CRÍTICA DE MELANIE. THE GIRL WITH ALL THE GIFTS

Por Carlos Marín
 
Como una suerte de secuela latente de los infectados que repopularizó Danny Boyle hace ya catorce ¡CATORCE!) años, The Girl With All The Gifts (Colm McCarthy, 2016) rompe una lanza por la innovación en un subgénero que ya no sabe cómo atacar al espectador, empachado por unas criaturas que puede ver prácticamente cada semana en la televisión. Con un acertado foco en el punto de vista de su protagonista, esta niña con todos los dones se convierte por mérito propio en la voz de una nueva generación que aúna metáfora, crítica social y (en serio) videojuegos para seguir aumentando la cadena de ADN que evolucione al zombi, al muerto viviente, al retornado, al rabioso o al nombre que quiera dársele a la criatura pertinente.

En este caso -ojo a las comillas- "infectados por un hongo" que transforma al ser humano en una criatura con cierta afición por la carne viva, capaz de transmitir su infección en cuestión de segundos y con una hiperpoblación bueno, digamos que preocupante. Melanie, interpretada por una la debutante Sennia Nanua, es una de las niñas nacidas de la siguiente generación de infectados, una suerte de híbrido entre humano y criatura carnívora que podría ser el elemento clave para crear una vacuna. Las cartas, cómo cabría esperar, se despliegan pronto sobre la mesa: militares estoicos, doctores con un sentido de la moral corrupto y el positivismo de la humanidad representado por un rol maternal, en este caso atribuido al personaje de Gemma Artenton.

Pero los lugares comunes y los arquetipos no le hacen un flaco favor, al contrario, sirven de colchón para construir una trama en la que los protagonistas y su reacción al mundo actual es determinante para reflejar qué deja o no de ser humano. Pocos minutos después de comenzar el film, el sargento interpretado por Paddy Considine acusa a la profesora de "confundir a lo humano por algo que tiene forma de humano". Un discurso que sustenta la gran pregunta de su guión y por el que guionista y director se declinan claramente al poner la cámara en el cogote a Melanie nada más abrir de negro. Una niña dulce, inteligente, valiente y fiel, quizás por su edad o por su condición, instrumento principal de empatía para la reflexión que busca entre escenas de explosiva acción sangrienta.

Al igual que el referente Boyleano que tan bien funciona en crítica, la conjunción de discurso y película de acción/terror se mezclan en sintonía sin tener que pagar el peaje del temido aburrimiento. La película es entretenida, incluso cuando se para en los momentos de exposición obligados para comprender su inicio y su final. Quizás llega a un punto en el que se ve obligada a aportar elementos nuevos sin que el cuerpo lo pida, pero luego corrige movimiento para que éste tenga un potencial reflejo en la conclusión temática final. Es una pena que esto pase por incluir la que es, sin duda, la peor escena de la película -hablando de la "pelea de gallos"-, pero los pocos minutos atendidos a esto no desmerecen el conjunto final.

De pulso vibrante y sentido emocional, no es The Girl With All The Gifts la mejor película de zombies de la década pero poco lo queda por ser de las mejores de este genero en lo que lleva este año. Una apuesta por la delicadeza y por las ideas que aportan novedad al sitio donde el subgénero debe evolucionar: la temática, la reflexión sobre el mundo actual y el cambio de punto de vista. Un bocadito pequeño, de intenso sabor y gustosa digestión. Como diría aquel, ole los ovarios de la niña con los zombies.

Lo mejor: el punto de vista de Melanie, dulce e inocente en un mundo despiadado.

Lo peor: su segunda mitad a veces se encuentra con problemas para avanzar.
 
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