Sitges 2017: Resumen del día 7 ("Brimstone", "My Friend Dahmer", "La Villana"...)

Una semana desde el pistoletazo de salida y ya tenemos de todo: decepciones, sorpresas, maratones, favoritas para el reparto de premios y opiniones polarizadas para todos los gustos. Sitges nunca falla, ni siquiera para emborronar, aunque sea un poco, la sensación de excelente selección que parecía ser inalcanzable hasta el momento. Unos pocos tropezones que, esperemos, no acaben de romper el gran elenco de títulos que estamos disfrutando estos días.

La mañana ha sido la del amanecer del western. Literal. Porque el primer pistoletazo al alba ha sido el de Brimstone, una del oeste americano pero con producción holandesa y reparto internacional: Dakota Fanning, Guy Pearce y Kit Harington son los rostros que ponen carne a la película del desconocido (en estas tierras) Martin Koolhoven. La llegada del nuevo reverendo pone patas arriba la vida de Liz, una joven muda que deberá comenzar un peregrinaje de esos que dejan sangre y épica por el camino. Cuatro actos que han dividido, para variar, a una crítica y público que habla de tomadura de pelo alargada hasta el infinito (dura la friolera de 148 minutos) y para otros se trata de una nueva joya del festival.


(BRIMSTONE)

Más western el de Marlina The Murderer in Four Acts, esta vez de origen indonesio. Aislada en una isla del país, la joven viuda Marlina vive sola. Hasta que es víctima de un atraco perpetrado por una banda de maleantes, violadores y ladrones de ganado. Comenzará una búsqueda de venganza por parte de nuestra protagonista, donde caerán los desgraciados que la han hecho sufrir y le acompañará un extraño fantasma sin cabeza (sic). Una mezcla de Peckinpah, Leone y exótica Indonesia en clave de cine feminista que ha hecho las delicias del público.

Llegaba la hora del temido biopic que uno se debe tragar cada edición, casi siempre enfocado en el psychokiller famoso de turno. Pero el caso de My Friend Dahmer, adaptación del cómic homónimo, ha sido toda una sorpresa: una sólida y estupenda propuesta sobre la adolescencia del futuro asesino, profundizando en su relación con el mundo y maximizando la relación de (creepy) empatía con el bicho. Al igual que la novela gráfica, trata el caso real del propio autor (aquí interpretado por Alex Wolff, hermano de Nat), que compartió pupitre con el mismísimo caníbal de Millwaukee. Un delicado acercamiento a esta mítica figura, sin caer en las trampas de otros “casos reales” y dando ejemplo de como se ejecuta un buen retrato en forma de película. Será raro no verla premiada, de un modo u otro, en el palmarés del sábado.


(LA VILLANA)

Y para premios los que bien le podrían caer a la extrema Laissez bronzer les cadavres, nueva apuesta de los siempre interesantes Hélène Cattet y Bruno Forzani. Un eurocrimen policíaco contado con el lenguaje habitual de sus directores, dónde la deconstrucción de un atraco y posterior tiroteo hasta el mínimo detalle sirven para invocar a Mario Bava, Sergio Leone, Alejandro Jodorowsky y (de manera literal) a Ennio Morriconne. Diseño de sonido espectacular, imaginación y cámara única en su especie, la película ha sido toda una experiencia orgásmica para los afortunados presentes en el Auditori. Su juego continuo con el reloj y el espacio, la violencia de sus tiroteos o la potencia de sus momentos oníricos han sido suficientes para que besemos el suelo por donde pasa esta pareja. Otros han salido disparados de la sala, asustados y enervados por el particular estilo de su acción. El debate ya está en la calle.

La noche ha sido dueña de la acción, representada por la cinta surcoreana La Villana. Una brutal secuencia de acción en primera persona nos pone en situación: la venganza de una mujer imparable, posteriormente reclutada por una agencia secreta y cuyo pasado parece volver para perseguirla. Triunfadora en las medianoches de Cannes, la película prometía un acercamiento único a las hostias, las cuchilladas, los tiros y la manera en la que se rodaban hasta ahora. Pero no ha sido del todo así. Una historia demasiado compleja para lo que acababa querer siendo, un pastiche de K-Drama en todo su centro (30 minutos al menos) y unos saltos temporales que han puesto algo difícil seguir su trama. El tratamiento de la acción es novedoso, violento y en ocasiones de ejecución imposible, algo que ha gustado mucho al público que ha aplaudido a rabiar en los momentos adecuados. Las escenas en carretera son especialmente impresionantes.

Hemos terminado la noche con una buena dosis de cine zombi. En primer lugar hemos visto DEAD SHACK, un título con demasiados chistes hilados, algunos buenos, pero demasiados. Finalmente se convierte en la tipica "zomcom" que quiere caer bien haciendo coditos al público.

Tras ella llegó el turno de ANNA AND THE APOCALYPSE, el musical zombie navideño (sic), que nos presenta una caricatura chupipandi de instituto pijo con problemas del primer mundo que necesita una horda de zombies para que se les quite la edad del pavo. El resultado final no está mal: la cnciones funciona, las coreos a ratos, el gore bien y tiene buenas dosis de humor. Los musicales generalmente no fallan, incluso los de Disney Channel.


(ANNA AND THE APOCALYPSE)

Mañana se pondrá broche final a las secciones con premio, levantándonos bien pronto para hablar el euskera místico de ‘Errementari’, la fantasía polaca de ‘November’, la comedia de realismo mágico ‘Dave Made a Maze’ o el nuevo Miike chambara de ‘Blade of the Immortal’.


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Etiquetas: Sitges 2017