CRÍTICA DE JOHN WICK: PACTO DE SANGRE

Por Francis Díaz Fontán
 
Uno de los grandes pesos pesados del entretenimiento como es Keanu Reeves, y su personaje, el propietario de mascotas más querido del cine de acción, John Wick, están de vuelta en la que es uno de los estrenos más provechosos en lo que llevamos de 2017.

Cuando una secuela se describe como “más de lo mismo“, rara vez se entiende como una virtud, a pesar de casos como Batman Begins (Christopher Nolan, 2005) y El Caballero Oscuro (Christopher Nolan, 2008), en que la secuela se precia de ser “más de lo mismo”, pero muy para bien. Este también es el caso de John Wick: Pacto de Sangre (Chad Stahelski, 2017), que cumple la promesa de volver a ofrecernos el mismo nivel de impacto visual que nos hizo adorar la primera parte, y a la vez, mantenernos interesados en lo que nos cuenta, en cómo lo cuenta, y, en última instancia, lo que está por venir.

Y, al igual que en el caso de El Caballero Oscuro, esta secuela nos trae una trama más compleja y laberíntica que la rectilínea sencillez de la primera parte, lo que quizá consiga que algunos acaben afirmando el clásico “Mucho mejor que la primera”, y aunque ese no es mi caso -las motivaciones “animalistas” de John en la primera cinta le daban una singularidad que no está presente en ésta- hay que reconocer que el universo John Wick se ha expandido considerablemente en esta secuela. Además en esta ocasión contamos con algunos cameos de lujo, algunos muy inesperados, como el de el gran Franco Nero o el regreso del personaje del siempre inmenso Ian McShane, con el que contamos una vez más en el bando de los aliados.

Chad Stahelski repite en la dirección -esta vez él solito- haciendo alarde de su buen criterio a la hora de confeccionar las escenas de acción, como es de esperar de este realizador con experiencia como coordinador de especialistas. Hay un par de detalles más que merecen una mención especial, pero no quiero desvelar más de lo necesario, y es mejor disfrutarlo durante la proyección, así que basta decir que hay una muy bienvenida referencia a uno de los puntos álgidos de la carrera de Keanu en el género, de la mano de un personaje cuya intervención es algo escasa, pero que podría tener más peso en una posible tercera parte.

En conjunto, una propuesta muy sólida del género de acción, que no solo no decepciona, sino que a muchos les parecerá que aporta más de lo que cabría esperar en una secuela.

Lo Mejor: Keanu, y ese personaje secundario de relativo poco peso que nos deja la sensación de que quedan cosas molonas en el tintero… Y la mención de la “triple muerte por lápiz”.

Lo Peor: El detonante de la trama, aunque es coherente, sabe a facilón y a obvio.

 
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