CRÍTICA DE SEARCHING

Por Francis Díaz Fontán
 
Desde el estreno de The Blair Witch Project (Daniel Myrick, Eduardo Sánchez, 2000) el género found footage no ha parado de acaparar presencia, hasta llegar a obras geniales como Sin Treguat (David Ayer, 2012) o Monstruosot (Matt Reeves, 2008) y si bien no fue ni de lejos la primera película de este formato, su impacto de cara a la consolidación del género fue mucho más decisiva de lo que había sido en casos más marginales de cara al gran público como la que fue en su día Holocausto Canibal (Ruggero Deodato, 1980).

Parte del desarrollo de este género dio un nuevo paso cuando en 20XX conocimos Eliminado (Unfriended, Leo Gabriadze, 2014) en que el marco en que tiene lugar la acción no son simplemente las grabaciones, sino el hecho de que se representan a través del escritorio de un ordenador, a través de las distintas aplicaciones de visualización de imagen que nos ofrece este medio, como las video-llamadas, o los mensajes de chat.

Y es en este mismo formato en el que se nos presenta Searching, que a través de multitud de procesos y aplicaciones informáticas, desde planificación de agenda, llamadas de móvil, visitas a redes sociales, visitas a portales de noticias, o búsquedas de internet, el narrador nos sumerge en la trama, y a la vez, nos involucra emocionalmente con los protagonistas de una manera genial, y es que desde el primer momento conectamos con los personajes como si estuviéramos viendo retazos de momentos importantes de las vidas de gente real, y sólo la primera secuencia es capaz de sacarnos la lagrimita.

La trama, por otro lado, si bien convencional, especialmente para un género en el que ya se ha contado mucho, es deliciosamente magnética, manteniendo la atención del espectador cada segundo, y sin llegar a aburrir en ningún momento, algo que podría ser muy posible teniendo en cuenta que nos tiramos todo el metraje mirando “la pantalla de un ordenador”. Y consigue incluso que podamos saborear los trabajos de los protagonistas, que no sólo tienen menos “cuota de pantalla” que otros elementos, como el propio interfaz de las aplicaciones, sino que además, cuando aparecen, lo hacen sometidos a más restricciones visuales, a través de formatos, como la video-conferencia o el total televisivo, mucho menos amigables de lo que suele ser el ojo invisible de la cámara en la narración cinematográfica tradicional.

En el apartado actoral, tanto John Cho como Debra Messing hacen un trabajo fabuloso, con más profundidad que el que solemos ver en otros de sus trabajos, como Star Trek o Los Misterios De Laura respectivamente.

En definitiva, estamos ante una peli que merece la pena ver, un acierto seguro para una velada de cine, que puede disfrutar cualquier tipo de público, y cuyo formato visual estimulará a cualquiera que habitualmente se aburra del found footage más convencional. Totalmente recomendable.

Lo mejor: La secuencia inicial.

Lo peor: La hija del protagonista tiene varias actrices dependiendo de la edad, y algunas de las actrices no se terminan de parecer entre sí, con lo que el realismo se pierde sutilmente en algún momento.
 
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