CRÍTICA DE EL PASAJERO

Por Francis Díaz Fontán
 
¿Os acordáis de ese tipo de peli de acción policíaca que, siguiendo siempre los criterios de una fórmula concreta, nos alegraba cada Viernes noche que nos acercábamos al Vídeo-Club?

Ese tipo de cine de tramas ricas, excelente realización, acción trepidante, y generalmente con actores de la talla de Steven Seagal liderando el protagonismo de la cinta, ha evolucionado desde que los Vídeo-Clubs perdieron su puesto preferente como plataforma de “pelis chachis”, y la evolución de esa filosofía, es, hoy por hoy, un nuevo concepto con nombre y apellidos. El nombre de dicho nuevo género en cuestión no es otro que Liam Neeson, protagonista de un tipo de pelis de acción en que él, su motivación -a a caballo entre lo accidental y lo conspiratorio- y su arma nos rellenan algo más de dos horas de emoción y espectáculo. Si bien se ha perdido la plataforma ideal de distribución de estas películas, ¡la calidad interpretativa de sus protagonistas no ha hecho más que mejorar!

Pues bien, el efecto se multiplica cuando añadimos a la mezcla a un director tan amante de la espectacularidad como es Jaume Collet-Serra, al que estamos deseando ver a cada estreno, y que sabe tratar al espectador sediento de emoción con la consideración que se merece, y usar la cámara de forma trepidante, inteligente, y bella a la vez... Y que, por supuesto, nos ha traído buenas contribuciones al género Neeson con "Sin Identidad" (2011), o "Una Noche Para Sobrevivir" (2015).

En esta nueva contribución al género "Neeson Y Su Arma", conocemos al vendedor de seguros, y policía retirado Mike McAuley que se encuentra, de forma totalmente inesperada, sometido a las órdenes de un misterioso personaje interpretado por Vera Farmiga, quien ya es veterana en este tipo de menesteres desde que hizo algo muy parecido, y en un escenario análogo con Jake Gyllenhaal en Código Fuente (Duncan Jones, 2011). Curiosamente con esta película comparte ese singular, y siempre bien recibido toque “Hitchcock-Donnen” que sentimos cada vez que una peli de suspense y acción tiene lugar en un tren, y una buena historia y grandes actores compensan lo monocorde del escenario.

Tanto la historia, como la narrativa, como el elemento visual se nos presentan de manera exquisitamente contundente, completa, y enormemente sólida, y cada detalle, incluyendo las personalidades y motivaciones de los secundarios , son desarrolladas a lo largo de la película sin suponer una interferencia para la trama principal ni la dinámica dramática del protagonista. Los créditos iniciales realizan una hermosa labor introductoria que hace que queramos ver más, el desenlace no escatima en elementos de acción y tensión, con un despliegue de situaciones extremas que harán que el clímax que garantiza que la película no cae cuesta abajo en el tercer acto.

En definitiva, tenemos una cinta “típica” en el mejor de los sentidos. Una clara garantía de diversión, buen drama, buena trama y mejor acción. Como suele ser frecuente en el género Neeson, esta peli cumple con todas sus promesas.

Lo Mejor: Los créditos iniciales, Liam Neeson (naturalmente), y los a retos previsibles, pero muy bien resueltos giros de la trama.

Lo Peor: Esa sensación de que lo que vemos es sólo una versión de una fórmula ya utilizada muchas veces, en que podemos identificar casi todos los tópicos del cine clásico de acción.
 
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