Sitges 2017: Resumen del día 2 (Annabelle Creation, 78/52, Housewife...)

Hacía años que el Festival de Sitges comenzaba directamente en viernes. Esta edición, al fin, ha vuelto a la sana costumbre de entregarnos un día más, con lo que veremos si los ánimos de público y prensa se mantienen en suficiente tensión como para aguantar estas 24 horas extra regaladas. El día, por lo menos, prometía.

Los madrugadores nos hemos quitado las legañas para subir a Auditori y ver qué narices le pasaba a la muñeca de Annabelle: Creation. Una precuela del spinoff que a la vez era precuela de Expediente Warren (abuf) donde nos iban a explicar, de nuevo, el origen de la moñeca satánica. La historia de una familia que pierde a su pequeña en un terrible accidente, la de unas huérfanas que años después se mudan a la granja familiar de éstos y la del despertar de un antiguo mal invocado por el dolor.

Factoría Wan al servicio de sustos, saltos y resaltos, sin nada nuevo que aportar pero con un resultado bien solvente. Al público de la noche le ha entusiasmado mucho más que a una crítica algo más conservadora, acusándola de vender más de lo mismo. Cosa totalmente cierta… y que, quizás, no es malo para todo el mundo. Auguramos éxito de nuevo en multisalas.


(Annabelle Creation)

Porque nos gustan los riesgos, la mañana ha continuado en el otro extremo del espectro: The Killing of a Sacred Deer, la nueva película del griego Yorgos Lanthimos (‘Canino’, ‘Alps’, ‘Langosta’). El retorcido cuento de un cardiólogo, el hijo de un expaciente y su supuesta familia perfecta es suficiente para que el zumbao de Lanthimos vuelva a volar por los aires cualquier tipo de valor occidental. Es la película del antiamor, reminescente al Haneke más salvaje y con la frialdad cerebral habitual en la marca griega. Película nada fácil y divisora brutal en la platea. Para el que firma, una pieza brillante parida por un terrorista del audiovisual. No dejará indiferente a nadie.

El primer documental de Sitges aterrizaba con aires Hitchcockianos. 78/52 aspira a ser la primera película que quiere analizar y profundizar una sola escena, en este caso la famosa secuencia de la ducha de Psicósis. Pero traiciona a su propio desafío. Aunque sí es un muy entretenido y completo documental sobre la obra maestra de Hitchcock, se ha echado de menos un repaso más obsesivo y complejo sobre la mencionada escena. Algo que Room 237 había perfeccionado a niveles insospechados y que, en este caso, parece dar un paso atrás para volver al formato de anécdotas y cabezas parlantes.

El mismo director ha anunciado en la presentación que, justo después, se haría un pequeño coloquio sobre el cine de Hitchcock junto a Guillermo Del Toro. En la charla, Del Toro ha explorado la injusticia en la carrera del director británico, cuyo pecado siempre fue tener éxito comercial. La ‘master class’ ha finalizado con el mexicano recomendándonos a todos ‘Mr. and Mrs. Smith’ (‘Matrimonio original’ en español), una rareza del maestro del suspense que firmaba una comedia screwball originalísima. Para Del Toro, “una absoluta obra maestra”.


(78/52)

La noche ha finalizado en Retiro, donde Can Evrenol (‘Baskin’) presentaba su segundo film: Housewife. Rodada en inglés y con un reconocimiento internacional ya probado, la película cuenta la historia de una mujer con trauma infantil, una secta moderna con obsesión por la exploración de los sueños y una posible profecía sobre el fin de los tiempos. Todo juntito en una sesión mitad keynote de Apple mitad programa de hipnosis que desatará las peores (y más gores) pesadillas de sus protagonistas.

Una pequeña decepción, muy por debajo de la genialísima ópera prima de su director y con un frío recuerdo al Argento más vago. La platea miraba el reloj y si bien sus escenas puramente terroríficas son brillantes, el resto del esqueleto no aguanta el la cornada y muere en la costa del aburrimiento. Primera pinchada del festival, precisamente, en una de las favoritas.

Pero hay más oportunidades, que quedan muchos días. Mañana, por ejemplo, nos estrenaremos con lo nuevo de Balagueró (Musa), comprobaremos si la restauración de Suspiria en 4K vale lo que dicen, nos arriesgaremos en lo que podría ser la peli más dura del festival (Hounds of Love) y veremos si Netflix ha hecho lo correcto comprando la adaptación de The Ritual.