Crítica de "Malos Tiempos en el Royale" (****). Hoy estreno en cines.

Malos Tiempos En El Royale (Drew Goddard, 2018) puede parecer, a simple vista, el intento del director de La Cabaña Del Bosque (2015) de hacer una peli de Tarantino, más concretamente, hacer una peli dirigida por Tarantino sobre un guión de los hermanos Coen, y poniéndose uno muy tiquismiquis, hacer una peli dirigida por Tarantino, sobre un guión de los Coen en que Chris Hemsworth interpretará un papel diseñado para el Brad Pitt de Inglorious Basterds (Quentin Tarantino y Eli Roth, 2009) y Quemar Después De Leer (Ethan y Joel Coen, 2008), y, en cierto modo, quien haga esa valoración no estaría muy desencaminado, ya que el estilo de todos los mencionados está más que presente, tratándose de figuras del cine que más allá de desarrollar un estilo, han elaborado las directrices de un subgénero entero, como hizo Alfred Hitchcock en su día.

Lo que no nos dice una valoración tan simplista como la expuesta, es que estamos ante una peli que aprovecha cada milímetro de celuloide, que exprime el talento de cada actor, el proceso de arte de cada decorado, el cuidado encuadre de cada plano, y hace que todos esos elementos, ya sean dramáticos, artísticos o meramente atmosféricos tengan su protagonismo.



Estamos ante el clásico concepto de thriller de “Desconocidos en un mismo hotel”, en que las distintas tramas que surgen sirven de vehículo para conocer mejor el backstory de los personajes, y del propio hotel, éste último se convierte en el puzzle principal a resolver, primero por unos, y luego por otros. Sin pretender desvelar demasiado de la trama (o tramas), cabe destacar la manera en que los distintos personajes van interactuando dentro del tablero en que tiene lugar el juego, cómo algunos forman parte, o se involucran en los lastres emocionales de otros, y como acaban confluyendo en un desenlace que se presentaba como accidental, pero que supone un tercer acto de lo más potente.

El factor visual, y el uso de la imagen en la narrativa es genial, como se podía esperar de una peli de sus características, máxime si se tiene en cuenta la época en que se ambienta, y la música acaba siendo un actor más, y un vehículo excepcional para la labor actoral.


En conjunto estamos ante lo que sólo se puede describir como una peli buena y bien hecha, que supone un paso adelante en la carrera de Drew Goddard, y un producto que no decepciona.

Lo Mejor: La ambientación, tanto visual como musical, y el personaje de Jeff Bridges.

Lo Peor: El personaje de John Hamm está menos aprovechado de lo que debería, especialmente después de una introducción tan interesante.

Por Francis Díaz