CRÍTICA DE LIFE (VIDA)

Por Gema Sanz
 
Está claro que estamos en una época en la que ya poco se puede sorprender al espectador dentro del género de la ciencia ficción. No obstante, de vez en cuando, surgen pequeñas estrellas fugaces capaces de sorprendernos más de lo que imaginamos. Y ese, es el caso de Life (VIDA). Gracias a Daniel Espinosa, y con la ayuda de los guionistas Paul Wernick y Rhett Reese, llega a nuestras pantallas una fórmula conocida por todos los cinéfilos, pero a su vez con su propio sello original.

Life (VIDA), nos lleva a un futuro no muy lejano en el que hemos conseguido muestras orgánicas de Marte. Sin embargo, no íbamos a traer tales muestras desconocidas a la Tierra tan a la ligera, así que, para evitar posibles riesgos, su investigación será llevada a cabo en la Estación Espacial formada por seis tripulantes entre los que veremos a caras conocidas como Jake Gyllenhaal, (Everest), Rebecca Ferguson, (Misión Imposible 5), Ryan Reynolds, (Deadpoll), o Hiroyuki Sanada, (El Último Samurai).

La misión es muy sencilla: inspeccionar las pruebas recogidas, y con ellas, responder a muchas dudas sobre el origen de la vida, o usarlas para posibles curas contra enfermedades irrefrenables. En un principio, la muestra orgánica nos puede parecer muy graciosa y hasta adorable pues reacciona de forma muy amistosa ante el contacto humano. Tanto que encima le pondremos nombre; Calvin. Pero, poco a poco va cogiendo forma y mostrando una gran inteligencia, lo que preocupará y fascinará a más de uno. Todo permanece en orden hasta que la criatura, aumenta de tamaño y consigue revelarse contra sus "padres" y deambular sin frenos por la estación con muy malas intenciones.

De una forma muy bien equilibrada, Life (VIDA) aguanta al mismo nivel el entretenimiento y la tensión, manteniéndonos expectantes durante todo el metraje, consiguiendo que lo que realmente llame la atención sean las estratagemas que llevan a cabo los protagonistas para matar a Calvin. No es un simple "atrápame si puedes" sino una lucha constante entre la inteligencia humana y la de la criatura, que además, es muy superior a nivel biológico sacándoles ventaja incluso fuera de la estación.

La fotografía corre a cargo de Seamus McGarvey, conocido por dos grandes trabajos cargados de todo tipo de criaturas: los extraterrestres de Vengadores, y los kaijus gigantes de Godzilla. McGarvey y Espinosa sabeb cómo jugar con los planos de la criatura y los de la Tierra, para recordarnos que el más mínimo error llevará a la muerte a nuestros protagonistas y aumentar así la sensación de soledad. Pero no sólo la fotografía será la encargada de transmitirnos esas emociones, la banda sonora, de las manos de Jon Ekstrand, nos pone en perfecta sincronía con la situación de la película. No es significativa, cosa que agradecemos porque en esta clase de películas no es necesario, pero si muy importante para crear el climax perfecto y sufrir durante todo el metraje.

Es inevitable que el planteamiento de Life (Vida) nos recuerdo mucho al de Alien: El Octavo Pasajero, la gran obra maesta de 1979 dirigida por Ridley Scott. Pero, a pesar de seguir la misma fórmula, Life (Vida) consigue crear la suya propia sin necesidad de abusar demasiado de los estereotipos del subgénero. El guión es simple pero muy efectivo. No le hace falta profundizar más allá de lo que debe, porque el problema básicamente reside en querer deshacerse de la criatura y salir con vida (aunque en determinados momentos también interviene el factor “locura en el espacio” ) lo que hace que el estrés de la película aumente, (para nuestro bien), y la vida de más de uno esté pendiente de un hilo.

Life (Vida) es un aire fresco al género de "terror espacial. Aunque por momentos caiga en algún diálogo demasiado forzado o la innecesaria prolongación de alguna escena, tiene lo justo para triunfar y ser una gran película que no pase desapercibida este año.

Lo mejor: Las estrategias de la tripulación contra la criatura, y el cambio de forma de ésta.

Lo peor: Algunos momentos predecibles que "sorprendentemente" acaban den catástrofe.
 
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