CRÍTICA DE MOST BEAUTIFUL ISLAND

Por Carlos Marín
 
Most Beautiful Island comienza con imágenes robadas. Chicas jóvenes y guapas, modelos a primera vista, caminan por una Nueva York plagada de transeúntes que ignoran su papel de extra. La cámara salta entre mujeres, como un stalker a plena luz del día, hasta que acaba por centrarse en el rostro de Ana Asensio (directora y actriz protagonista). Una síntesis perfecta de lo que nos van a ofrecer: un thriller claustrofóbico en una ciudad que convierte a algunos de sus habitantes en poco más que una hormiga y, llegado cierto momento, en un oscuro objeto de deseo.

Ana interpreta a Luciana, una inmigrante española en Estados Unidos que huye de una tragedia familiar. Al borde de la calle, acepta la oferta de trabajo propuesta por una amiga: ir a una fiesta VIP, pasearse con un vestido negro y salir cobrando 2.000 dólares. No tendrá que hacer nada que no quiera. Obviamente esto es el mecanismo que inicia la cocción del suspense, hirviendo lentamente y robando las mejores ideas Hitchcockianas para profundizar este retrato de la soledad y la inmigración.

La valentía de su pequeño formato y la fe en sus simpleza son el oro olímpico sobre las que triunfa esta ópera prima. Asensio baja al barro para desnudarse física y sentimentalmente frente a la cámara. En un apartamento de mierda, dentro de una bañera que parece contener agua congelada y con una pared por la que alguien parece escupir cucarachas. En sus primeros coqueteos con el “fondo del abismo”, la película parece mirar bien de reojo a ‘Repulsión’.

Pero su protagonista tiene más carácter que la pobre Catherine Deneuve, impulso que la llevará a una segunda mitad que baila con el suspense con una facilidad y un conocimiento asombroso. El juego de las cajas mágicas y la protección de la información, con una cabeconería importante en bajar a la tierra la empatía con su protagonista. Allá donde el thriller habitual jugaría con el “no hay cobertura”, el guion de la misma directora propone miniobstáculos sobre los que a) aporta originalidad, de nuevo, a los recursos del género y b) nos da a entender su relación con la realidad no cinematográfica.

Un brillante, concreto y sencillo debut que explota sus recursos con todo el conocimiento de causa. Terrorífica y claustrofóbica cuando es necesario, ‘Most Beautiful Island’ es un viaje al corazón del miedo a la soledad, la objetización de la mujer y el salvaje mundo exterior. Auténtica bajada a los infiernos con control del tempo estudiado sobre los mejores maestros del suspense. Preparar la lima de los dientes. Porque van a rechinar.

Lo mejor: la simpleza de sus ingredientes y la perfecta ejecución en su género.

Lo peor: el cuerpo nos pedía un poco más de caña en clímax.

 
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