CRÍTICA DE STAR WARS: LOS ÚLTIMOS JEDI

Por Francis Díaz Fontán
 
Aunque no lo pudiera parecer a simple vista, y menos después de la sencillez narrativa y conceptual de ese remake disfrazado de secuela que fue la por otro lado correctísima "Star Wars Ep. VII: El Despertar De La Fuerza" (J.J. Abrams, 2015) y la también deudora de tiempos pasados "Star Wars: Rogue One" (Gareth Edwards, 2016), en "Los Últimos Jedi" nos encontramos ante una de las pelis más inclasificables de toda la franquicia, ya que sin distanciarse de su género, como en cierto modo hicieron las precuelas Star Wars Ep. I, II, y III (George Lucas, 1999-2005), se propone de forma muy firme que el espectador no tenga ese regusto de “Esto ya lo he visto” ni “Ya se quién se vuelve malo”, y nos sumerge en una trama permanentemente cambiante, llena de elemento accidental, en que a ratos parece que el propio guionista no tenga muy claro el rumbo que tomará la historia a continuación.

Así, la peli es posiblemente la más deslabazada de toda la saga, con una trama en que nada sale como se proyecta, todo cambia a mitad de camino, surgen personajes de la nada, y no sólo no sabemos lo que va a pasar, sino que a ratos, apenas somos capaces de saber qué está pasando en el momento presente de la cinta. Pero a pesar de lo negativo que pueda suponer esta reflexión, esta peli es, a todas luces un gran soplo de aire fresco, en el que la expectación se impone, y saboreamos todo ese elemento desconocido que la saga original nos hizo degustar en su día.

Dejando de lado el estilo narrativo, más allá del elemento formal, "Los Últimos Jedi" nos introduce unos cuantos elementos muy interesantes (lo siento, chicos, sin spoilers, es mejor verlo en una sala que leerlo en una pantalla), y rescata otros, como Luke Skywalker, que si bien su presencia en la película no es una sorpresa, la forma en que interviene en la trama es más que sorprendente. Muy a tener en cuenta es la presencia de Leia, todo un canto del cisne para Carrie Fisher, que aprovechó en esta película cada momento de lucimiento que le brindó este regreso a la saga.

La dirección de Johnson es más que correcta, y la secuencia bélica inicial es alucinante, tanto en lo narrativo como en lo estético, aunque en otros momentos, como la secuencia del casino, flaquea al elegir una forma demasiado simple de adaptar determinados conceptos al universo Star Wars, de manera que al final parece más un casino diseñado para un capítulo de Doctor Who, que lo que uno esperaría de la imaginería de La Guerra De Las Galaxias. No es la primera vez que vemos esa dejadez a la hora de diseñar, ya en "Star Wars: Episodio II El Ataque De Los Clones" (George Lucas, 2002) pudimos ver a Obi Wan preguntando en un Diner de carretera espacial que parecía de dibujos animados de los 50, al estilo de Los Supersónicos de Hanna-Barbera.

Al igual que en el episodio anterior, la banda sonora es muy correcta, pero carece de un momento de gloria, ni de una melodía reseñable más allá de la fanfarria inicial o los temas clásicos, una asignatura que la primera trilogía sí aprobó con mejor nota.

En conjunto, "Los Últimos Jedi" es imprescindible para cualquier fan de la saga y una película divertida, aunque excesivamente larga, para disfrutar esta época del año.

Lo Mejor: Luke y Leia, seguidos del resto de personajes, que saben hacerse querer (u odiar, en los casos que corresponda). La continua sensación de descubrimiento

Lo Peor: El momento de telefónico entre Poe Dameron (Oscar Isaac) y Hux (Domhnall Gleeson), y otros momentos de humor inoportuno similar. El ya mencionado casino galáctico, pobremente diseñado.
 
CRÍTICAS RECIENTES