CRÍTICA DE TERMINATOR GÉNESIS

Por Ignacio Estrada
 
Tras una incomprensible campaña publicitaria plagada de spoilers, por fin llega a nuestros cines el nuevo capítulo de la saga Terminator bajo el título de ‘Terminator Génesis’. En esta ocasión no se trata de un remake, más bien es una reinvención en forma de nuevo capítulo en el que intenta reescribir sus reglar para así dar pie a une nueva trilogía. Sea como sea, el título que hoy nos ocupa es un producto entretenido pero carente de sentido y originalidad.

Tras un prólogo donde se nos vuelve a contar lo mismo que en los de las primeras entregas, Kyle Reese aterriza en 1984 y todo lo que creímos ver en el clásico de James Cameron ha cambiado. Alguien envió un T-1000 para matar a Sarah Connor de niña y a un T-800 para salvarla. Ahora Sarah está puesta al día y sabe más que los propios guionistas, elaborando un plan que la llevará a 2017 donde intentarán acabar con Skynet. El guión es un batiburrillo de ideas que tienen su base en los vacíos de las anteriores entregas (como la máquina del tiempo), y en jugar con la premisa de una visita anterior de terminators. Como ocurría en las primeras secuelas, la historia es un mero nexo de unión entre secuencias de acción a cada cual más rocambolesca.

Alan Taylor, que ya demostró lo soso que era detrás de las cámaras en ‘Thor: El mundo oscuro’, es el responsable de “Terminator Génesis”. Sus secuencias de acción están muy vistas, ya que todas rinden homenaje a los títulos de Cameron en algún momento, y para una en la que es un poco más original (la de los helicópteros) resulta demasiado breve. Su dirección es más interesante que en la secuela de ‘Thor’, pero aun así debería preocuparse por marcar su propio estilo y no imitar al de otros (del momento “Bad boys” de Inner Circle, mejor no hablaremos).

La gran baza de “Terminator Génesis” es Arnold Schwarzenegger, quien ha sabido reciclarse para los tiempos que corren. Bautizado como “abuelo” en la cinta, Arnold es el que se lleva todos los aplausos sin tener que apelar constantemente a la nostalgia. Jai Courtney (Divergente) después de participar en miles de proyectos que no terminan de funcionar, parece que ha encontrado su lugar en este nuevo Kyle Reese más asombrado que el Michael Biehn del original. Emilia “Khaleesi” Clarke tampoco queda mal de nueva y potente Sarah Connor, pero aun así se resiste a que olvidemos a la gran Linda Hamilton. Mención especial para Jason Clarke (La noche más oscura) como el villano de la función, tan intenso como la construcción de su personaje, que pese a leer la sinopsis sigue sin quedarme claro.

En resumen, “Terminator Génesis” es una cinta tan normalilla como entretenida. Es muy sucia haciendo evidente su apelación a la nostalgia del espectador, pero aun así es fácil entrar al trapo y divertirse de esta reescritura de la historia cuyo gran villano no es otro que la tecnología que nos rodea día a día.

Lo mejor: Arnold Schwarzenegger retomando su papel más famoso.

Lo peor: El galimatías que resulta su argumento. Los personajes que no aportan nada.
 
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