Sitges 2017: Resumen del día 6 ("La Piel Fría", "Sweet Virginia", "Still/Born")

Pasamos ecuador y, al contrario que otras ediciones, no existe a estas alturas consenso sobre lo que nos podría dar el palmarés. Si bien Vince Vaughn es un buen candidato a mejor actor por su impresionante trabajo en Brawl In Cell Block 99, los puestos de mejor película, dirección y guión tienen unos cuantos candidatos interesantes: The Endless, A Ghost Story, The Ritual, Revenge o la misma Brawl… son grandes títulos, todos con las mismas posibilidades. Veremos.

Fuera de competición se ha presentado esta mañana a prensa La piel fría, la esperada adaptación del libro de Albert Sánchez Piñol, dirigida por el francés Xavier Gens (‘Frontier(s)’, ‘The Divide’ o la inminente ‘The Crucifixion’). Ambientada en el Círculo Ártico durante la primera guerra mundial, cuenta la historia que esconde una isla prácticamente abandonada, el faro que culmina en la costa y las extrañas criaturas que aparecen cuando se marcha el sol. Una adaptación fiel y literal del texto original, perdiendo parte del impacto emocional pero ganando con la apuesta visual de Gens. Sigue siendo una historia inteligente, con una genial aproximación al contexto y gran ambientación. Las reacciones han sido, en general, positivas. Un real alivio, ya que el cine del francés suele polarizarse del lado del bien al lado del horror absoluto.

Poco después ha aterrizado otra propuesta de origen español: Maus, el debut en la dirección del asturiano Yayo Herrero. Ambientada en los bosques de la Bosnia actual, trata en clave de thriller el dramón que vive una pareja (ella de Bosnia, él de Alemania) cuando se quedan sin coche y no reciben más ayuda que la de un par de serbios. Sobra decir que parecen salidos directamente de Deliverance. La tensión aumentará hasta limites insospechados, rememorando los horrores del pasado y proyectando una metáfora que de lo grande es la brocha podría pintar el comedor de una pasada. Fría recepción para un film que premia la forma por encima del contenido, con personajes arquetípicos y bajas dosis de empatía, dentro de una trama que en ocasiones roza el mal gusto. Sería sorprendente verla en el palmarés, pero los caminos del jurado son inescrutables.

Mucho ha tardado en aparecer la primera marcianada de la edición. Y el honor ha sido para el director chino Jian Liu, con su cinta de animación Have A Nice Day. Ecos de Tarantino en una historia con múltiples personajes y tramas, una bolsa con mucho dinero y con la torpeza, la mala suerte y la violencia como denominador del destino de sus protagonistas. Un perdedor que roba al jefe mafioso, un asesino a sueldo con sangre fría o una pareja de vagos con ganas de ir a Shangri-La son un ejemplo de la fauna que se pasea por esta fábula surrealista sobre el absurdo. De tempo lentísimo (dura 77 minutos, parecen 180) y animación tosca, la película es tan rara y particular que pocos han podido gozarla. Ni siquiera sus momentos absolutamente demenciales (el número musical o el plano de 3 minutos de agua) la han salvado de unos cuantos silbidos y de un débil aplauso al final.


(SWEET VIRGINIA)

Nuestro primer acercamiento por la sección ‘Órbita’ ha sido el que nos ha dado Sweet Virginia, un neonoir de los que Sitges nos tiene acostumbrados: indie, digital, con grandes actuaciones y violencia intrínseca en el trasfondo de la USA rural. La trama principal nos cuenta la historia de un ex-competidor de rodeos (el nuevo Punisher, Jon Bernthal), cuyo pasado traumático lo ha llevado a regentar el motel que da título a la película. La llegada de un asesino a sueldo con tics del Bardem de No es país para viejos pondrá su mundo patas arriba, aterrizando la violencia en este tranquilo pueblo de la América frondosa. Otra pequeña decepción para muchos, la de una película con grande cualidades intrínsecas pero una torpe y aburrida ejecución. La tensión intrínseca es algo complicado de dirigir y, en esta ocasión, el realizador Jamie M. Dagg no ha estado a la altura del partido. Una lástima, porque su poderoso reparto (Christopher Abott se luce como psicópata) no consigue emborronar los 60 minutos de tedio por los que se arrastra su trama principal. A veces menos es más. Otras no.

Justo después ha llegado el segundo pase de la canadiense Still/Born. Una película de terror con aires (de nuevo) metafóricos: la muerte de uno de sus gemelos en el parto hace que Mary entre en depresión. El ya de por sí delicado estado empeorará con la llegada de un ser demoníaco que pretende arrebatarle a su único hijo vivo. Si es una externalización de todos los horrores que ocurren en su interior o un ser del infierno real será algo que deberá descubrir en pleno viaje psicótico. Muchos coinciden en su fondo de comedia involuntaria, con una protagonista pasada de vueltas y unas situaciones que rozan el surrealismo. Vicios derivados de la escuela de James Wan, con sustos de piloto automático. No será de las más recordadas este año.

El día ha cerrado con la noruega Thelma, elegida por el país como representante para los Oscars 2018. Más metáforas (y van…), esta vez sobre la represión de una joven cristiana al descubrir su homosexualidad, aumentado por su condición de prodigio telequinético. El descubrimiento del mundo más allá de su recluso hogar, el amor en los ojos de una joven y la crueldad del mundo exterior serán los factores que desatarán sus poderes, poniéndola en una encrucijada con sus más profundos sentimientos. Muchos hablan de ella como la película del festival, alabando su delicado coming-of-age, el tratamiento LGTBI o el sentimiento de sus protagonistas. Para el que firma se trata de un tedio monumental, con simbolismo resobado y frialdad robótica preocupante. Ahora mismo su condición en el palmarés está tan polarizada como las opiniones recogidas.


(THELMA)

Hoy cumpliremos una semana en tierras Sitgetanas, celebrándolo con uno de los días más eclécticos hasta la fecha: el extraño western asiático Marlina The Murderer in Four Acts, la adaptación del cómic creepy My friend Dahmer, la eurointensidad plástica de Laissez Bronzer les Cadavres o esa somanta de hostias que promete ser La Villana.


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Etiquetas: Sitges 2017