CRÍTICA DE HOUNDS OF LOVE

Por Carlos Marín
 
Australia está en la otra punta del mundo. En muchos sentidos, incluyendo el cinematográfico. Al fin y al cabo es la tierra que ha visto crecer ‘Mad Max’, ‘Largo fin de semana’, ‘Picnic en Hanging Rock’, ‘Patrick’ o (sic) ‘Los bicivoladores’. La ozplotaition sigue viva, explorando los límites de la violencia, el sexo y la demencia para llegar a esos sitios que desde Los Ángeles son incapaces de soñar. ‘Hounds of Love’, ópera prima de Ben Young, prolonga este movimiento en todas sus formas y señales.

Australia, finales de los 80. Una pareja de psicópatas se dedica a secuestrar adolescentes para violar y posteriormente asesinar en su casa de suburbio obrero. Él es un cobarde con bigote de pederasta, ella una esclava de maltratador con serios problemas emocionales, y la tercera pata para el banco es una muchacha con más genio y fuerza de la que jamás llegarían a imaginar. Un pivote que hace temblar la ya de por sí enfermiza relación de este par de desgraciaos, subiendo la apuesta sobre su vida y dignidad en cada explosión de odio entre cuatro paredes.

Quién quiera alinear esta pequeña joya ozzy con el maldito torture porn no ha querido entender nada. Esta película se preocupa por sus protagonistas. Los juzga, valora, desprecia y ayuda siempre que sea necesario. No está del lado de los psicópatas, no quiere hacerte sonreír. Tampoco, fíjate tú, quiere que odies a sus antagonistas. Lo único que quiere es verte sufrir: a través de un conjunto de escenas violentas en las que no se ve prácticamente nada, apoyado en un reparto excepcional y una atmósfera desesperante e inaguantable.

De nuevo, el secreto se esconde en los tres actores y actrices principales, desconocidos por cualquier masa crítica y que en cambio son capaces de secuestrar el aliento con un simple cruce de miradas. Sus últimos compases, con el doble conflicto entre casa y suburbio se concentran en sus dos (portentosas) actrices. Revelación de personajes y tema que desarma cualquier tipo de expectativas. De alguna manera y aún sin saber cual es el truco de magia, la sensación de vivir en el caótico mundo del imprevisible es una constante para toda su trama. De principio a fin. Y sin excepción.

Los créditos de ‘Hounds of Love’ llegan junto a un suspiro de aire contenido, acumulado a base de golpes en el estomago y mala hostia bien dirigida al blanco. Francotirador visceral de los crueles, viaje a la psicopatía sin retorno y contención de rabia sobre la base de white trash australiana. Una joyita del horror realista, no para todos los gustos o paladares morbosos. Su viaje a los infiernos es el horror que transporta una víctima a sus espaldas. Es terrible, angustiosa y maravillosa. No se la pierdan.

Lo mejor: su visceralidad innata y la maravillosa estética poética que la lidera.

Lo peor: cuando no pisa el freno en terrenos escabrosos.

 
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