CRÍTICA DE DUNKERQUE

Por Pablo S.Pastor
 
Steven Spielberg reivindicó lo ocurrido en la playa de Normandía, Clint Eastwood se metió de lleno en Iwo Jima, y ahora Christopher Nolan nos trae la versión cinematográfica definitiva de lo que pasó en Dunkerque. La mítica derrota de Gran Bretaña ha sido llevada a la gran pantalla en forma de un espectáculo aterrador a la vez que espeluznante. Nolan nos sumerge en la evacuación de la fuerza expedicionaria británica después de la catastrófica batalla de Dunkerque en la que fueron ayudados por una flotilla civil, ahora legendaria.

Nolan nos mete de lleno en el lado humano de la historia, poniendo su sello en la heroica operación de rescate, ofreciéndonos una valiente visión en la que nos sentimos testigos virtuales de todo aquello desde múltiples perspectivas; tierra, mar y aire. Desde la escena de apertura, Dunkerque nos pone en un estado de peligro al ver como unos tiradores alemanes agreden a un grupo de soldados británicos a pocos metros de la playa asediada. Pero no es que las cosas estén más seguras en el otro lado de la barricada defendida por los franceses. "Te rodeamos", leemos en un folleto que representa con exactitud la posición cada vez más reducida de los Aliados.

Estamos ante una película poderosa, magníficamente realizada y con una historia grandiosa que contar, evitando el porno de la guerra en favor de un escenario desolado y apocalíptico, un paisaje de vergüenza en esa playa llena de soldados zombificados tras una horrible derrota. Sin duda, una de las mejores películas en la filmografía de Nolan, con una enorme partitura musical por parte de Hans Zimmer que nos propone un acompañamiento misterioso y agudo a una pesadilla de la que nos acabamos sintiendo parte, gracias también en gran medida al diseño sonoro, con una ensordecedora artillería y el fuego de unas ametralladoras que han conseguido que hasta nos tapemos los oídos en las butacas del cine.

Un reparto en el que destacan los más jóvenes, desde Fionn Whitehead al “One Direction” Harry Styles, que hace un más que decente debut en el cine, y en el que les acompañan lo ya veteranos y siempre acertados Tom Hardy, Kenneth Branagh y Cillian Murphy. Estamos ante una película que nos regala una visión de una batalla a escala épica, dramatizada con bombas, cuerpos, mar y fuego. Una obra que merece ser vista y discutida.

Lo mejor: el sentirte protagonista y parte de la historia desde el minuto cero.

Lo peor: el agobio por momentos.

 
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