"Summer Camp": Entrevistamos a su director Alberto Marini

La primera vez que coincidimos Alberto Marini fue en el Festival de Sitges del 2011, como guionista del ‘Mientras Duermes’ de Jaume Balagueró. Un hombre nervioso, preocupado que se entendiera cada una de las frases que decía con su perfecto castellano de acento italiano.

Ahora, 5 años después y con 3 guiones más producidos a las espaldas, presenta su primera película como director: la divertidísima Summer Camp (de la que podéis leer nuestra crítica aquí).

El lugar de encuentro fue el pasado Festival de Sitges, pero la confianza y la pasión de Alberto (Beto) Marini no ha hecho más que crecer.

Parece que ‘Summer Camp’ está divirtiendo mucho al público de los los festivales por los que está pasando.

Es lo que más importa. Cuando ves una sala llena y en mitad de la película hay aplausos, risas… es un subidón.

Es una película que se debe mucho a su público.

Pretende jugar con el público y las expectativas, desde muy al principio. Por ejemplo el título: la película se llama ‘Summer Camp’, y lo primero en lo que uno piensa es en ‘Viernes 13’ o ‘Campamiento Sangriento’… pero de repente ves que no va de esto. No hay cabañas, no hay lago… es otra cosa.

Sorprender, era la clave.



(Marini a la derecha en el rodaje de la película)


De hecho la propia síntesis de la película es cambiar constantemente los papeles protagonistas.

Las películas que más me gustan son las de infectados y las de hombres lobo. Y las dos tienen que ver con el descontrol y la desinhibición del instinto. Los infectados son personas corrientes que por un virus se descontrolan y liberan el mal que llevan dentro; los hombres lobo no dejan de ser personas normales y corrientes que deja salir el animal que lleva dentro.

Mezclamos las dos mitologías y aportamos el tema de al temporalidad del hombre lobo. Aquí tenemos infectados que se infectan y al rato por una circunstancia regresan y no recuerdan lo que ha pasado.

Eso nos permite un juego de cazador y presa que intercambian los papeles, el protagonista y el villano se pueden intercambiar de un momento a otro. La empatía pasa de un personaje a otro y la antipatía, al revés.

Es, de nuevo, un juego de expectativas al que invitamos al público.

Es el ingrediente que hace la película original, la temporalidad... ¿Lo teníais en cuenta desde el principio?

Sí, es uno de los motivos por los que quise hacer la película. Yo quería hacer una película de infectados, siempre que incluyera un elemento de originalidad.

No queríamos hacer otra película de infectados al uso. Que no me hubiera importado, porque a mí son películas que me encantan y me seguirán gustando siempre. ¡Ojalá se haga ‘28 meses despúes’!





Precisamente al ser de infectados la convierte en una película de completa acción, efectos especiales... y es tu primera película.

Bueno, es una película bastante física. Lo sabíamos. La intentamos preparar lo mejor posible, hicimos pruebas de casting tradicionales, pero también añadimos pruebas físicas.

Era importante que un actor fuera capaz de transmitir la simpatía y la empatía en el público, pero al mismo tiempo tenía que ser amenazante, amenazador.

Por ejemplo, una cosa que parece muy básica pero que queríamos ver era como corrían. ¡Hay actores que corren mal! (risas). No podíamos permitírnoslo. También ver como podían mostrar su agresividad, como luchaban.

Una vez hechas esas pruebas elegimos a los mejores actores y comenzamos con los ensayos: por la mañana trabajo de interpretación y por la tarde pruebas físicas. Y con la misma importancia; si te fijas, en la película cada infectado es diferente, la manera en la que viven su agresividad es distinta.

A eso también el añadimos el trabajo con el equipo de cámara. Grabábamos con dos o tres cámaras, preparando los detalles de cada momento de acción. Soy un amante de la cámara que sigue el estado anímico de sus personajes, con lo que vivíamos momentos muy calmados y otros realmente frenéticos.

Bueno, es que la película tiene una mentalidad de fiesta total.

La intención era esa, una especie de montaña rusa de adrenalina. Nada más, nada menos.





Y ahora, ¿te interesa seguir en el género? ¿volver a los infectados?

Primero me gustaría volver a dirigir y segundo, no cerrarme en banda a cualquier tipo de subgénero. Hay criaturas que me gustan más y otras que me gustan menos, eso está claro. Por ejemplo, me encantan los infectados pero no los zombies. Para mí son dos submundos distintos.

¡Eso sí es un debate!

Es que son diferentes. Los zombis apelan a otro medio del hombre; el de descubrir lo que hay después de la muerte. Comparten eso con los fantasmas… y son temas que nunca me han interesado demasiado.

Lo que está claro es que si hago otra película como director no debería repetir los cánones de Summer Camp, tendría que enfrentarme a algo distinto.

De hecho te tenemos que agradecer que seas uno de los guionistas de género que más apuestan por el género.

Ahora parece que estoy de moda, pero es falso (risas). Sí, hay tres películas mías en circulación, pero es una casualidad. Es el trabajo de hace 3, 4 años, acumulado. Lo que sí agradezco a las productoras que me encargan guiones es que se están atreviendo con géneros que en España antes no se hacían.

Por ejemplo, con ‘El Desconocido’ destaco el valor de Vaca Films para meterse en una película de acción pura y dura rodada aquí. Con Miguel Ángel Vivas y ‘Extinction’ hicimos una película de infectados, pero también buscando aquellos elementos de originalidad que ya vivían en la novela de Garduño.

La diferencia entre estar escribiendo guiones y dirigir películas puede ser abismal…

Es diferente. Cuando eres guionista y sabes quién es el director sabes que le estás proporcionando a él o a la productora un instrumento. El guion no es una obra en sí, sirve a otra gente para que hagan la película. Es algo que se irá cambiando sin ti y debe ser así. Es una parte de un proceso colectivo y tienes que ser consciente de ello.

Cuando eres director es al contrario, eres el responsable del proceso creativo en su totalidad. El último que toma las decisiones que confeccionan la obra de cara al público. Son dos trabajos con dos responsabilidades muy distintas y amo a los dos.

A nivel de guión, ¿qué es lo siguiente?

La próxima película de Dani de la Torre, que es el director de ‘El Desconocido’. También estoy en el equipo de guionistas de ‘Hierro’, una serie que espero tenga luz verde y que sería una especie de ‘Broadchurch’ ambientada en la famosa isla canaria.

Sea como sea ya eres un nombre más de ese puzle, cada vez más completo, que es el neo-género español…

Hay muchos nombres. Y me gusta ver como muchos jóvenes se esfuerzan y lo intentan, generación a generación. Cada vez es más duro hacer cine en este país, pero lo que sí es cierto es que puedes crear películas aquí para mercados asiáticos y, al mismo tiempo, cine asiático puede distribuirse en Europa sin problemas.

Para el género, las barreras territoriales ya no existen.

Por Carlos Marín




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