CRÍTICA DE MADRE!

Por Pablo S. Pastor
 
El cine surrealista de Darren Aronofsky nunca dejará de sorprendernos. Tras cintas como Réquiem por un sueño o El cisne negro ahora nos llega Madre!, una pesadilla paranoica que comienza cercana a La Semilla del Diablo de Polanski y se parece cada vez más a Apocalipsis Now.

Comenzamos y terminamos en llamas, con la imagen de un rostro de fuego dando paso a un misterioso cristal, que respira vida y luz en una casa carbonizada y ennegrecida. Esta es la casa de Javier Bardem, Él, (ningún personaje tiene nombre propio), y de su dedicada y joven esposa, Madre, Jennifer Lawrence. Una casa que se asemeja a un paraíso y que físicamente es prima hermana de casas como la mítica salida de Terror en Amityville. Sin duda una presencia viva y un personaje más, con latido incluido que cruza a través de sus paredes.

Dentro de este escenario, el poeta interpretado por Bardem intenta escribir su obra maestra pero no encuentra inspiración hasta que llega un misterioso extraño (Ed Harris) y su glamourosa y cínica esposa (Michelle Pfeiffer). Por lo que sabemos, la casa está a kilómetros de la civilización, Aronofsky hace un gran trabajo haciéndonos sentir la casa peligrosamente alejada de todo, y está claro que Lawrence no está esperando o deseando ninguna visita. Ciego a los deseos de su esposa, el poeta se deleita con la adoración y el caos que estos extraños traen a la casa. Poco a poco, la película se convierte en una paranoica visión sobre la violación de la privacidad hasta que las cosas empiezan a volverse locas del todo.

Sin duda es una cinta que exige distancia y compresión, es claustrofóbica y tiene toques de comedia negra. Aunque la narración puede tener varias visiones, desde la paranoia prenatal semejante a La Semilla del Diablo o la guerra de los sexos, también puede verse como una simple historia de ruptura matrimonial. Pero no podemos olvidar la devoción casi religiosa del guionista y director Darren Aronofsky, que nos presenta una alegoría global sobre el maltrato a la Madre Tierra, una tierra amenazada por la superpoblación, el cambio climático, la política y la guerra.

A destacar el trabajo del director de fotografía Matthew Libatique, siempre al lado de Lawrence, que nos regala su mejor interpretación hasta la fecha, mostrándonos su punto de vista y agobiándonos tanto como a su propio personaje. Una experiencia sensorial en la que no tenemos banda sonora más allá de los ruidos de la propia casa y en la que agradecemos al director que haya rescatado del olvido a una increíble Pfeiffer. Una experiencia delirante que necesita su tiempo para ser digerida.

Lo mejor: Lawrence y Pfeiffer, su reparto femenino.

Lo peor: puede hacerse algo densa.
 
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