Los hechizos de James Wan



Basada en hechos reales

No hay nada que llame más a un fan de terror que esas cuatro palabras. Por ello, James Wan quiso explorar ese terreno dando vida al matrimonio Warren con The Conjuring. Es aquí donde llegaría el verdadero éxito del director malayo. The Conjuring, (Expediente Warren), nos hace viajar en el tiempo hasta los años setenta junto a la familia Perron. Lo que no saben es que serán presas de la mala suerte, porque no estarán solos en su nueva casa sino que tendrán muchos invitados y no de los que son amables precisamente. Si la saga Insidious le permitió entrar en el elenco de genios del terror, The Conjuring le coronaría como uno de los mejores directores de los últimos años.

No obstante, si teníamos dudas aún sobre ello, The Conjuring 2: The Enfield Poltergeist, (Expediente Warren: El caso Enfield), fue el apogeo de su carrera en esta rama. En esta ocasión nos trasladamos a Enfield, Lodres, a finales de los setenta. Una familia normal de cuatro hijos y su madre, que ha pasado por un triste divorcio, empieza a vivir una serie de catástrofes inexplicables. En un principio se creía que eran imaginaciones de las niñas por la tristeza del divorcio de sus padres, pero más adelante verían que una de ellas, Janet, empieza a actuar de forma muy escalofriante, hasta que descubren que estaba siendo víctima de una terrible posesión demoníaca. Pero en este caso de los Warren, entra en juego otro factor que nos hace empalizar mucho más con los personajes; la incredulidad. Nosotros, podemos ver qué es lo que está pasando realmente, pero la otra mitad, la de los escépticos solamente presionan para que cuenten que es todo un gran montaje. Esto hace que conectemos más con el sufrimiento de la pobre Janet, mucho más cansada y sola a cada día que pasa. Con la película, no solo disfrutas del terror sino de los personajes que son una delicia así como el guión y su aspecto visual que son una joya también.



(Patrick Wilson y Vera Farmiga en "Expediente Warren 2")


Entre ambas películas, Wan se volvió a atraver a meterse en otro género, esta vez en de la acción de la mano de la saga Fast & Furious, (A todo gas). Pero lo tenía muy, muy, complicado porque estaba frente a la séptima película de la saga y cuando se unió la triste noticia del fallecimiento de Paul Walker. Cuando parecía que todo iba cuesta abajo, él, consiguió de nuevo dirigir el timón por buen rumbo, logrando contra todo pronóstico una película que asombraría a toda la crítica. James Wan, hizo que esta película no cayera en la monotonía de la saga con un par de peleas entre bandas y carreras de coches, sino que creó una cinta realmente interesante y muy emotiva, ya que, incluyó una digna despedida a Paul Walker. Personalmente no soy fan de esta saga y me perdí algunas por el camino, pero esta última os garantizo que merece mucho la pena.

El Brillo de la Oscuridad

James Wan, director malayo que empezó humildemente con un corto que pasó muy desapercibido es ahora un verdadero genio del terror. Es uno de los mejores directores del género, pero también ha sabido mostrarnos que si él quiere, puede salir perfectamente de este terreno y dejarnos con la boca abierta con cintas de acción como Fast & Furious 7. Ahora va a aventurarse en el género de la ciencia ficción y los superhérores con Aquaman en 2018. Aunque le tengamos por un tiempo alejado del terror, esperemos que no tarde demasiado en regresar, porque, aunque suene raro, quiero volver a tener pesadillas con él.



(James Wan con Vin Diesel en el rodaje de "Fast & Furious 7")