Wes Craven, maestro del terror
Por Darío García-Verdugo Vargas
Cuando era niño no me permitían ver películas. Iba en contra de la religión que me fue inculcada. Bautismo Fundamentalista. No entré en una sala de cine hasta que llegué a la Universidad. Hasta que no me gradué no me sumergí en el mundo del cine. Entonces, empecé a ver todos los trabajos de Bergman, Fellini, etc.
El rodaje de la primera película que hice tuvo lugar cuando aún ejercía como profesor. Unos alumnos se acercaron a mí y me dijeron: "Hemos visto que tiene una cámara, ¿podría ser nuestro consejero universitario en la película que pretendemos rodar? Usted podría filmarlo." Yo dije: Claro. Y recibí unos rollos de película virgen del departamento dramático. Salimos y rodamos un "spoof" de 45 minutos de Misión Imposible. Aprendimos a editar simplemente haciéndolo. No contábamos con ningún equipo de edición, así que utilizamos un proyector escolar. No teníamos ni idea de cómo añadir el sonido. Supimos que la película contenía las pistas de sonido a lo largo de uno de los lados. Aún así no sabíamos como utilizarlo ni como añadir música, así que grabamos todo el sonido en una cinta de ¼ de pulgada y la reprodujimos al mismo tiempo que el proyector, consiguiendo acelerar y reducir la velocidad de reproducción.
Proyectamos la película en el auditorio escolar. Éramos lo suficientemente inteligentes como para reunir a todos los del centro y a los habitantes de la localidad. ¡Así que recaudamos durante la primera noche más de lo que había supuesto el coste de la película!. Durante el siguiente fin de semana, la mostramos en otra universidad a quince millas y todo el mundo vino a verla. Conseguimos mucho dinero. Lo gastamos todo organizando una fiesta para todos los integrantes del casting y del equipo.
Desde entonces, me picó la curiosidad. No era feliz enseñando. Disfrutaba enseñando pero no evaluando. Los estudiantes vendrían y dirían: "Voy a ser expulsado si usted no me da un aprobado". Así que abandoné mi trabajo y me dirigí a Nueva York. Busqué trabajó durante un verano en el cine, en alguna película, pero no encontré nada.
Regresé a Nueva York y di clase en un instituto de secundaria terrible. Al final de ese año, hablando con un amigo mío estudiante me comentó que tenía un hermano editor cinematográfico. Ese era Harry Chapin, que había ganado un Oscar una vez por, creo, por el montaje de Legendary Champions. Harry era muy amable. Estaba trabajando en Steinbeck. Él me mostró como se editaba. Me senté con él durante aproximadamente una semana viendo como cortaba. Él me explicó porqué cortaba, los pasos que seguía y muchas otras cosas. Al finalizar esa semana, el dueño de las oficinas que teníamos alquiladas, despidió a su mensajero y dijo: "Si conoces a alguien que quiera trabajar como mensajero... estoy buscando uno". Yo tenía 30 años, tenía un master en Filosofía, dos hijos, y acepté el trabajo como mensajero. ¡Así es como entré en el cine!
¡Se trataba de un centro de postproducción cinematográfica y diez meses después ya era el Asistente del Manager! Entonces dejé este trabajo por el puesto de ayudante de edición. Trabajé por la noche.
Después de ese trabajo, conduje un taxi en Nueva York durante aproximadamente tres meses, buscando trabajo en el rodaje de alguna película. Finalmente logré una oportunidad de la mano de un joven de 27 años, Sean Cunningham, en una pequeña película. Era de bajo presupuesto, una película doméstica pero conseguí trabajar a jornada completa como editor revisando el material y a veces rodando, porque había perdido a parte del equipo que estaba trabajando con él. Juntos terminamos aquella película.
Se estrenó y recaudó unos 7 millones de dólares. El presupuesto había sido de 70,000 dólares y tu titulo fue Together. Pocas personas han oído hablar de ella pero fue proyecta