CRÍTICA DE IT

Por Pablo S. Pastor
 
Las adaptaciones cinematográficas y televisivas de las obras de Stephen King siempre han tenido un difícil trabajo por delante, ya que trasladar las visiones del maestro del terror a la pantalla no es algo factible para todos. 27 años después de la primera adaptación de ‘IT’ dirigida para televisión por Tommy Lee Wallace, justo los mismos años que duerme el ente protagonista de la novela, llega a nuestros cines la nueva (y muy esperada) adaptación de una de las obras más largas de King (1.500 páginas, para ser exactos).

Tras caerse del equipo técnico Cary Fukunaga como director de la misma, finalmente el proyecto caía en manos de Andy Muschietti, por lo que las expectativas estaban algo bajas, sobre todo tras ver su debut en ‘Mama’ allá por 2013. Pero Muschietti cumple, y lo hace bien. Una adaptación bastante fiel (es imposible sacar todo lo que King nos cuenta en el libro) en la que destaca el grupo de niños protagonista.

La acción se sitúa a finales del verano de 1989, momento en que el céntrico cine de Derry está proyectando ‘Pesadilla en Elm Street 5’, algo paradójico ya que el payaso de la novela bien podría ser una especie de Krueger, monstruo que tiene aterrorizada a la ciudad y se alimenta del miedo de los críos. De hecho se llega a extrañar que, al igual que en la novela IT coge la forma de los monstruos más famosos de Universal, la momia o el hombre lobo, en esta adaptación no hayan jugado con los asesinos más famosos de los ochenta, como el propio Krueger o Jason de ‘Viernes 13’, para dar miedo a los adolescentes protagonistas, decantándose por recursos más fáciles como mujeres salidas de cuadros en los que el abuso del CGI consigue aburrir más que aterrorizar.

Eso si, Bill Skarsgård está genial como Pennywise, consiguiendo que olvidemos por un momento al icónico Tim Curry, dando vida a un inquietante payaso que nos regala momentos sorprendentes (la muerte de Georgie), momentos creepys (la secuencia de las diapositivas) y momentos aterradoramente bonitos (el baño inundado de sangre). Sin duda, una cinta en la que brillan sus jóvenes actores y que nos trae a la mente películas sobre la amistad como ‘Cuenta Conmigo’, ‘Amigas para siempre’ o la mítica ‘Los Goonies’ y entre los que destaca su protagonista femenina, Sophia Lillis, cuyo gran parecido a Molly Ringwald mencionan en la película y a la que desde ya auguramos un futuro prometedor.

Lo mejor: El Club de los Perdedores y alguna que otra secuencia de terror.

Lo peor: el abuso del sonido para crear sustos.

 
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