CRÍTICA DE QUE EL DIABLO TE LLEVE

Por Carlos Marín
 
Si algo es capaz de demostrar el género de terror es que ningún esquema está muerto hasta que se demuestre lo contrario. El concepto principal de ‘Evil Dead’ -grupo de personas encerrada en cabaña atacados por deidad demoníaca- es la gasolina que mueve a ‘May The Devil Take You’ (Timo Tjahjanto, 2018), una ejemplar película de horror diabólico que no teme arrancar antes de tiempo y acelerar el pulso a base de jump-scares, cámara frenética e imágenes perturbadoras. Una respuesta Indonesa a la ópera prima de Sam Raimi, capaz de mirarse cara a cara con su reciente remake e, incluso, superarlo en imaginación perturbadora.

La familia de un viejo magnate arruinado, incluida la hija que tuvo con su expareja, debe acudir a la antigua casa de campo familiar en el momento que el patriarca cae en coma. Pronto descubrirán que el auge y caída del progenitor tiene mucho que ver con un viejo pacto, sellado en el sótano de la casa por una entidad que ahora quiere reclamar su parte del contrato. Posesiones, apariciones y espíritus de dientes afilados serán la tónica de una noche en la que la supervivencia -del cuerpo y del alma- no parece estar garantizada para nadie.

Tjahjanto recupera las maneras de su segmento para ‘V/H/S 2’, invocando -nunca mejor dicho- los espíritus del folklore asiático y batiéndolos con un terror visceral, sorprendentemente entretenido y comercial, en una concatenación de escenas dignas del mangaka Junji Ito. La primera aparición de un poseído no tarda en hacer acto de presencia, llevando al mundo terrenal ese j-horror de pelos y gritos en una encarnación de técnica impoluta. Y es que la cámara de su realizador es, como ya demostró en su otra producción del año (‘The Night Comes For Us’), un elemento en perfecta sincronía con un diseño de sonido que parece atacarte, violar tus barreras del miedo.

La combinación de escenarios -dentro y fuera de la casa- y el paso del tiempo dentro de su narrativa no pasa factura, esquivando como si nada los problemas de no concentrar la experiencia demoníaca en unas pocas horas. El elenco de personajes, a pesar de lo fácil que es adivinar por dónde va a caminar cada uno, ayuda a dividir y vencer con un conjunto de subtramas que comparten temática: la avaricia y el egoísmo, malditos por ir en contra del concepto básico de familia. Una temática que, siendo sinceros, se nos cuela sin miramientos en cuanto vuelve a aparecer alguna de las criaturas con las que Tjahjanto pretende amargar más de una noche de pesadillas -atención a como reinventa el monstruo bajo la cama, absolutamente abrumador-.

Quizás su conceptos y ejes están alejados de la originalidad, pero una propuesta tan sólida y terrorífica como la de ‘May The Devil Take You’ debería ser suficiente para enamorar al ávido buscador de experiencias extremas, de túneles del terror que no pretenden más que poner a sus víctimas contra la pared para gritarles en el oído: no volverás a dormir tranquilo en semanas. En la época de Blumhouse y del universo Wan, esta es la moneda con la que se construyen imperios.

Lo mejor: su concepción del terror, visceral y directa a hacer daño.

Lo peor: peca en ocasiones de seguir rutas prestablecidas.
 
CRÍTICAS RECIENTES