Entrevistamos al equipo de "Matar a Dios" que se estrena el viernes en cines

Caye Casas y Albert Pintó codirigen Matar a Dios, una comedia negra, y macabra donde el peso filosófico de su premisa fantástica, en la que Dios se presenta para anunciar el fin del mundo y dar a elegir a una familia quiénes serán los dos únicos supervivientes, no es tanto teológico como sociológico y que habla del ser humano. Charlamos con la pareja de directores y la actriz ganadora del Goya Itziar Castro, con motivo del estreno de la película el próximo viernes, 21 de septiembre.

El punto de partida de Matar a dios es un poco La dimensión desconocida en clave costumbrista. ¿Cómo se os ocurrió?

Caye: la idea era hacer una peli a partir de una pregunta chorras que se nos ocurrió a Pinto y a mí en una cena que es ¿A qué dos personas del mundo salvarías si la especie humana se fuera a la mierda?, a partir de ahí fuimos creando la historia, tras hablar con amigos, y con los debates que generaba la pregunta, se fue montando ese algo que contar. No era premeditado, una vez estaba el esqueleto, se nos ocurrió lo de Dios, la familia miserable y todo lo demás.

Pinto: En el fondo el proceso fue lógico porque nosotros opinamos que la humanidad es muy mejorable y ¿Quién más puede venir a juzgarnos que el creador? Un villano, cabreado, cínico y con mala leche, que baja y dice “mi creación me ha salido mal, voy a dar una oportunidad a estos desgraciados para ver si tienen solución”. Luego está la duda de si realmente es Dios el hombre que llega y dice que es Dios.

Itzíar, ¿Cómo aceptaste un proyecto a priori tan diferente como Matar a Dios?

Itziar: No me asustó nada, ya he estado en proyectos bastante complejos y raros. Además, es que el personaje de Ana es un regalazo. Primero porque cuando lo ví no venía definido como gorda en ningún lado y creo que , por primera vez en 20 años de carrera me llega un guion así. Les tuve que llamar para preguntarles si se habían equivocado. Y segundo, que es un personaje de una película coral que viaja por una gran cantidad de sentimientos, subidas y bajadas, parece una cosa y luego es otra.



Caye, Pinto, ¿Qué influencias habéis tenido para desarrollar la película y como creadores en general?

Pinto: Ambos hemos visto el mismo tipo de cine y compartimos muchos referentes como Terry Gilliam, Jeunet y Caro, Los Coen, Álex de la Iglesia tiene algo que nos atrae, una forma de ver el mundo con la que conectamos y al menos, ese tipo de cine, lo hemos consumido mucho por lo que de forma inherente ha salido en nuestras películas, por lo que no hemos tenido que pensar mucho en ello.

Caye: Es curioso que el nombre de De la Iglesia ha salido en los festivales internacionales, es un orgullo y un honor. También todo el poso de Berlanga, Azcona, Buñuel, que hemos mamado en televisión desde que éramos pequeños.

Ese bagaje se nota en los personajes. Muy bien definidos y con color. Por ejemplo, Ana es un poco el contrapunto de su marido, es la serenidad en persona incluso cuando estalla.

Itzíar: Ana va remando a favor de obra, es como la esperanza en la raza humana. Ella cree en el amor y que su marido puede volver a ser aquel joven simpático que la quería y le hacía reír y no el ogro que tiene ahora en casa. A mí me motivó que en una misma secuencia puedes reír, llorar, enfadarte y dar golpes. No creas que es fácil de encontrar, y menos para una mujer.

No es lo más habitual ver tanto fantástico en español, pero quizá ya se va aceptando como algo más normal. ¿Lo habéis visto difícil?

Caye: Lo que no hay son proyectos de algo tan español y tan de aquí como el humor negro. Hay thriller y terror, pero poco este tipo de humor en el que se refleje lo castizo. Es una lástima pero se hace muy poco. Al público le gusta, se ven reflejados porque lo vivimos día a día. ¿Por qué no hay más proyectos con humor negro? Es una incógnita.

Pinto: Se apuesta por otras cosas cuando el público respondería muy bien. En realidad están deseosos de ver cosas así. Por eso confiamos en Matar a Dios porque es algo que se postula como diferente en el panorama, es atractivo. Te puede encantar o la vas a odiar. La gente está harta de comedias blancas.

Itzíar: Yo creo que las películas cada vez son más de todo. Tenemos tendencia a etiquetar, pero eso ha ido perdiendo sentido, cada vez más hay mezclas que tienen parte de todo. Mira La forma del agua, ¿Qué es?

Desde luego, Matar a Dios empieza como una comedia, pero va tornándose cada vez más oscura, hasta nihilista.

Caye: Es nuestra forma de ver la especie humana. Es bastante deprimente, pero lo vemos así. De ahí la visión de extirpar al cáncer del planeta, puesto que somos nosotros. Ese punto se refleja en Matar a Dios.

Pinto: El cambio gradual estaba muy premeditado. Para nosotros era muy importante empezar con un tono costumbrista, los personajes y quiénes son, y poco a poco meter los temas de lo que queremos hablar, para lo que es necesario esa transformación en un drama, puesto que el poso es serio, aunque no deja de ser una comedia negra. De hecho nos han criticado esto, incluso que debería haber sido la progresión opuesta.

¿Cómo va la carrera internacional?

Caye: estamos esperando el estreno español para empezar la carrera comercial fuerte fuera. Empezaremos por Alemania, y probablemente, con muchas más copias que en España. Lo curioso es que es más difícil estrenar aquí este tipo de cine dentro que fuera. Entre otras cosas porque lo hacemos de forma independiente, sin teles ni ayudas detrás y claro, esto es la guerra. No tenemos a gente mediática.

Pinto: Yo creo que la película es capaz de hablar por sí misma, pero hace falta el primero que la vaya a ver, se encuentre con algo que no espera y lo cuente, el boca a boca es muy importante.

Itzíar: hemos ganado festivales internacionales y se ha hecho mucho más popular fuera que aquí. En México y Argentina la gente se moría de risa y sentía el humor como propio. Trata de conflictos que llegan a todos. Si quitas la llegada de Dios es una cena de nochevieja de cualquier familia en casi todo el mundo.



¿Cómo trabajan dos personas en un mismo proyecto?

Pinto: Somos muy amigos y hemos compartido mucho tiempo juntos, por ello nos conocemos muy bien. Lo que hacemos es preparar y hablar todo desde meses antes del rodaje. De tono, personajes, storyboards, hacemos mapas, nos movemos. Hacemos un preproducción completa para que al llegar al rodaje no hay dudas de nada. Él puede estar haciendo alguna cosa que yo tendré otro fuego para apagar al lado. Nos dividimos muy bien el trabajo y eso hace que se aprovechen mucho más los días de rodaje. Matar a Dios no había sido posible en los escasos 21 días de rodaje sin dos directores. Para las discusiones, que las hay, usamos un método que llamamos la batalla de los palitos. Cuando uno hace una concesión se apunta un palito, así los dos tenemos que llegar empates al final de rodaje.

Itzíar: Ellos lo tienen clarísimo y se comportan de forma muy profesional, te dejan aportar y crear. Hay un momento en el que estamos escribiendo los nombres en papeles y salen los pensamientos de cada personaje y nos dejaban improvisar qué pensaría nuestro personaje, porque al fin y al cabo piensa y siente de una forma que solo la sabe el actor. Al tener dos directores mejora mucho la creatividad a la hora de definir al personaje. Normalmente en un rodaje te toca esperar hasta que llega el turno y hasta ese momento te desesperas, nos pagan por esperar. Sin embargo con dos directores no pasa eso porque mientras uno está con una cosa el otro está encima nuestro, con lo que las tomas iban sin esperas y no te deshacías de esa energía del personaje nunca. Es más fácil y todo va hacia el mismo lugar, ambos iban en la misma dirección.

¿Qué proyectos os esperan, tenéis algo preparado? ¿Algo de terror?

Caye: De hecho tenemos tres guiones para largometrajes completados y dos ideas de series y los estamos empezando a mover, estamos hablando con productoras, pero no hay ninguno cerrado y eso te inquieta. Llevamos muy buen año de festivales y creíamos que nos iba a ayudar, pero estamos esperando a que se estrene.

Itzíar: Yo no hago ascos a nada. Tenía algo de mieditis al terror pero tras pasar por Rec 3 me lo paso bomba. Me encanta ir a Sitges y los festivales de terror. El género es más arriesgado con personajes que viajan. Yo estoy combinando, además, con Terror y Feria de Benja de la Rosa, el director de cine underground más mainstream del momento. Es terror cañí, me tronchaba leyendo el guion.

Esperamos que con el tirón que ha cogido Itzíar la película vaya para adelante.

Itzíar: Es curioso porque empecé este proyecto casi a la vez que Pieles, y ahora que gané el Goya puede que la gente mire a Matar a Dios con ojos diferentes. Puede que todo pase por un motivo al fin y al cabo, si hubiésemos estrenado el año pasado quizá no había tenido el mismo eco que al ver ya una película tan distinta como Pieles.

Por Jorge Loser.


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