Festival de Sitges. Día 8 ("Overlord", "Super López", "Beast"...)

Quedan poco más de dos días para que la edición de 2018 cierre sus puertas y lo hace en un día repleto de esas cosas que nos gustan: monstruos nazis, thrillers rurales, antologías de terror y hombres biónicos ultraviolentos.

La mañana se ha animado con ‘Overlord’ (Julius Avery, 2018), la última producción de J. J. Abrams con su Bad Robot. La trama no tiene mucho misterio: segunda guerra mundial, paracaidistas en territorio alemán y experimentos nazis con mutantes reanimados de por medio. Pura diversión y casquería en una ficción pulp sin más preocupación que hacértelo pasar lo mejor posible. Unas pocas decepciones para los que esperaban más zombie y menos soldados, pero en general una gran acogida para un film que debería -para el bien del fan de género - reventar la taquilla. Puro rock n roll.


A modo anecdótico ha aterrizado una de las superproducciones españolas de este año que se acaba: ‘Superlópez’ (Javier Ruiz Caldera, 2018), la adaptación del mítico cómic de Jan con el superhéroe más cañí de la historia. Recepción tibia para la película de Mediaset, con público que confiesa haberla disfrutado y gente que la ha odiado de sobras en redes sociales. Son estos casos que uno nunca sabe hasta donde llega el prejuicio y la rabia previa contra sus responsables previa al pase. Lo que nadie duda es que será un éxito de audiencia.

La sobremesa ha comenzado con una ídem para el pase de ‘Beast’ (Michael Pearce, 2017), un drama con crimen de fondo que no se aleja demasiado de esos telefilms perfectos para caer en la hora de la siesta. Una serie de asesinatos y violaciones conmueven una pequeña isla británica, misterio que coincide con la relación de una chica bien con un ermitaño de pasado oscuro. El círculo se irá cerrando cada vez más para una relación que nadie ve con buenos ojos, mucho menos cuando el nuevo novio de la protagonista sea interrogado por la policía. Flojo desarrollo para una historia que intenta hablar de los secretos y máscaras que nos ponemos para vivir en sociedad.

De noche todos los gatos son pardos y en Sitges florecen las propuestas más gamberras, comenzando con ‘Nightmare Cinema’ (VV.AA, 2018), la nueva antología de terror capitaneada por el bueno de Mick Garris (entre otras cosas, creador de ‘Masters of Horror’ y del estupendo podcast ‘Post-Mortem’). Mickey Rourke es El Proyeccionista, dueño de un cine maldito donde se pasarán cada uno de los segmentos dirigidos por Joe Dante, Alejandro Brugués, David Slade, Ryuhei Kitamura y el mismo Mick Garris. Un divertimento typical Sitges con un nivel sorprendentemente bueno -quizás el de Garris es el único flojo- que ha alegrado la noche a un público entregado.

También se ha presentado ‘The Wind’ (Emma Tammi, 2018), el western de terror psicológico que muchos comparaban con ‘La Bruja’. Una mujer aislada se enfrenta a las visiones que atrae el viento de la pradera, haciéndola dudar -entre flashbacks y saltos temporales- si los demonios que la atacan son reales o no. Planos de cinco minutos sin acción ninguna, hierba meciéndose… el pase ha sido una buena siesta para unas alturas del festival donde este tipo de propuestas no se perdonan.


Peor la noche ha acabado de perlas con la magnífica ‘Upgrade’ (Leigh Whannell, 2018), segunda película como director del guionista de las sagas ‘Saw’ o ‘Insidious’. En un futuro no muy lejano, un hombre se verá envuelto en una conspiración que acabará con su mujer y lo dejará tetrapléjico. La entrada de un genio de la bioinformática y la posibilidad de “actualizar” su cuerpo le darán las herramientas necesarias para vengar a su difunta esposa. Una propuesta similar a ‘Robocop’ que acaba compartiendo -irónicamente- puntos en común con la ‘Venom’ de Tom Hardy, ganándola en prácticamente todos los aspectos: violencia, humor, sentido del ritmo y complicidad entre el personaje protagonista y el “parásito” -en este caso, cibernético- que alberga su cuerpo. Otra propuesta más de entretenimiento artesano que deja a su público bien satisfecho.
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Etiquetas: Sitges 2018