CRÍTICA DE VERÓNICA

Por Francis Díaz Fontán
 
Gracias a trabajos como Cuento de Navidad o la saga REC, el director Paco Plaza se ha ganado un hueco en el corazón de los aficionados al fantástico patrio y cada nuevo trabajo suyo es una garantía de mal rollo asegurado. Además al enterarnos que su nuevo trabajo, Verónica, estaba basado en un expediente policial real, y que podríamos estar ante una pieza al más puro estilo de El Expediente Warren (James Wan, 2013), no pudimos evitar emocionarnos. Y es que nada puede compararse a la sensación de ser el espectador de un terror vivido por personas reales, con ese sabor a auténtico que suelen acompañar los reportajes de Cuarto Milenio, y que quitan más sueño que otras pelis, en que la ficción es más evidente, y la desconexión con personajes de papel, es más marcada.

Verónica está ambientada en Madrid, a comienzos de los años 90, y se esmera mucho en hacernos saborear esa época en que los 80 aún daban sus últimos coletazos en España, y bandas como Los Héroes del Silencio conseguían retrasar la llegada del soft pop noventero, para seguir notando sabor de boca a rock durante unos añitos más.

Y es en esa época de mochilas vaqueras, coleccionables sobre el Más Allá en fascículos de quiosco, y la precariedad sufrida por muchas familias en una de aquellas duras devaluaciones de la peseta, en que tiene lugar nuestra historia, que empieza inocentemente con el clásico juego de la Ouija, y crece en tensión y desasosiego hasta la llegada de la policía, en un uno de esos casos en que los propios agentes sufrieron en sus carnes el contacto con fuerzas incomprensibles.

Pues bien, Verónica es sobresaliente en su uso del factor visual, con una cámara que deleita al más exquisito. En esta ocasión Paco Plaza se aleja de la cámara caliente de [Rec] para ofrecernos un auténtico ejercicio de virtuosismo, y una ambientación con mucho sabor. El reparto, especialmente Sandra Escacena, está brillante. La joven se encuentra arropada por la presencia de grandes actrices como Ana Torrent y Leticia Dolera (interpretando a una profe de cole de monjas, nada menos), y la siempre brillante Maru Valdivieso terminan de dar forma a uno de esos castings ganadores del cine español.

Elegante, por momentos terrorífica, Verónica es un título muy recomendado para los aficionados al terror, quienes hemos visto como en la última década nuestro país ha ido recuperando la prominencia en el género que ya había ostentado en tiempos de Naschy y Franco (Jess, no el otro), y que parece que ha vuelto para quedarse.

Lo Mejor: Las hermanas de la protagonista y la realidad costumbrista que contribuyen a crear, dando mucha autenticidad a todo el universo. Maru Valdivieso y Consuelo Trujillo en sus respectivas secuencias.

Lo Peor: La ambientación es muy buena, pero ciertos detalles temporales chirrían un poco con la época en la que transcurre.
 
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