CRÍTICA DE DÉJAME SALIR

Por Pablo S. Pastor
 
Déjame Salir es una sátira de terror fantásticamente retorcida y adictivamente entretenida que juega con el tema de la raza en una especie de reescritura de Adivina quién viene esta noche.

La cinta, escrita y dirigida por Jordan Peele, es una joya hipnótica con un impecable Daniel Kaluuya al frente del reparto. El actor británico da vida a Chris, el novio negro de Rose, una joven y apuesta mujer blanca interpretada por Allison Williams (de la serie "Girls"). Ambos han estado saliendo durante unos meses y la joven planea llevar a Chris a su casa familiar para encontrarse con sus ricos y poderosos padres, Dean y Missy (unos maravillosos Bradley Whitford y Catherine Keener), cirujano y psicoterapeuta, respectivamente. Pero cuando Chris llega a su impresionante casa de campo acaba profundamente desconcertado al descubrir que la familia de Rose, de apariencia impecablemente progresista, está rodeada de personal negro, que mira con ojos gloriosos a los invitados de honor de la familia. La visita de la joven pareja coincide con una gran reunión familiar, y la hospitalidad se vuelve cada vez más inquietante, convirtiendo Déjame Entrar en una película tan espeluznante, divertida y despiadada como el afilado bisturí de un cirujano.

Estamos ante una de las primeras películas de la era post-Obama, aunque el escritor y director Jordan Peele no sabía esto en el momento en que la rodó, y seguramente pocos votantes de Trump la disfrutarían. Se trata de una sátira de terror sobre el racismo encubierto que no deja títere con cabeza, cuyo objetivo no es la extrema derecha descaradamente racista, si no los progresistas que no se consideran así a ellos mismos y a los que la cinta pondrá a prueba.

Varias preguntas, entre ellas ¿por qué son sus dos empleados negros y además parecen tan afligidos y socialmente paralizados?, serán contestadas mientras la película se dirige hacia su último y espeluznante tramo lleno de suspense en el que Peele, hasta ahora un especialista en comedia, demuestra manejar con una impresionante capacidad de estimulación el género de terror, teniendo como referencia cintas como Las mujeres perfectas o La semilla del Diablo.

Todo acaba en un impresionante climax final que podría (y se barajó la idea) haber sido mucho más fuerte, pero Peele nos deja con una juguetona sensación de disfrute máximo convirtiendo a la cinta en la película de terror estadounidense más contundente e inquietante desde It Follows.

Lo Mejor: la tensión que mantienes durante toda la película y su protagonista.

Lo Peor: el final podría haber sido mucho "más heavy".
 
CRÍTICAS RECIENTES