CRÍTICA DE MISIÓN IMPOSIBLE: FALLOUT

Por Francis Díaz Fontán
 
Si hay una saga que no ha parado de mejorar desde su inicio, es Misión Imposible, que, desde que Brian De Palma la revitalizara a modo de “spin off” remoto del original en 1996, y, con la excepción (al menos desde el punto de vista del que escribe) de la segunda parte, dirigida por John Woo, el nivel de aventura, emoción, conexión con los personajes, y huella en el público, no ha parado de crecer.

Pues bien, después del listón, más alto que nunca, que nos dejaron Protocolo Fantasma (Brad Bird, 2011, personalmente, mi favorita), y la reciente Rogue Nation (Christopher McQuarrie, 2015), esta nueva entrega nos lleva al siguiente nivel, y es que no se puede esperar menos de un figurón como es Christopher McQuarrie, que se veía destinado a llegar a lo más alto desde que nos regaló una de las mejores historias con final sorpresa del cine contemporáneo en Sospechosos Habituales (Bryan Singer, 1995), y que ha demostrado con los años que maneja la cámara con la misma maestría que la pluma.

La peli ya tenía su lugar en la historia gracias a un detalle tan trivial como el infame bigote de uno de sus protagonistas, que influyó de forma relevante en la presencia de Superman en Justice League (Zack Snyder, 2017), pero tanto la peli como la presencia del portador del ilustre mostacho, Henry Cavill, transcienden con creces algo tan superficial como el vello facial. Especialmente Cavill, que nos regala uno de los personajes físicos más potentes del cine de acción actual, y cuya presencia nos recuerda que estamos ante toda una estrella.

Repiten algunos de los secundarios frecuentes de las aventuras de Ethan Hunt (nuestro Tom), como Simon Pegg, Rebecca Ferguson, Michelle Monaghan, Ving Rhames, Sean Harris, o Alec Baldwin, elementos que se van tornando imprescindibles en un universo que desde la televisión brillaba por su condición de coral, pero que en cine ha tardado en recuperar este status, en gran medida debido a la prominencia del papel protagonista, y es que, ¡este Tom Cruise es muy Tom Cruise! Por otro lado, le damos una calurosa bienvenida a Angela Basset (simplemente deslumbrante), Cavill, o el siempre bien recibido Wes Bentley.

La peli nos brinda la mejor aventura de espionaje que uno podría imaginar, con toda la imaginación y espectacularidad que el frío realismo de la saga Bourne no puede proporcionar, y todo el tono de peli de súper equipo que ni Jason Bourne ni James Bond se permiten ofrecernos, y, sí, ¡deja muchas ganas de seguir disfrutando de la saga!

En definitiva, de lo mejorcito de la franquicia, y puede que, con permiso de, Protocolo Fantasma, la mejor misión hasta ahora. Si os apetece ir al cine, y no lo tenéis claro, os propongo una misión, ¡por si decidís aceptarla!

Lo Mejor: Los personajes y su química de grupo. Henry Cavill, su bigote (esta vez, no eliminado digitalmente jejejejejejeje)y el universo de “espías divertidos” característico la saga.

Lo Peor: Algo muy muy personal, y casi gratuito. Se echa de menos un personaje con el enigma de Paris, personaje de la serie original interpretado por Leonard Nimoy.


 
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