CRÍTICA DE MEGALODÓN

Por Francis Díaz Fontán
 
El género cinematográfico acuático con antagonista escualo que se inició con Tiburón (Steven Spielberg, 1975) y que ha evolucionado a lo largo de los años, trayéndonos piezas como Deep Blue Sea (Renny Harlin, 1999), o más recientemente la absurda, pero imprescindible saga Sharknado (2013-2018) nos trae ahora una nueva aportación, esta vez, al igual que la primera mencionada, basada en una novela homónima, y acompañada de algunas novedades, pero sobre todo, de muchas similitudes con las anteriores.

Al igual que Tiburón, en esta se le concede una protagonista especial a un numero limitado y concreto de especímenes hostiles más o menos sustantivos, mientras que mantiene la similitud con Deep Blue Sea al incorporar un centro de investigación submarino de alto nivel, y además nos ofrece situaciones de humor delirante entre las víctimas civiles playeras de nuestra terrible amenaza.

Como novedad la película nos trae a un héroe arquetípico del cine de acción/aventuras actual, y cuestiono lo de novedad, porque Jason Statham, al igual que Schwarzenegger, Stallone, o Van Damme en su día, o The Rock y Vin Diesel en la actualidad, Statham se caracteriza por interpretar ligeramente distintas versiones de su personaje base, de manera que, como en el caso del género de “Liam Neeson con su arma”, esta peli se convertirá inevitablemente en la de “Jason Statham y el tiburón”, en que lo más característico de su participación será su indescifrable acento británico y su carismática alopecia, propia del que podría acabar siendo el sustituto del Bruce Willis en el ámbito de “calvos del cine de acción”.

Su personaje, bien sustentado, bien construido, y sólidamente dirigido e interpretado, no nos sorprenderá demasiado, y su siguiente movimiento en el film será muy fácilmente anticipable, al tratarse del típico héroe de acción. Por lo demás, la película -plagada de clichés y lugares comunes que dejarán una sensación redundante en los espectadores más veteranos-, hará pasar un buen rato a los espectadores que se enfrenten a su bautismo de pelis del género acuático por excelencia.

En cuanto a la dirección, uno esperaría mucho más del director de productos tan variados como Phenomenon (1996), Instinct (1999) o la genial The Kid (2000), que parece haberse acomodado en el tópico en esta nueva vuelta de tuerca al subgénero de escualos chungos. El resto del cast, asumiendo su inevitable segundo plano (aquí prota prota sólo hay uno), desde Rainn Wilson a Ruby Rose, pasando por el siempre bienvenido Cliff Curtis, cumplen su función, pero en muchos casos, carecen de un excesivo interés.

En definitiva, MEGALODÓN es el típico caso de “nada nuevo”, perfecto para el Verano, ideal para los espectadores jóvenes primerizos en el género pero que se digiere tan pronto como se ve.

Lo Mejor: Los momentos de auto-trolleo en que el narrador se ríe de su peli mostrándonos escenas de humor en una playa llena de víctimas potenciales. Su campaña de marketing.

Lo Peor: El personaje de Ruby Rose, gratuita e innecesariamente antipático.
 
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