CRÍTICA DE WHAT WE BECOME

Por Ferrán Ballesta
 
Un virus mortal se propaga con rapidez por una población; la televisión informa que en caso de que alguien note algún tipo de síntoma extraño, no llame a urgencias, sino a otro número; por otro lado, el ejercito intenta imponer su orden en las calles obligando a los inquilinos de las casas a que permanezcan encerrados y aislados del exterior; no obstante, algunos vecinos deciden huir de sus casas, pero la policía les dispara a matar sin pudor. Nadie puede huir, no hay escapatoria. Con todo esto, más tarde o más temprano la situación solo puede descontrolarse, porqué el miedo cada vez más impera entre la gente, llegando incluso a rechazar a sus propios familiares a la más mínima sospecha de infección. Pero dicha situación no ha hecho nada más que empezar, ya que todo aquél infectado por el virus, una vez ya está muerto, revive de un modo irracional y se comporta instintivamente agresivo y caníbal.

La película es dirigida por el danés Bo Mikkelsen, un director habituado a dirigir películas lejanas al género de terror, soliendo trabajar en ellas las relaciones humanas y sus cambios de conducta ante los obstáculos que se les presentan. En What we become hace algo parecido, o si más no lo intenta priorizar entre medio de la situación apocalíptica, poniendo el punto de mira en una familia de clase media formada por un matrimonio y su hijo adolescente e hija pequeña -además de algunos vecinos que se unirán-, y que deberán unir esfuerzos para plantar cara a unos infectados que no descansarán hasta entrar en la casa para comérselos. De este modo Mikkelsen ha ideado una película en que la mayor dificultad que tendrá la familia ante el virus se encuentra precisamente en cómo sus miedos se van apoderando de ellos, hasta llegar a un final... que es dinamita pura! Aquí lo dejo. Por lo tanto, para Mikkelsen, el “por qué”, el “cómo”, y el “y luego qué”, no es lo verdaderamente importante en What we become.

Pero What we become no es nada novedosa, ni tampoco precisa a la hora de explicar al espectador las claves para entender lo que ocurre en ella, además de simple -incluso a ratos vulgar- narrativamente hablando, pero todo queda compensado con un buen dominio del suspense y de las escenas de acción. Y es que, quiero insistir que por mucho que Mikkelsen haya querido trabajar las relaciones humanas y en cómo cada persona exterioriza a su manera su lado más instintivo ante los momentos de miedo y desesperación con tal de afrontar las situaciones de pánico, lo cierto es que todo esto queda en un segundo plano; y, por descontado, para nada What we become se queda estancada en pesimismos, conversaciones entre lagrimas, lamentos y demás situaciones dignas de un melodrama, como sí ha hecho la reciente y decepcionante Maggie. Pues no, la película avanza in crescendo, y está llena de situaciones terroríficas, sangrientas, plagada de sustos y encima con un final apoteósico. También abundan las escenas de acción y el gore casero, por lo tanto, que nadie se piense lo que no es, porqué What we become, pese a sus intenciones humanas y humanitarias, es un simple pero correcto y divertido filme sobre infectados cargado de acción. En ella el espectador verá guiños a distintas películas, siendo Los Crazies el referente más claro, pero igualmente no olvida a películas como REC, La noche de los muertos vivientes o a 28 días después, obras muy fácilmente perceptibles en What we become, aunque quizás de un modo demasiado descarado.

Yo he disfrutado como un niño. Pues oigan, suerte tenemos que existan películas como What we become, porqué consiguen hacer la vida más sencilla a los espectadores. No siempre hace falta que nos rompamos la cabeza pensando en metáforas, tesis finales o ideas subliminales, ni si quiera hace falta que los actores sean demasiado buenos, o que el guión tenga muchas luces, y es que personalmente por suerte este tipo de películas mucho menos ricas en matices y destinadas a rellenar las noches del sábado, consiguen entretener como pocas. Eso sí, entretener a base de ir mordiéndonos las uñas mientras vamos pensando en cuando -y por donde- aparecerá el próximo infectado, en quién será la próxima víctima, en imaginar qué ocurre más allá de la calle donde se centra el 90% de la película, y en sí, What we become es una película que sabe agarrar al espectador de modo magistral para complacerle a base de diversión, emoción, incógnitas y muuuucha mala leche.
 
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