Ricci se inspira en la Lizzie Borden histórica, célebre asesina en serie real, pero añadiéndole un plus de carisma y grandilocuencia, así como de competencia criminal. Esta Lizzie heredó tras sus crímenes una amplia fortuna, y se dedicó a matar a todos aquellos que la molestaban, estaban a punto de descubrir sus secretos, o suponían un peligro para ella o su hermana. Aunque Catherine y Lizzie son crueles y despiadadas, sus objetivos no son especialmente megalómanos, sino que apuntan hacia la comodidad y el entretenimiento. Ambas se las apañaron para salirse con la suya y quedar plenamente impunes simpre.

En la película, está implícito que el padre de Lizzie abusó sexualmente de ella (no se dice de forma directa, dado que aunque la película se toma libertades, adapta hechos históricos, y no es algo comprobado a ciencia cierta que Andrew Borden lo hiciera). Del mismo modo, considerando las patologías sexuales de Catherine, sus mecanismos de defensa y su actitud, es posible que su padre, Marvin Tramell, también abusase de ella, y por esta causa acabase convirtiéndose en su primera víctima. Aunque quizá simplemente lo hizo por diversión y para ver si podría salirse con la suya.

Las dos empezaron a matar siendo niñas. Catherine a sus padres, y Lizzie a un niño que la empujó a un charco de barro, y al que posteriormente ella ahogó.

Debe constatarse que son asesinas americanas de épocas diferentes. Los crímenes de Catherine ocurren en el siglo XX, mientras que los de Lizzie en el XIX. Vamos a suponer que una antepasada de Catherine visita la mansión Maplecroft de Lizzie, en Fall River, o que una descendiente de Lizzie se asoma por Divisadero Drive, la residencia de Catherine en San Francisco, o que, haciendo una abstracción, los crímenes de ambas ocurren en una época semejante, para así poder encontrarlas. Es indiferente el truco que utilicemos para tenerlas en una época común. Es decir, en el presente el juicio de Lizzie Borden sería como el de O.J. Simpson, con ese impacto mediático equivalente, y seguro que atraería, mediante la prensa, la atención de Catherine Tramell.

Lo que está claro es que la serie establece que a Lizzie le gusta mucho leer, así que seguramente conocería la obra de Catherine, que siempre es best seller en su continuidad (si esto transcurriese en el siglo XIX, tendría sus novelas escondidas con las del marqués de Sade, para que no las encontrase su hermana Emma, aunque es preferible que transcurra en el presente). Y también estaría claro que Catherine querría practicar alguno de sus juegos psicológicos, que suelen terminar en muerte, con Lizzie, por considerarla “interesante”. Y a Lizzie le encanta jugar…

Cuando enfrentasen sus ingenios, hay que destacar que ambas son extremadamente inteligentes. Catherine Tramell es una psicóloga magnífica, y tiene una doble titulación suma cum laude. Lizzie superaba la media intelectual de las mujeres del siglo XIX, una época en la que tristemente no se las permitía ni estudiar (ella misma es maestra en la escuela dominical). Ambas son tremendamente hábiles manipulando, engañando, tapando su rastro, creando falsas pruebas e incriminando a inocentes por sus crímenes, poseyendo una notable conciencia criminológica, respecto del proceso de investigación y cómo amañarlo. Las dos han llegado a ser juzgadas y declaradas inocentes (a Catherine en la segunda parte, aunque por homicidio negligente, sin que se destapen nunca sus asesinatos en serie). También tienen un amplio don de gentes y elocuencia. Puede que Catherine incluso más.

Ambas son más fuertes de lo que parecen, dando una apariencia de fragilidad. A Catherine le gustan las armas punzantes, aunque también ha matado estrangulando o incluso utilizado pistolas, a bocajarro. Lizzie prefiere “instrumentos” más contundentes, como su hacha, aunque es muy ecléctica matando, llegando a quemar vivas (en una ingeniosa trampa), a envenenar o electrocutar a sus víctimas. Las dos son muy hábiles creando situaciones en las que su víctima esté en situación de debilidad o inferioridad. Aunque Catherine es más alta, es fácil decir que Lizzie es algo más peligrosa en combate cuerpo a cuerpo.

Ninguna de las dos, no obstante, es especialmente hábil en un combate directo. Lo suyo son los subterfugios y la alevosía, el ataque a traición. No hemos visto pelear nunca a Catherine Tramell, y nada nos hace pensar que esta Sharon Stone vaya a luchar tan bien como la Sharon de “Desafío Total” o a disparar con tanta habilidad como la de “Rápida y mortal”, lo que no impide que Catherine pueda matar con facilidad a tíos de 100 kilos de músculo, con engaño, artimañas y ataques súbitos (casi siempre en zonas vitales como el cuello o la cabeza). A su vez, Lizzie en versión Christina Ricci, solo ha peleado de “forma justa”, sin alevosía, dos veces entre película y serie. La primera vez acabó recibiendo una puñalada en el costado, cayendo por unas escaleras, y se salvó por pura suerte. En el segundo caso, Siringo la venció sin problemas, y la habría estrangulado inmediatamente (esta Christina Ricci no es tan resistente a la muerte como Miércoles Addams), si no hubiera intervenido Emma Borden. Ello tampoco ha impedido a Lizzie matar a decenas de personas sin sudar, incluyendo a unos gangsters, y a un par de pistoleros de la Pinkerton a los que engañó para que entrasen en una situación peligrosa. Acabaron cosidos a tiros, eliminándose mutuamente, y Lizzie solo tuvo que rematarlos cuando estaban indefensos. Y desde luego, quien terminó muerto fue Siringo, no ella.

Las dos poseen abundantes recursos económicos, heredados e incrementados con diversas actividades económicas, aunque Catherine tiene más aliados potenciales posibles, en especial sus amigas psicópatas, o aquellos a los que ella pueda corromper o sobornar. En cambio, la única ayuda con la que cuenta Lizzie es su hermana, pero es imprevisible, dado que aunque una vez le salvó la vida, la inestable e hipócrita Emma en general supone más una fuente de molestias y de peligros para Lizzie. Quizá Catherine pudiera explotar la baza de la vulnerabilidad de Lizzie a través de su hermana, aunque hacerlo también supondría ponerse ella misma en peligro.

Las dos son muy narcisistas, pero a Lizzie, aunque es muy astuta, le falta inteligencia emocional o conocimiento técnico de psicología para explotar el narcisismo y hedonismo de Catherine, como vulnerabilidades. En cambio, Catherine lo tendría más fácil con Lizzie (entendería el perfil psicológico de ésta y cómo manejarlo), aunque no tan fácil como acostumbra. Es más, aunque podría engañarla de algún modo, sugestionarla o manipularla levemente, resulta difícil que pudiera recurrir a su habitual técnica de seducirla y “estupidizarla”, pese a ser ambas bisexuales (de Lizzie lo sabemos del segundo y tercer episodio de la serie). Es decir, apelar al negro corazoncito de Lizzie Borden no es la mejor idea, considerando lo que le hacía a la chica por la que tenía un flechazo en esos dos episodios mencionados: llegado a cierto momento, la enterraba viva “porque le apetecía”, y un día o dos después Lizzie la sacaba, pero solo para degollarla y utilizarla como chivo expiatorio para uno de sus crímenes. Suena más a lo que la misma Catherine Tramell haría que a lo que las sugestionables víctimas de Catherine suelen hacer. Y no hay que olvidar que Catherine es mayor y mucho más experimentada, pero esta Lizzie, siendo algo más joven ha matado prácticamente al triple de gente (como mínimo) que Catherine, y es también muy letal. Intentar explotar vulnerabilidades psicológicas de Lizzie es factible, pero más peligroso que tomar un atajo durante un maratón, por un campo de minas.

Se debe considerar que Catherine tiene a su alcance muchos modos de disponer de Lizzie sin mover un dedo directamente contra ella (aunque también le encante “ensuciarse las manos”), dentro del repertorio de su modus operandi: podría asesinar a una tercera persona y dejar un festival de pruebas incriminatorias sobre que ha sido Lizzie en realidad (en Fall River odian a Lizzie y la lincharían); O convencer/engañar al estúpido con el que se estuviese acostando en esos momentos para que le metiese una bala entre ceja y ceja a Lizzie; O atraerla a una emboscada, para que Lizzie Borden la ataque, pero sean terceros los que intervengan y acaben con Lizzie, quedando Catherine como “una pobre víctima indefensa, felizmente salvada del ataque”. Aunque Lizzie también sabe jugar a esto. Por ejemplo, engañó en la serie a su prometido para que en cierto momento le sirviera de escudo humano y poder escapar, y está implícito que engañó también a un soldado para que cometiera un crimen a hachazos sobre una desconocida, como el de ella, mientras estaba en prisión preventiva, para así tener coartada y poder quedar libre. Eso sí, a Catherine Tramell le es mucho más fácil encontrar “tontos útiles” y convencerlos para sus fines.

Además del factor experiencia, Catherine es más fría y cerebral, se entiende muy bien a sí misma, y ha dedicado mucho tiempo y esfuerzo a comprender el impulso homicida, teniendo un nivel de autocontrol raro en los psicópatas (uno de los elementos clínicos para identificarlos es la elevada impulsividad), mientras que Lizzie es más impulsiva, y dada a cometer pequeños errores. Pero Catherine Tramell también está más loca, y se divierte arriesgándose, mientras que Lizzie en este sentido es más “práctica”, y solo corre con riesgos muy innecesarios si es por su hermana. Lizzie podría aprovecharse de la absoluta confianza en sí misma de Catherine para, en un descuido, abrirle la cabeza de un hachazo, o envenenarla y falsificar una nota de suicidio. Aunque Catherine, como hábil psicóloga que es, también podría captar rápidamente las intenciones de Lizzie y predecir una traición. Pero, si hay que aprovechar vulnerabilidades, la necesidad de Lizzie Borden de ser entendida y aceptada, que la lleva a idealizar a su madre biológica muerta (por causas naturales), y a su hermana Emma, y perdonarle a ésta mil y un desplantes y desprecios (desde compararla con un monstruo de feria, hasta abandonarla una y otra vez, pasando por enviar a un detective contra ella, o anteponer a cualquiera antes que a ella incluyendo a unos gangsters, o el hecho de encerrarse Emma en su cuarto por la noche, por miedo, pese a que es a la única a la que Lizzie no atacaría). Lizzie realmente solo quiere el afecto sincero de alguien, que sepa realmente el tipo de monstruo que es, y no le importe, y si Catherine detectase eso, y se hiciera con la confianza de Lizzie, pues sería juego, set y partido, podría matarla casi cuando quisiese.





Conclusión

Estando tan igualadas, y siendo dos figuras tan afines en cuanto a personalidad, es difícil determinar quién ganaría, como mucho por puro azar. Incluso podrían matarse mutuamente, con sendos ataques a traición. Catherine es más inteligente que Lizzie, pero Lizzie es más mortífera con un arma en la mano que Catherine, muy igualadas en todo caso, aunque en el fondo Catherine tiene cierta ventaja general, que haría más sensato apostar por ella.

Cabe destacar que incluso aunque en un principio hubiesen decidido matarse la una a la otra, lo más probable es que en cuanto los juegos psicológicos hubiesen empezado, las dos se pillasen simpatía y acabasen haciéndose “amigas”, es decir, como se ha indicado, tienen personalidades muy afines. En otras palabras, Catherine no rompe los juguetes con los que aún le sea divertido jugar, y no es que tarde o temprano acabara aburriéndose y matándola (como siempre hace), sino que Lizzie es lo más parecido a una hermana que nunca tendría, y sería muy raro que llegase a aburrirse con ella. Y además raramente mata mujeres. Las únicas amigas “vivas” que tiene Catherine son psicópatas como ella, mientras que Lizzie siempre ha tenido esa necesidad de ser comprendida y querida. Sus amigos de Nueva York saben perfectamente la clase de monstruo que es ella, les da igual (son unos morbosos), y están bastante a salvo, con lo que por parte de Lizzie también está clara la cosa. Nadie la entendería mejor que la psicóloga y psicópata Catherine Tramell. Y también está el hecho de que a Lizzie le encanta la canción infantil que existe sobre ella matando a sus padres (“Lizzie Borden gave her mother 40 whacks”, que existe en el mundo real, y tiene un aire a la canción infantil para saltar a la comba de las películas de “Pesadilla en Elm Street”). Desde luego, disfrutaría con el hecho de que Catherine escribiera sobre ella, y con “darle material” para escribir (entiéndase como cadáveres frescos).

Por ello, con Catherine y Lizzie amigas y trabajando en equipo, el mundo sería un lugar muy peligroso para las personas que residiesen en la misma ciudad…. Y desde luego, Catherine tendría material para muchas novelas de crímenes. Por lo tanto, lo más lógico sería dejarlo en empate, pese a la ventaja que Catherine Tramell ostenta.


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