CRÍTICA DE LLEGA DE NOCHE

Por Pablo S.Pastor
 
Situada en mitad de una devastadora plaga que aparentemente ha reducido la población de la Tierra a un puñado de sobrevivientes, ‘Llega de noche’ es una película que navega entre tinieblas, literal y metafóricamente. Toda la acción se lleva a cabo alrededor y dentro de una enorme casa de campo, un lugar donde la esperanza brilla por su ausencia y cuya familia central es presentada entre lágrimas de despedida a un incoherente y enfermo anciano, el abuelo de la familia.

Sin embargo, aunque todo apunta a que la población del mundo puede haberse extinguido, eso no significa que estén solos. Una noche, a pesar de su extremo régimen de seguridad, el patriarca de la familia, Paul (Joel Edgerton), su esposa Sarah (Carmen Ejogo) y su hijo de 17 años, Travis (Kevin Harrison Jr.), encuentran a un extraño (Christopher Abbott) en su casa. Con el tiempo aprenderán que su nombre es Will, pero sólo después de haber sido atado fuera para confirmar que no está enfermo. Un proceso que termina con Paul y Sarah acogiendo a Will, su esposa Kim (Riley Keough), y su hijo pequeño en casa.

Estamos ante un movimiento estratégico mezclado con un acto de caridad. Will y Kim traen animales y comida con ellos y su presencia ofrece una mayor defensa contra cualquier futuro invasor. Y aunque pronto se acomodan en una buena rutina, cuando Paul le dice a su hijo "no puedes confiar en nadie más que en la familia", lo dice en serio. Y después de una serie de aterradores e inexplicables incidentes, algunas fracturas ya presentes entre las dos familias amenazan con desgarrar el hogar.

Trey Edward Shults hizo su debut en la dirección con ‘Krisha’ y ahora nos presenta una película que crea una sensación implacable de temor e inquietud, un drama familiar envuelto en la piel de una película de terror. Poco llegamos a conocer acerca de la plaga y sobre la vida de los personajes antes del desastre, pero lo que si queda claro es como este ha afectado a sus vidas. Mientras que sus existencias cotidianas se dedican casi exclusivamente a mantenerse con vida, sus vidas interiores no son tan simples. La película entra a menudo en los sueños de Travis, que reflejan su dificultad para aceptar la muerte de su abuelo y, sobre todo, el miedo a su propia muerte. Es en estas secuencias en las que la ya inquietante película se vuelve insoportablemente tensa.

Hay pocos sustos en ‘Llega de noche’, pero no los necesita. Shults utiliza un ritmo lento y otras técnicas, no aptas para los más impacientes, para crear una atmósfera inquietante que se desborda hasta en los momentos más mundanos de la vida de sus personajes. Incluso en las escenas aparentemente felices podemos sentir esa angustia en la casa. El mundo se ha desmoronado y Shults lo deja claro.

La película, al igual que su director, no nos da todas las respuestas, ni las necesitamos. Es una pieza de cine de terror desagradable a la vez que magistral, creando una sensación de suspenso sobre lo que está en el bosque, si vendrá y cuándo llegará ese momento. Pero es la forma en que explora cómo sus personajes se preparan para enfrentarse a lo que está en la oscuridad lo que hace de esta película un must see en toda regla.

 
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