Festival de Sitges 2018. Día 9. (Halloween, 70 Binladens, Wolfman’s Got Nards...)

Poco queda para el cierre de Sitges 2018, coincidiendo con un último día festivo en el que los últimos trozos importantes de carne en el asador. El sábado al mediodía se conocerá el palmarés de una edición con varias favoritas: ‘Under the silver lake’, ‘Mandy’, ‘Assasination Nation’ o ‘Clímax’ parten con muchas papeletas, aunque ojo a los dramas pequeños que nadie ha visto y que suelen agradar al jurado (véase ‘Burning’ o ‘Lazzaro Felice’).

Pero preocupémonos por el día de hoy, uno que ha dado el pistoletazo de salida -nunca mejor dicho- con un atraco: el de ’70 Binladens’ (Koldo Serra, 2018), otra de las propuestas patrias fuera de competición. Una mujer desesperada acude al banco para conseguir el crédito que salvará su situación, pero las cosas se torcerán al entrar un grupo de atracadores a vaciar la caja fuerte. Una situación límite en el que se pondrán en juego los 70 Binladens del título, setenta billetes de 500 euros llamados así por lo raros que son de ver. Una propuesta de este subgénero claustrofóbico que pone contra las cuerdas aspectos sociales. Pese a algunos críticos a la contra, se ha recibido como una sorpresa agradable.

Y no había sorpresa para el pase que tocaba justo después: ‘La Noche de Halloween’ (David Gordon Green, 2018), la puesta a punto de la famosa saga bajo la tutela del actual hombre de oro del terror, Jason Blum. Ignorando cualquier secuela existente, la película continua cuarenta años después los sucesos de la obra maestra de Carpenter, enfrentando a una Laurie Strode en modo Sarah Connor frente a “la forma”, el legendario Michael Myers. Una buena continuación, muy deudora de la película original, pero con sabiduría a la hora de rellenar los puntos obligatorios (vuelta a Haddonfield, reguero de asesinatos a cuchillazo) para completarse con elementos nuevos (en especial, su tercio final). Público y crítica contentos para una digna resurrección que, si todo va según lo esperado, recaudará lo que no está escrito. Atención al salvajismo de Myers, muy deudor del lenguaje impuesto por Rob Zombie en sus -estupendos- remakes.


El título de la siguiente película en proyección no podía ser más goloso, aunque ‘The Man Who Killed Hitler and then The Bigfoot’ (Robert D. Krzykowski, 2018) quede muy lejos de la explotaition que inspiraría su nombre. El legendario Sam Elliott es Calvin, un hombre mayor, abatido por la edad y un secreto: él mató al Führer en una operación secreta del gobierno. Pasa sus últimos días reflexionando sobre el pasado, hasta que el gobierno vuelve a llamar a su puerta para una última misión: matar al Bigfoot. Una especie de retrato solemne, entre ‘Gran Torino’, ‘Big Fish’ y ‘Sin Perdón’, que padece la conjunción de muchas películas en una y es incapaz de dar respuesta a muchas incoherencias de su trama. Es un retrato sincero, pero lamentablemente aburrido.

Los fans de ‘Una pandilla alucinante’ se han reunido en la puerta del Casino Prado para ver ‘Wolfman’s Got Nards’ (André Gower, 2018), el documental-homenaje a la película de culto de Fred Dekker. Dirigido por el -entonces- niño protagonista, el film cuenta el fracaso de una película que, treinta años después, parece haber encontrado a un público que la adora como la joya que siempre ha sido. Una tierna revisión del pasado, que ha hecho reír y llorar a una platea entregada a esos fans -famosos o no- que aparecen por pantalla hablando sobre su relación con la Pandilla del Monstruo. Una pena que André Gower no haya podido asistir al pase, tal y como estaba previsto.

La sección Órbita -dedicada a los thrillers que “orbitan” sobre el fantástico- se cerraba para nuestra redacción con ‘The Blood of Wolves’ (Kazuya Shiraishi, 2018). En el corazón de la guerra de clanes de Hiroshima, un policía corrupto intenta enseñar a uno recién graduado como se trata con la yakuza sin morir en el intento. Esta “tutela” los llevará a investigar el asesinato de un civil, mecha que encenderá una serie de actos vengativos en los que el dúo protagonista se verá irremediablemente involucrado. Una película canónica de yakuzas, muy deudora del cine de Kinji Fukasaku, con una trama de imposible seguimiento, diálogos llenos de gritos y patadas y unos breves -pero efectivos- estallidos de violencia. Cinta solo apta para espectadores entrenados en este tipo de cine.

El último pase del día ha sido en maratón, concretamente el que capitaneaba ‘Puppet Master: The Littlest Reich’ (Sonny Laguna & Tommy Wiklund, 2018). Un extraño hechizo azota la subasta de marionetas de Talion, un famoso psicópata nazi que propagó sus crímenes de odio por Estados Unidos. El infierno se desatará cuando sus criaturas vuelvan a la vida, comenzando una matanza sobre todo aquel que consideren digno de cuchillo: gays, lesbianas, judíos o negros, todo vale para este grupo de sesenta muñecos asesinos. El publico del Retiro ha aplaudido al ver en los créditos al guionista S. Craig Zahler, que se aleja de cualquiera de sus obras conocidas -o incluso de su guión para la desconocida ‘The Incident’- para crear una cutrez especial de medianoche con un solo objetivo: conseguir el mayor y más cafre número de muertes en pantalla para sus 90 minutos de duración. Una tontería que ha hecho feliz a un público que no quería nada más. Su final anuncia secuela, veremos si sus responsables (que parecen haberla hecho en dos tardes) quieren continuar por el mismo camino.


Se cierran así los pases oficiales para este Sitges 2018, y hoy se darán conocer a los ganadores de una edición algo extraña, con grandes títulos que tendrán una dura y difícil vida comercial.

Veremos si los ganadores consiguen la publicidad suficiente para que se les de una exhibición más allá de las plataformas digitales.